Reseña: “Orange Is the New Black”

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En julio del año 2013, Netflix estrenaba la primera temporada de Orange is the new black, pero casi que pasó desapercibida por el público. A cargo de la directora Jenji Kohan, está basada en el libro de Piper Kerman, Orange Is the New Black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres, que relata sus memorias sobre la vida en la cárcel. Al día de hoy , tiene cinco temporadas y el público a sus pies.

La serie supo explorar la diversidad sin dejar de entretener en ningún momento y con un elenco conformado casi en su totalidad por mujeres. Siempre correcta, fría pero a la vez encantadora. Durante cuatro años logró tener al espectador con ansias de más, pero para su quinta temporada algo falló.

Vamos a repasar rápido un poco de la historia, pero antes avisamos que este artículo puede contener spoilers.

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Durante la primera temporada tuvimos una introducción a la vida de Piper Chapman (Taylor Schilling) que ingresa a un correccional de mujeres luego de que su ex pareja Alex Vause (Laura Prepon) hubiera declarado que ambas habían cooperado en una red de narcotráfico internacional y, para no ser juzgada, Piper acepta ingresar voluntariamente.

Su vida dentro de la prisión se torna demasiado complicada al no poder establecer conexión con nadie de allí y obtener más enemigas que amigas. Todo se vuelve peor cuando descubre que Alex está encerrada en la misma prisión.

Desde latinas hasta afroamericanas, la prisión está dividida y sus reclusas aprenden a sobrevivir a su manera.

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Con el pasar de los capítulos, fueron corriendo de a poco el foco que estaba posado sobre Piper al principio y pusieron ante el ojo del espectador las demás realidades que existían en la prisión.

Cada personaje tiene su momento de fama, pero hay algunos que se hacen casi imprescindibles, como Nicky Nichols interpretada por Natasha Lyonne, Poussey Washington (Samira Wiley), Suzanne Crazy Eyes Warren (Uzo Aduba) y Taystee (Danielle Brooks).

Durante las primeras temporadas supieron plantar de manera correcta el problema por resolver. Desde el abuso policial hasta cuestiones internas entre reclusas. El mayor contratiempo se dio en la cuarta temporada cuando los guionistas decidieron matar a uno de los personajes más queridos por el público, Poussey Washington.

Uno de sus guardias más jóvenes, sin querer mata a Poussey en un intento por calmar lo que era una especie de revuelta y se desata la locura. Otro de los guardias ingresa un arma ilegalmente y cae en las manos equivocadas.

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La quinta temporada gira en torno a la muerte de Poussey y un motín que se les va de las manos. Una de las reclusas hiere mortalmente a uno de los guardias y toman como rehenes al resto de los oficiales. El caos no tarda en llegar y empiezan las discrepancias entre todas las prisioneras debido al reclamo que quiere imponer cada una.

Las chicas afroamericanas se hacen cargo de la batuta para negociar y tratar de hacer justicia por Poussey. Eso le valió a Danielle Brooks (Taystee) un rol muy importante durante esta temporada pero también deberíamos darle algo de crédito a Kate Mulgrew (Galina Red Reznikov), dos personajes que parecían estancados pero que esta vez supieron sobresalir.

Está bien pero tiene todo lo que ya vimos y demasiados personajes que acaparar. Se les terminaba la condena a algunas y de alguna forma había que estirarla. Hay personajes que piden cambio y hay otros que queremos ver para siempre.

Es inevitable pensar que quizá algunas actrices a las que estamos acostumbrados ver, tal vez no vuelvan a aparecer, el final nos deja un sabor casi amargo porque todos sabemos en parte lo que les espera, dos oficiales muertos y tres días de motín, algunas condenas se van a estirar bastante.

Una temporada un tanto floja pero no decepciona y sigue manteniendo al público a la espera de más.

 

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