Asura: The City of Madness y la Actuación Asiática.

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Entre algunas de las pocas películas que pude ver en el BAFICI estuvo Asura: The City of Madness de Kim Sung-su. La presencia del cine coreano en el festival fue contundente pero Asura fue la única de un género puro y visitado con frecuencia por los realizadores de Corea del Sur: las “Gangster Movies”. También están los Thrillers coreanos o las películas de Época del período Joseon como géneros que son parte de la identidad del cine coreano, y que como las “Gangster Movies” -que en este y en muchos otros casos parte directamente de la corrupción estatal o policial diferenciándose del crimen organizado en las películas italo-americanas de Scorsese- tienen elementos propios del género que las identifican. En este caso Asura mezcla intrigas políticas con explosiones de violencia (algo recurrente en este género) para terminar en una película que, si bien uno siente que deberían haber elegido entre la violencia o la intriga y a pesar de que resulta demasiado larga (2hr 16min), se hace entretenida por una variable muy interesante que generalmente diferencia al cine occidental del oriental: las actuaciones.

La historia es algo así: Han Do-Kyung (Jung Woo-sung) es un policía corrupto que hace laburitos turbios para el alcalde de la ciudad Park Sung-Bae (Hwang Jung-min). Al momento de cobrar el dinero por uno de estos “laburitos” -sacarle una confesión falsa a los golpes a un pobre tipo- otro policía aparece y quiere parte de la torta. Se pelean y en un forcejeo Han asesina accidentalmente a su colega. Esto llama la atención del fiscal Kim Cha-in (Kwak Do-won) quien, con una necesidad urgente de atrapar al alcalde debido a la presión de sus superiores, usa este incidente para presionar a Han para que consiga pruebas de los actos de corrupción del alcalde respecto a fraudes con Obras públicas, drogas, asesinatos y quién sabe qué otra cosa indecente más. Algo es seguro en este embrollo: son todos muy malos tipos y todos los caminos llevan al desastre.

Aunque no lo crean, estuve un rato para poder resumir la trama de la película, lo que me lleva a la primera falencia fundamental y es la cantidad de líneas secundarias en la trama y como están articuladas. Si bien en el centro del relato está el policía Han debatiéndose si ayudar al Fiscal o permanecer fiel al alcalde, la película se preocupa una y otra vez por mostrarnos en detalle aspectos de la intriga política que no necesitamos saber y engorda el relato con más personajes de los que puede desarrollar provocando que el espectador se pierda seguido en la trama y sus complejidades innecesarias. De todas maneras, si uno tiene en cuenta el título, entiende también que Asura (la ciudad ficticia donde transcurren los hechos) es otro personaje más, y que todo lo que ocurre sirve para retratar la locura de esta ciudad.

Las escenas de acción están muy bien ejecutadas, pero se encuentran dispersas en el extenso metraje, que más que mucha acción tiene mucha, pero muchísima, violencia. Una escena en particular donde el Fiscal y su equipo torturan a Han poniéndole una toalla en la cabeza y pegandole un par de las piñas más dolorosas del cine resulta cruda y sanguinaria. El final ya parece de otra película, con más sangre dando vueltas que en el ascensor de El Resplandor. La violencia no es particularmente algo negativo, pero, sobre todo hacia el final, las cosas se van un poco demasiado al carajo… aunque al mismo tiempo no había otra salida posible, lo que me lleva al punto más fuerte de Asura: los personajes Y las interpretaciones.  

Antes de hablar específicamente de las actuaciones y los personajes de Asura me gustaría desviarme brevemente a algo más amplio. Es normal ver actuaciones asiáticas y pensar en “exageración” o “sobre actuación” debido a una falta de costumbre y, sobre todas las cosas, el salto cultural. Sabemos que en general tenemos más cosas en común con los europeos que con los asiáticos, y entre estas cosas están las formas de actuación. Si bien siempre hay excepciones a la regla, y podría nombrar infinidad de actuaciones sutiles de cine asiático, es más común ver interpretaciones asiáticas cargadas de energía que pueden confundirse como sobre actuadas cuando se está fuera del código. Un claro ejemplo está en el cine de Akira Kurosawa y el gran Toshiro Mifune. Con una carga importante que proviene del teatro japonés, Mifune interpretaba sus personajes con una expresión corporal admirable y elevaba las ya mágicas producciones de Kurosawa. Este tipo de interpretaciones siguen más vigentes que nunca, y es probable que solo los asiáticos puedan lograrlas con la precisión necesaria para que, una vez dentro del código, se entiendan como llenas de energía y no como algo “exagerado”.

Volviendo a Asura, son estas interpretaciones arrolladoras las que hacen que un material que tiene el potencial de ser difícil de digerir sea algo constantemente entretenido. Algunos reconocerán caras familiares si vieron The Wailing en Hwang Jung-min y Kwak Do-won. Ambos brillantes en sus papeles, interpretan a personajes detestables y desagradables cuyas posiciones dentro de la política y la ley dejan en claro que es imposible escapar de la locura en Asura. No menos podrido está nuestro protagonista Han interpretado por Jung Woo-sung con el que logramos una mínima identificación, ya que su esposa está en su lecho de muerte y hace lo posible para que ella pueda permanecer en el hospital. En resumen: El cast es increíble y las interpretaciones elevan un material que de otra manera sería muy difícil de ver.  

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