Un tropezón no es caída: Okja hoy, Parasite mañana.

imagen destacada.jpg

Como algunos ya saben, Okja era mi película más esperada para 2017. Dirigida por el maestro Bong Joon-ho, mis expectativas eran muy altas, y estaba seguro de que no podía fallar –de sus cinco películas anteriores, cuatro me parecen excelentes y una muy buena–. La vi apenas salió y me tomé un tiempo para verla por segunda vez, sin toda esa ansiedad y expectativa que conllevan ver algo por primera vez. Fue en esa suerte de repaso cuando confirmé mis sospechas con respecto al film y mis sentimientos hacia él: la película estaba “bien” y yo muy decepcionado. Si bien algunos elementos del film están extremadamente bien logrados, sobre todo la criatura que le da origen al título, es en aspectos del guion, las actuaciones y el ritmo donde veo sus mayores problemas.

Sin profundizar mucho, la película sigue la amistad entre Mija (Seo-Hyun Ahn), la nieta de un granjero en las montañas de las afueras de Seúl, y Okja, una cerda genéticamente modificada con la cual Mija vivió toda su vida. El conflicto comienza cuando la corporación Mirando, creadora de los “super cerdos” y liderada por la excéntrica Lucy Mirando (Tilda Swinton), le pega una visita a Mija y se lleva a Okja para transformarla en comida para las masas. Naturalmente, nuestra protagonista no va a dejar que esto suceda y se encamina en una aventura para recuperar y salvar a su amiga.

OKJA-FF2-021.jpg

Lejos de ser una “mala” película, Okja está repleta de secuencias vertiginosas muy bien logradas y una relación central entre Mija y Okja, que se desarrolla al principio del film de manera muy efectiva y con un mínimo uso del diálogo. Los problemas aparecen una vez comenzada la aventura de Mija y se mantienen, en mayor o menor medida, durante todo el segundo acto. Uno de ellos es el ritmo general del film, todo avanza demasiado rápido y queda poco lugar para el desarrollo de los personajes (la primera vez que la vi se me pasó volando pero no sucedió lo mismo la segunda vuelta) y el desarrollo que sí hay es demasiado caricaturesco, sobre todo para los personajes antagonistas de Tilda Swinton y Jake Gyllenhaal, un presentador de TV y zoólogo de la corporación Mirando, quien, bajo clara dirección de Bong Joon-ho, lo interpreta demasiado exagerado y pierde cualquier posibilidad de sutileza que lo pueda hacer realmente interesante. Lucy Mirando logra un poco más de profundidad debido a, y sin entrar en spoilers, los conflictos dentro de su familia. Por otro lado, están los ayudantes de Mija, el Frente de Liberación Animal, un grupo de pacifistas liderados por Jay (Paul Dano) que la ayudarán a rescatar a Okja. Nada especial en este grupo más allá de algunos momentos de comedia. Todos los que integran el FLA son bastante unidimensionales, excepto Jay y una característica contradictoria de su personaje que funciona como crítica a este tipo de grupos. La obra cierra con un sólido tercer acto que incluye una secuencia climática en un matadero, planteado como si fuese un campo de concentración.

Okja_Method_ITW_18.jpg

Aunque en mi opinión sea la peor película de su filmografía –la ubicaría por debajo de su ópera prima Barking Dogs Never Bite–, tiene suficientes puntos positivos como para ser disfrutada sin problemas. Sin embargo, da indicios de que ya es hora de que el Sr. Bong deje las coproducciones norteamericanas para volver a su país natal, lo cual estará sucediendo con su próximo proyecto, Parasite, donde volverá a trabajar con el magnífico actor Song Kang-ho. Parasite ya está en la cima de mis películas más prometedoras para el 2018 y no me quedan dudas de que va a ser hermoso ver al maestro retornar a sus raíces, de las cuales se mantiene alejado desde la brillante Mother (2009)…, esa no puede fallar.

Anuncios