Reseña – Betting on Zero

betting on zero

Dos años atrás, un amigo vino a decirme que lo querían meter en Herbalife, los licuados mágicos promocionados por Cristiano Ronaldo. Él estaba un tanto pasado de peso y le habían dado batidos para una semana. Por supuesto, había bajado unos buenos cuatro kilos. Estaba genuinamente sorprendido. En una charla con otro amigo que es fanático de la salud corporal, le explicamos que esos cuatro kilos eran la consecuencia lógica de cambiar brutalmente de dieta y que luego el sistema digestivo se iba a compasar y la bajada sería mucho más lenta. Por lo tanto, que no se metiera en Herbalife porque “es una estafa”, dijimos al unísono.

Una estafa

Betting on Zero es un documental que nos muestra la estafa de Herbalife de manera clara y contundente, porque proviene del mismo sector que permite que exista esa empresa. Ergo, el nombre de la película. Un conocido multimillonario, Bill Ackman, decide comprar acciones en corto de Herbalife (si quieren entender esta dinámica al detalle, véanse la película The Big Short). Ackman mismo explica cuál es la joda: comprar acciones a un precio y venderlas cuando están en alza, obteniendo ganancias, a sabiendas de que se va a desplomar. Él mismo participa activamente de ese derrumbe denunciando que Herbalife es una estafa piramidal billonaria, en tanto las ganancias de la marca no provienen de la venta del producto, sino de la adquisición de nuevos vendedores que compren el producto para vender (fracasar y, por miedo, intentar acercar nuevos vendedores). Esto es en esencia una estafa comercial y está penado por la ley.

El documental se limita a mostrarnos distintos testimonios de los perjudicados; periodistas que dan background; a Ackman en la conferencia que dio hace unos años buscando destruir a Herbalife; y entrevistas de archivo con Carl Icahn, un multimillonario del otro lado del ring; Michael Johnson, CEO de la empresa y otros.

Por supuesto que la posición que toma el documental no es neutral y es evidente: Herbalife es el villano.

Mu9gPGbcl8L4b-WO0Hn7VCKOGJ_oAJcgrUeQRd3zPco-1.jpg

De ambos lados

Pero por supuesto que es un villano Herbalife. El tema es que el espectador no debe perder de vista dos cosas:

La primera es que Bill Ackman no es tampoco un santo, aunque diga que las ganancias que haga van a ser donadas a caridad (sí, esto aún sigue).

Y la segunda es que el documental es producido por otro multimillonario que llevó a cabo la misma estrategia que Ackman: comprar acciones en corto.

Con todo, es interés de ambos que Herbalife caiga.

Nadie tiene interés real en la gente perjudicada que, como muestra muy bien el documental, suelen ser las comunidades de inmigrantes pobres a los que Herbalife apunta. Es una guerra de (muy) ricos contra otros (muy) ricos y nada más.

En el medio los pobres.

Conclusión

El documental es muy interesante en términos financieros –aunque no tan jugoso si vieron películas como The Big Short– y en cuanto a la problemática social de esta clase de estafas. Lamentablemente, el hecho conocido de que la película haya sido financiada por alguien que saca un beneficio muy real de la caída de Herbalife le quita impacto y credibilidad, lo que es siempre difícil de sostener en un documental y que no debería negociar de manera tan clara.

Aun así, Ted Braun (director del multipremiado Darfur Now) se las arregla para hacer un documental ameno, dinámico y en muchos aspectos, educativo, lo cual termina convirtiéndolo en un producto cultural valioso.

Disponible en Netflix.

Anuncios