Reseña: Olive Kitteridge

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Una mujer camina por el bosque. Ni una gota de maquillaje intenta disimular sus sesenta y pico. Extiende una manta escocesa sobre las hojas secas. Tira unas llaves y un sobre dirigido “A quien le pueda interesar”. Sintoniza música clásica en una radio portátil, observa en cuál orificio del tambor del revólver queda la única bala. Levanta la vista hacia los árboles.

Ya no es otoño, sino invierno. Con veinticinco años menos Olive Kitteridge hace el desayuno sin mirar a su marido ni la caja de chocolates con forma de corazón ni la tarjeta. Apenas se hablan y ya sabemos que en la casa de los Kitteridge ella decide y él acompaña.

Frances Mcdormand y Richard Jenkins protagonizan la miniserie de HBO en los personajes de Olive y Henry Kitteridge. Profesora de Matemáticas de nivel secundario ella, farmacéutico del pueblo él. Cuatro capítulos de una hora para contar la vida de algunos habitantes de una localidad costera en Maine, uno de esos estados atrapados entre la costa atlántica y Canadá. Bosques, peñascos de olas duras, un puerto chiquito, el mismo bar con el mismo piano, un hábitat donde lo único parecido a la privacidad son los ratos a solas, manejando.

Olive-Kitteridge

Olive y Henry son una pareja complementaria. Él es el farmacéutico que conoce (y se reserva) las dolencias de sus clientes, un hombre sereno que eligió una profesión que le asegura contacto con la gente en un pacto menos vertical que con un médico. Ella, estricta pero justa, es el tipo de profesora que con mirarte te obliga a verte a vos mismo. Rotuladora implacable, nada le cambiará la opinión que se formó en la primera impresión.

Al matrimonio Kitteridge se suman su único hijo, Christopher, y un coro de roles secundarios, como el escocés Peter Mullan, que interpreta a Jim O’Casey, el profesor de Lengua y Literatura, entrañable y áspero. Las escenas que comparten los docentes tienen todo el dolor y la belleza de los trenes que se dejan pasar, de ese romance que no fue aunque compartían el sentido del humor y odiaban las mismas películas.

El amor, la depresión, los padres como destino, el suicidio, el azar de las circunstancias, hacer planes de vida y que todo se evapore en un segundo. Nada de lo que sucede en esas cuatro horas es en vano. Sin fechas exactas, la transición del presente al pasado mediante la música, los sonidos de la naturaleza, alguna palabra exacta dicha por otro en otro tiempo.

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Basada en la novela homónima de Elizabeth Strout, el formato de miniserie permite contar veinticinco años que en ciento veinte minutos cinematográficos se asfixiarían pero tampoco hubieran resistido ocho o diez capítulos.

La ficción de HBO se lanzó en 2014 y pasó sin hacer mucho ruido. Bill Murray, la reciente premiada Ann Dowd, John Gallagher Jr., Jesse Plemons son algunos de los actores que dirigió Lisa Cholodenko. Producida por Tom Hanks y la misma Frances McDormand. “Si no me busco los trabajos yo, no trabajo”, dice la ganadora del Oscar a mejor actriz por Fargo. Ya sabemos, Hollywood se cobra las caras comunes.

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