UN GLITCH CON EL QUE EL JUEGO TODAVÍA RINDE

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En el ámbito de la informática o de los videojuegos, un glitch es un error que afecta negativamente el rendimiento o estabilidad del programa o juego. No se considera un error de software, sino una “característica no prevista”.

En el caso de la serie australiana Glitch, la peculiaridad no predicha que rompe las reglas y altera el juego de la naturaleza humana es que seis personas ya muertas, en distintas épocas, se levantan al unísono de sus tumbas, sin memoria de sus identidades ni idea de las causas o motivos de su resurrección.

Esta historia de ficción está ambientada en una pequeña localidad (ficticia), llamada Yoorana. Se trata de una ciudad rural, con aires victorianos, que funciona como telón de fondo ideal para una historia de amor y redención, de segundas oportunidades y de venganza o perdón.

En este marco, se siguen los pasos de un grupo de disímiles personas que vuelven de su muerte: Paddy Fitzgerald (Ned Dennehy), el primer alcalde del pueblo, fallecido en los mil ochocientos; Kirstie Darrow (Hannah Monson), una joven asesinada cuarenta años atrás; María Massola (Daniela Farinacci), una católica que cree que su resurrección es un milagro; Charlie Thompson (Sean Keenan), un soldado homosexual fallecido un siglo antes; Kate Willis (Emma Booth), la única resucitada que enseguida encuentra un vínculo personal con ese nuevo presente, ya que es la esposa fallecida de James Hayes (Patrick Brammall), el sargento de la Policía local que le brindará protección, junto al grupo, mientras tratan de averiguar la verdad. Para el resto de los habitantes de Yoorana (unos pocos, según aparecen) solo queda enfrentarse a un suceso desconcertante que altera su rutina, poniendo en crisis sus creencias e ideales, hasta ese momento incuestionables.

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Conforme a como arranca la primera temporada, nada parece seguir un patrón pero, a medida que se avanza lentamente, a la velocidad en la que se dilucidan los hechos, comienzan a aparecer indicios sobre la relación que hay entre los distintos casos de “vuelta a la vida” y los habitantes, la historia del pueblo y los intereses corporativos que los acechan.

Así, en las dos temporadas estrenadas irán apareciendo las pistas que ayudan a descubrir, a la par de los personajes, por qué fueron elegidos.

Glitch se estrenó en Australia, en su cadena ABC, en 2015. Netflix lanzó en 2016 la temporada uno y este año, la dos. La primera centra sus seis capítulos en el descubrimiento y las primeras consecuencias de la vuelta a la vida de los seis muertos, al tiempo que desarrolla el proceso de comprensión de sus alterados destinos. Entrando en detalles, el relato comienza cuando un adolescente con sangre aborigen, llamado Beau (Aaron McGrath), pasa en bicicleta por el cementerio local y, para su sorpresa, ve los cuerpos enlodados y desnudos de los resucitados que se levantan de sus tumbas. Asustado, observa un momento el fenómeno, registra evidencia con su celular y luego huye del lugar. A continuación el sargento James Hayes recibe el llamado de alarma y, en cumplimiento de sus funciones, busca hasta dar con esas almas errantes. Pronto, aparece la Dra. Elishia McKeller (Genevieve O’Reilly), quien con la anuencia del policía da refugio, en un centro de salud, al desconcertado grupo de revividos.

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Por su lado, el joven Beau tropieza con Paddy que se ha separado del grupo y vagabundea por las calles de la ciudad sin un objetivo claro, sin reconocer ese lugar que creía propio, dando así a entender que es una persona de otra época, cuando la ciudad lucía diferente.

Más adelante, siguiendo la trama, la aparición de John Doe (Rodger Corser) completará el grupo de los resucitados y desarrollará un vínculo especial con la doctora Elishia.

Avanzando en el relato, habrá otros muertos que vuelvan a la vida, pero con diferente naturaleza y propósito: serán parte de la villanía.

En este sentido, la segunda temporada nos pone en escena una desgraciada sorpresa en la que termina involucrada Sarah Hayes (Emily Barclay), la nueva esposa de James y madre de su única hija recién nacida: Nia. Durante sus seis capítulos, se perderán nuevas vidas (aunque tal vez no definitivamente) y se avanzará en el conocimiento de las razones personales que hacen que el regreso de los resucitados comience a tener sentido. Al mismo tiempo renacerá, con mayor ímpetu, la trama del acecho, circunstancia que no solo mantendrá en peligro la sobrevida de los resucitados, sino que se extenderá como una amenaza general al pueblo de Yoorana.

 

En Glitch no hay demasiado tiempo para la metafísica y durante sus capítulos, desde su primera temporada, nos va informando gradualmente sobre el pasado de los protagonistas, develando de a poco sus secretos y dando pistas de los motivos de su regreso. En este marco, el relato (al menos hasta donde llega la segunda temporada) propone que sea el espectador quien conteste las preguntas y a partir de los indicios, se haga una composición de lugar que le permita acercarse a la verdad subyacente.

En cuanto a las respuestas que necesitan los protagonistas, ellos las buscarán en sus recuerdos, en el conocimiento de los motivos de su muerte y en el diálogo con este nuevo tiempo de oportunidad de vida.

Como dijimos al principio, ellos, los reaparecidos, son ese glitch que burla el destino, al que hace referencia el título de la serie, en lo que se refiere a los espectadores, tan solo juegan como observadores oblicuos del drama, que no excluye ni xenofobia ni secretos inconfesables, y tiene como componente especial un extraño triángulo amoroso que, con sus matices, se mantendrá vigente a lo largo de las dos temporadas. Además propone y consigue establecer la idea de que el espectador quede atrapado en Yoorana, al igual que esos muertos revividos, mediante el efectivo estímulo sustentado en el deseo inducido de querer completar el recorrido hasta la revelación final del enigmático destino que le depara la historia.

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Finalmente, quiero ofrecerles a los lectores algunos comentarios finales.

Si nos preguntamos: ¿cuántas series sobre muertos que regresan a la vida o desaparecidos que vuelven sin haber envejecido se han estrenado en la última década?

La respuesta es: ¡Muchas!

Por eso, recomiendo no dejarse desalentar por el prejuicio de que Glitch sea más de lo mismo. Puedo asegurar que, con sus virtudes y sus defectos, ofrece al espectador algo más valioso. Un entretenimiento efectivo que, sin alcanzar la categoría de espectáculo que ostentan muchas de sus antecesoras, da placer y permite que se mantenga el interés a lo largo de los doce capítulos disponibles. Con medidos FX y sin demasiados roles, Glitch muestra que aún es posible desentrañar un cuento intrigante, sin moldes masivos ni piezas costosas. Buena razón, aunque no la única, para darle una oportunidad.

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