Reseña: American Gods – Temporada 1

Hoy en día conocemos tantas religiones y dioses que es normal preguntarse cuál será el verdadero, pero ¿qué tal si todos lo son? American Gods nos propone una realidad en la que todos los dioses coexisten y además caminan entre los humanos. La serie está basada en la novela de Neil Gaiman, escritor de The Sandman, Stardust, Coraline y un largo etcétera, quien a través de sus obras nos ha dejado en claro más de una vez su fanatismo por personificar conceptos abstractos en forma de dioses, y en American Gods se dio el gusto de explorarlo a fondo a través de una amplia galería de personajes.

La serie tiene a Bryan Fuller como showrunner, quien venía de hacer Hannibal, una de las series más pulidas estéticamente que se han visto hasta el momento, cuya cancelación y posible revival aún dan qué hablar. Con una buena fotografía y una imagen de gran definición, Fuller sigue teniendo el aspecto visual como algo prioritario en American Gods. Se puede observar desde su opening altamente estilizado y en el comienzo de su primer episodio con una secuencia casi tan bella como violenta, a un nivel que roza lo humorístico.

Shadow Moon es un ex presidiario que acaba de salir de la cárcel solo para encontrarse con que Laura, su esposa, murió en un accidente (y para colmo, siéndole infiel). Al encontrar su vida sin rumbo y sin nada a qué aferrarse, decide seguirle el juego a Mr. Wednesday, quien lo contrata como guardaespaldas para una misión de la que le va revelando detalles con cuentagotas, así es como sin saberlo, este (aparentemente) simple mortal, termina encontrándose metido en medio de una lucha de dioses.

El primer objetivo de Mr. Wednesday (y de esta primera temporada) es reunir a los Antiguos Dioses para derrocar al grupo de los Nuevos Dioses, el cual prepondera en la actualidad. En esta realidad, cuantos más seguidores poseen las deidades, en una suerte de retroalimentación, más poderosas se vuelven. Por esto es que algunos (los Antiguos Dioses) van perdiendo poder y cayendo en el olvido paulatinamente, mientras que otros (los Nuevos Dioses) acumulan adeptos y fuerza para llegar a ocupar un mayor lugar como influyentes en la sociedad.

Tras esta introducción que la serie hace de su trama (a muy grandes rasgos), Mr. Wednesday comienza a rastrear a las demás deidades para convencerlas de unirse a él. En el camino se cruza con Mr. World, encarnado por Crispin Glover (famoso por interpretar a George McFly), quien oficia de cabecilla de los Nuevos Dioses, respaldado por otros dioses conocidos como Media y Technical Boy.

A medida que la historia avanza, se devela nueva información sobre el pasado y las motivaciones de los personajes, lo cual va complejizando sus vínculos con Shadow, especialmente cuando comenzamos a sospechar de motivos ocultos e información que Mr. Wednesday le oculta al protagonista.

Dejando de lado a Shadow y a Mad Sweeney (duende aliado de Mr. Wednesday), para el final de la primera temporada los equipos de los dioses quedan principalmente conformados de la siguiente manera:

Antiguos Dioses:

– Mr. Wednesday: Líder de los Antiguos Dioses (spoiler de season finale en que se revela su verdadera identidad), basado en Odín, el dios nórdico de la sabiduría, la guerra y la muerte.

– Mr. Nancy: Basado en Anansi, uno de los personajes más importantes de las leyendas de África occidental y del Caribe.

– Czernobog: Dios de la oscuridad y el mal, basado en Chernabog, una misteriosa deidad eslava.

– Easter: Diosa del amanecer, basada en Ostara, antigua divinidad germánica.

Nuevos Dioses:

– Mr. World: Líder de los Nuevos Dioses y personificación de la globalización.

– Media: Diosa de los medios de comunicación y el entretenimiento.

– Technical Boy: Dios de internet.

Y por último, tenemos a Bilquis, diosa del amor, basada en la reina de Sheba de la Biblia, quien es la única en American Gods que aún está en viaje pero sin un bando definido.

Sobre la base del título de la serie y viendo los diversos orígenes de los dioses que aparecen en ella, resulta obvio que American Gods no obtiene su nombre porque sus dioses sean de Estados Unidos, sino porque allí es donde sus respectivos elementos gobiernan (o intentan hacerlo).

De acuerdo con los elementos dominados por los dioses de cada formación, podemos notar un patrón, salvando alguna pequeña excepción. Queda claro que los Antiguos Dioses representan las viejas costumbres, mientras que los Nuevos Dioses encarnan las nuevas tendencias y las distracciones modernas, enfrentándose ambas facciones en una lucha por tener el poder y la adoración de los mortales, a través de una guerra que queda oficialmente declarada en el último episodio.

Pero como se revela información de manera enigmática y paulatina, para así poner al espectador en los zapatos de Shadow, todo este panorama se construye lentamente. Paralelo a esto, la narración desprende subtramas y pequeñas historias autoconclusivas, otro pequeño fetiche de Gaiman, dándonos al menos una escena en cada capítulo, que no sabemos bien cómo encajar en el resto de la trama. Algunas de estas historias, están bien llevadas y logran ser interesantes por sí mismas, pero otras ocupan demasiado espacio para el poco interés que generan en relación con la trama principal. De hecho, una de ellas llena más de la mitad del séptimo episodio que, si bien complementa lo que sucede en la línea del presente, se siente más extensa de lo debido. Por esta narración un poco más libre de lo habitual, puede que la carencia de una trama claramente delineada de manera explícita resulte incómoda para los espectadores más clásicos o casuales, pero que de todas maneras tampoco termina siendo un gran impedimento para ver American Gods, una serie con una apuesta estética fuerte, una historia particular y que, a pesar de tener algunos pequeños baches, logra dar un resultado que gusta y deja con ganas de ver más.

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