Game of Thrones S07 E06: Beyond the Wall

Consideraciones iniciales: Sobre el fan service.

Es un mundo jodido este. Hagas lo que hagas, serás criticado. Si terminás tu serie en un fundido a negro cuasi experimental, a la Haneke, te critican. Si tu final es etéreo, casi zen, te destrozan. Si matás a un personaje querido, te crucifican. Si finalmente sobrevivió, te escupen en la calle. Si haces todo lo contrario, estás haciendo “fan service”, un supuesto mecanismo mediante el cual, George M.M. Martin, sumado a Weiss y Benioff se meten a altas horas de la noche en internet a leer oscuras teorías y memes, a fines de planear los próximos capítulos. Es una suerte de tribunerismo, en el cual en vez de disfrutar, nos convertimos en hinchas de la hinchada: “esta teoría la tuve allá por 2003, y la publiqué en “cirujasdelaciudadeladeantigua.com”. Y encima, en un extraño ejercicio de ego y falta de amor propio al mismo tiempo, decimos “por ende es una cagada”. En fin. Disfrutemos el viaje. Falta poco muchachos. Nos desaparece un mundo entero. Los domingos van a ser un poco más oscuros, cuando no haya Game of Thrones.

Más allá del muro.

El tema del capítulo es el legado, la sucesión, lo que dejamos después y lo que vino antes. Cada escena y cada diálogo están pensados para eso. Si esta discusión se planta ahora, es porque no habrá demasiado tiempo después, y en realidad viene para aclarar una cuestión central: si Daenerys no tiene hijos, su sucesión es Jon Targaryen, su sobrino, a.k.a Jon Snow. En el capítulo anterior, en la escena de Sam, nos enteramos por Gilly, que Jon no era un Fuegoscuro, un bastardo al fin, sino que con el matrimonio anulado, era un Targaryen en todo su derecho. Era hielo y fuego, legalmente.

Ya he escrito en estos pequeños análisis, que queda poco por contar. Las habituales 6 líneas por capítulo, son reemplazadas por 3, cuando mucho. Eso obliga a velocidades que no eran las de antaño. Todo pasa rápido, sobre todo los viajes y las comunicaciones. Westeros tiene cuervos con 100 megas y reemplazó las carretas por la teletransportación. Es, evidentemente, una licencia a la que debemos acostumbrarnos. No hay explicación más que la que les dí. Estamos en las últimas peripecias. No hay forma de arreglar esto. Debemos aceptarlo. Sam llegará al Norte también rápido. Se tomará un vuelo sin escalas.

Los Siete Magníficos marchan más allá del muro para traer evidencias de muertos vivos. Plan absurdo, flojo plot, pero rico en charlas y aventuras. Todos hablan con todos, y el tema es el mismo. Veamos: Jon y Jorah, sobre sus padres y sus legados, materializados en Garra, la espada que el Viejo Oso le dejo a Jon. El Perro y Tormund hablan de los gigantescos y poderosos hijos que quiere tener este último con Brienne. Jon y Ser Beric, hablan de Ned Stark, y del último enemigo, la muerte. Y así. Como les dije mil veces, uno de mis personajes favoritos de Canción de Hielo y Fuego, es Thoros de Myr, el monje chiflado. Aquí, junto a ser Jorah, se vuelve a rememorar el hecho que lo hizo famoso: el asalto a Pyke. Una vez más, creo que por tercera oportunidad, desde otra perspectiva diferente, se nos da una versión de la historia inequívoca: fue el acto más valeroso y enloquecido que se haya visto en Westeros. Debí saber aquí que Thoros se moría. Adiós amigo.

Entrecortado con esta línea a la que volveremos, tenemos el “affair Winterfell”, donde nada me queda claro, disculpen que les diga. Arya y Sansa parecen enfrentarse. Meñique parece estar tendiéndoles una trampa para que desconfíen de ellas. Cizaña, como en el viejo comic de Asterix. No vemos los tejes de Meñique solo lo percibimos en las sombras. Si mi teoría es correcta, y Sansa es ahora Meñique, el teje y maneje es de ella. Es decir, está entrampando a Meñique. En cuanto Meñique le aconseja a Sansa que use a Brienne para matar a su hermana, Sansa la despacha a Desembarco del Rey. Al mismo tiempo, Meñique está conspirando para que ella sea quien gane poder. Si se enfrenta a Meñique abiertamente, quedan desprotegidas. Es solo una teoría. También queda la posibilidad de el plan de Meñique esté funcionando.

En Rocadragon, Daenerys y Tyrion tienen una extraña charla que termina mal. Tyrion no pega una en estos tiempos. Hablan sobre la sucesión. Extrañamente, Daenerys, por más afectada por el mal de hubris que esté, tiene razón: no pueden hablar de legado y sucesión ahora. Es una pavada. Ni se entiende el giro guionístico que los llevo a esa charla. No tiene sentido. Solo sirve para que pensemos, como espectadores, que si Daenerys se muere ¿Quién viene? Pues Jon Targaryen porsupollo, quien además, encarna al hielo y el fuego.  La charla, nuevamente utilitaria, sirve también para reafirmar la próxima cumbre entre reinas. Y las sospechas de Daenerys sobre Tyrion, de Tyrion sobre Cersei y etc.

Volvamos a la comunidad del frio. Se encuentran con un oso zombie. El ataque es brutal. Está filmado todo como una película de terror. Y ese es uno de los fuertes de GoT históricamente. No importa que tan flojo pueda venir el guión del capítulo, siempre están dirigidos con maestría inusual. El responsable de este capítulo es Alan Taylor, un veterano de las series (hizo capítulos de Los Soprano, Lost, Mad Men, Deadwood) que incursionó en el cine de gran presupuesto con la segunda película de Thor: Un mundo oscuro y Terminator: Genesys. Taylor había dirigido muchos capítulos de las primeras temporadas -notablemente la muerte de Ned Stark en “Baelor”- y volvió a GoT sobre el final.

El ataque, les decía, es brutal. Thoros queda herido. El Perro no puede asumir el papel. Siguen la marcha. Encuentran un grupo de muertos vivos, los encabeza un líder. Este es el enfrentamiento que esperaban. Tienden la trampa y además descubren algo. Si matan al líder, los demás mueren. Presumiblemente el que los convirtió. Esto les permite deducir, tiempo después, que si matan al Rey de la Noche, todo se termina.

Uno de los Walking Dead -perdón serie equivocada- White Walkers, queda vivo: no fue convertido por ese líder. Pero chilla al ser atrapado. Y ese chillido atrae a todos los demás. Miles.

Sin posibilidad de escapar, Jon despacha a Gendry, el más joven y ágil, para que vaya al muro y envíen un cuervo a Daenerys pidiendo ayuda. Aquí tenemos una martingala en el asunto de los tiempos. No solo Gendry recorre en minutos de corrida lo que llevo días de viaje, sino que en pocos minutos también le llega el cuervo a Daenerys quien volará en Match III con sus dragones, a una zona donde jamás ha estado. Todo el problema de los tiempos de un sólo saque.

Los 6 restantes están asediados. Sobre una isla de piedra en medio de un lago congelado realizan la defensa final. El hielo delgado retrasa el ataque de los White Walkers por una noche. El Rey de la noche se apersona para observar la carga. Thoros muere. Una muerte amable, nos dice el perro. Muere congelado y ebrio el gran Thoros.

Finalmente el hielo se endurece. El ataque comienza. El vidriagón es efectivo, pero son miles. Cuando todo parece perdido, incluso Tormund, que sobrevive por un pelo, aparecen los tres dragones, para barrer con todo. El Rey de la Noche estaba esperando esta oportunidad. Con su lanza jabalina mágica, mata a Viserion, que se desploma sobre el hielo y se hunde. Pero el Rey de la Noche quiere más. Cuando los héroes están abordando el dragón, prepara otra jabalina. Daenerys desconcertada y afligida hace caso a Jon, que tiene una pulsión suicida y decide quedarse luchando. Daenerys despega con los sobrevivientes, mientras Jon cae en el hielo.

Después de sobrevivir a la hipotermia, Jon emerge. Los White Walkers lo detectan. Pero es rescatado por el Tío Benjen, a.k.a Manos frías, que aparece de la nada, para salvar el día y terminar su historia. No quedaba más para este personaje. Su terreno, totalmente ocupado por las hordas y sin la posibilidad de replegarse al muro -recordemos que su magia no le permite pasar-, ni tener consuelo en los niños del bosque, solo le restaba morir.

Daenerys afligida en el muro puede encontrar consuelo en la vuelta del malherido Jon, que despierta en el camarote del barco que lo lleva a Rocadragon de vuelta, para que ocurran dos cosas. La primera, medio papelonera, es el tema romántico que está siendo inyectado en enormes dosis. La segunda, es que ese diálogo sirve para que Jon finalmente acceda a hincar la maldita rodilla, ya que reconoce a Daenerys como su reina. La clave fue dada al principio del capítulo, cuando Tormund le recuerda que Mance Ryder, por no arrodillarse, hizo que mataran a demasiada gente. Daenerys, arriesgando su vida y ofrendando un dragón a la causa, bien vale la pena como reina. Al menos por ahora.

El dragón es levantado del agua. El rey de la noche lo toca y, segundos interminables después, abre sus ojos. Azules ahora. Los white walkers tienen un arma letal.

¿Y Bran?. Bien, gracias.

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