Reseña: Souvenir

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Isabelle Huppert lleva filmados unos ciento seis largometrajes. Volver a empezar es su film número ciento dos. Desde ya que no todas se han estrenado en Argentina, pero sí unas cuantas, sobre todo en lo últimos tiempos. El Porvenir (L´avenir) y Elle, entre las más impactantes. El título original de la película es Souvenir, que traducido significa algo así como “recuerdo agradable”, título que alude más a la memoria de vida de la protagonista que a un proyecto que se retoma.

Liliane es una mujer madura que trabaja como operaria en una fábrica de paté. Todos los días cumple con la rutinaria tarea de colocar en los moldes con el producto listo, una hojitas y nueces a modo de adorno. Siempre las mismas hojitas y las mismas nueces, en el mismo lugar (como Chaplin en Tiempos Modernos). Hojitas, fin de la jornada, cambio de ropa en el vestuario, bus a casa, cena delante del televisor que trasmite todos los días un programa de preguntas y respuestas. En su juventud fue una cantante más o menos popular que perdió una final del concurso de Eurovisión frente a ABBA. A partir de allí y de la separación de su marido, hasta ese momento su productor, Laura, nombre con el que la conocía el público, cayó en el olvido y volvió a ser Liliane. Todo indica que su vida transcurrirá de esa manera, con monotonía y en soledad, pero en el trabajo conoce a un hombre, Jean, un proyecto de boxeador profesional que fracasó, mucho más joven que ella. Ambos se enamoran. Él le propone volver a los escenarios, competir nuevamente en un festival, convertirse en su manager. Volver a ser Laura. Reencontrarse con ese souvenir.

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Volver a empezar plantea y recorre un mosaico de temas. Por un lado, muestra el mundo del negocio del espectáculo, las veleidades, las relaciones superficiales. Por otro, la soledad, el tedio y la vida sin un sentido conocido aparecen como una cuestión existencial. El trabajo rutinario es el trasfondo que empuja el conflicto de la obra. Todos estos temas van tejiendo la trama del film, pero todos ellos se asientan sobre la relación entre Jean y Liliane, contradictoria, difícil, pero profundamente humana.

La diferencia de edad que los separa, tal vez unos treinta años, está claramente evidenciada en la película; en efecto, Kévin Azaïs compone un Jean salido hace poco de la adolescencia, que vive con sus padres y de los que aún es dependiente, mientras que ella es una mujer que pasó los cincuenta, y se le nota. Sin embargo, y este es un hallazgo del director, Bavo Defurne, y de ambos actores, las distintas edades no pesan en la historia de la pareja ni en las circunstancias en que se ven inmersos por el retorno de Liliane (Laura) al mundo del espectáculo. En el fondo, Volver a empezar no deja de ser una comedia dramática que cuenta una historia de amor común y corriente entre un hombre y una mujer, sin que importen sus edades.

 

 

 

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