Festival Han: Parte dos

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Retornamos con una segunda tanda de películas estrenadas en el Festival Han de cine coreano. Esta vez estaré reseñando tres películas que son prueba fehaciente de que el cine de género en Corea del Sur no tiene nada que envidiarle a Hollywood y sus blockbusters, sino todo lo contrario. Si bien ninguno de estos tres films tiene una marca de autor fuerte, como sí lo tuvo The Handmaiden, reseñada en la parte anterior, resultan entretenidas al mismo tiempo que toman caminos interesantes que, quizá, el cine de Hollywood no tomaría, pero siempre manteniéndose dentro de los confines del género sin pervertirlo o transformarlo, que, vale aclarar, no tendría nada de malo.

Número 6: Confidential Assignment (Misión secreta, 2017), de Kim Seong-hoon

confidentialassingment.jpgQuizá la película menos arriesgada del festival en cuanto a lo que se propone, Misión secreta logra entretener y no mucho más en sus poco más de dos horas de metraje. La única película del festival, además de On the Beach at Night Alone, estrenada en Corea este año (la mayoría son del año pasado), con un récord de espectadores en su tierra natal, sorprende con un despliegue productivo que abarca explosiones, tiros y persecuciones que costaron tan solo 8 millones y medio de dólares. Teniendo en cuenta que una producción como Baby Driver costó 34 millones, es realmente admirable lo que Misión secreta logra con su presupuesto.

La premisa es sencilla: Kang Jin-tae (Yoo Hae-jin), un detective surcoreano que parece ser más exigido por su familia que por su trabajo, debe colaborar con Im Chul-ryung (Hyun Bin), un investigador-super soldado norcoreano, cuyas principales características son ser uno de los hombres más bellos de la Tierra (y lo es) y pelear extremadamente bien, para atrapar a Cha Ki-seong (Kim Joo-hyuk), líder de una organización ilegal norcoreana que se encuentra en Seúl.

La película es exactamente lo que su trama sugiere: una aventura entretenida dentro del género buddy cop (Arma mortal, Bad Boys o The Nice Guys), pero con un buen salseo coreano. Una de las cosas más importantes en este tipo de películas es la química entre los protagonistas y Misión secreta cubre ese aspecto con creces, las interpretaciones de Hyun Bin y Yoo Hae-jin son excelentes, aunque el personaje de Hae-jin está bastante más desarrollado que su contraparte norcoreana. Las escenas de acción están bien llevadas pero no destacan y la historia en general no ofrece nada que no hayamos visto antes. De todas maneras las actuaciones centrales son tan efectivas que es difícil no pasarla bien en esta taquillera comedia de acción.

Número 5: A Violent Prosecutor (Justicia violenta, 2016), de Lee Il-hyeong

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Con Justicia violenta se empieza a vislumbrar esa mezcla de géneros tan presente en el cine coreano. Una comedia con elementos de drama carcelario y judicial, esta película, protagonizada por el grandioso Hwang Jung-min (que ya deben haber escuchado nombrar en las reseñas de The Wailing y Asura: The City of Madness) y el joven Gang Dong-won (con protagonismo en la ya mencionada Exorcistas), se destaca por sus geniales actuaciones y su historia que resulta bastante original.

Byun Jae-wook (Hwang Jung-min) es un fiscal con una particularidad: es extremadamente violento, sobre todo con la gente que quiere ver en la cárcel. Luego de un incidente donde una marcha ambientalista en contra de una construcción se torna violenta debido a posibles infiltrados, Jae-wook interroga violentamente a uno de ellos. Al día siguiente el interrogado aparece muerto y el fiscal es condenado a quince años de prisión por asesinato. Desde la prisión intenta reabrir su caso para probar su inocencia y cuenta con la ayuda de Han Chi-won (Gang Dong-won), un estafador de poca monta que termina en la misma prisión que Jae-wook y, además, está relacionado con el incidente de la marcha ambientalista.

Al igual que Misión secreta, en Justicia violenta se destaca por sobre todas las cosas la química entre los protagonistas. Las dosis de comedia y drama están bien repartidas a lo largo del metraje y funcionan bastante bien, sobre todo la comedia llevada a cabo más que nada por el personaje de Dong-won, que es uno de los puntos fuertes del film. Hwang Jung-min no se queda atrás y suma una “escena de juicio” a su currículum sobre el final de la película bastante competente. Por momentos Justicia violenta puede tornarse un poco larga y da la sensación de que la misma historia podría haberse contado con quince o veinte minutos menos pero, al mismo tiempo, no hay nada que parezca fuera de lugar o innecesario. Vale la pena verla, aunque sea por Hwang Jung-min y Gang Dong-won.

Número 4: Tunnel (Túnel, 2016), de Kim Seong-hun

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Debido a su premisa, uno pensaría que no puede haber muchas sorpresas en una película como Túnel… pero uno estaría equivocado. Un drama (aunque con partes genuinamente graciosas) con elementos de una disaster film de baja escala, concentrada en la supervivencia –véase 127 horas (2010) o incluso Enterrado (2010)–, Túnel se da el lujo de hacer una crítica sobre los medios de comunicación y el Estado mientras relata la desesperante historia de un hombre atrapado bajo muchos escombros.

Jung-soo (Ha Jung-woo) va de camino al cumpleaños de su hija cuando ingresa a un túnel que colapsa, y lo deja atrapado bajo los escombros. Con la torta de cumpleaños, dos botellas de agua y un celular, Jung-soo debe sobrevivir mientras Dae-kyoung (Oh Dal-su), el líder del equipo rescatista, trata de ver la manera de sacarlo de los escombros sin matarlo en el proceso.

Generalmente, intento evitar lo más posible los spoilers pero por esta vez voy a relatar una escena de la película que resume un poco su sentido del humor y crítica social. Llega el momento de ingresar al túnel para ver donde comienza el derrumbe. El equipo rescatista está preparado en la boca del túnel con todos los periodistas detrás y prepara su dron para ingresar de la forma más segura posible. El dron se eleva y comienza a dirigirse al túnel cuando más de una docena de drones pertenecientes a los grupos periodísticos se elevan al mismo tiempo y chocan entre sí entretanto compiten para ver quién llega primero, entorpeciendo toda la operación. Mientras que los medios quieren que nuestro protagonista permanezca atrapado el mayor tiempo posible para romper un récord, el Estado está ansioso por rescatarlo solamente para poder destinar sus recursos a la construcción de otro túnel.

Más allá del contenido político del film, lo que sucede con Ha Jung-woo (a quien ya hemos nombrado en The Handmaiden) es igual de atrapante que lo que sucede en el exterior. Siempre hay algo nuevo que ocurre con Jung-soo que mantiene fresca su situación y hace avanzar la trama de formas bastante impredecibles. Una mención especial para el sonido envolvente que, a través de ruidos de derrumbe, provenientes de los parlantes traseros y laterales, aporta mucho para generar la sensación de inseguridad y peligro en la que se encuentra nuestro protagonista.

Con una premisa que tranquilamente podría haber resultado en trillada y predecible, Kim Seong-hun aporta una valiosa adición al género de disaster survival films con un acercamiento original y algo para decir sobre la incompetencia de los poderes dominantes.

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