Reseña: Wilson (2017)

La gran mayoría nos hemos encontrado, al menos en algún momento, en circunstancias que no hemos sabido cómo encarar o reaccionar ante ellas. A los que sufren una mayor ansiedad social se les ocurren incontables situaciones hipotéticas que se podrían desprender de sus actos y sienten miedo a las posibles consecuencias, que desemboca en no accionar o en hacerlo de manera moderada. Esto es un dilema que Wilson no sufre porque simplemente lo ignora completamente y la película se encarga de mostrarnos las consecuencias de esto a través de un tono de comedia negra.

El protagonista es un hombre golpeado por la vida que trata de integrarse a la sociedad, pero sus modales y formas de expresarse lo dejan constantemente mal parado. Sus intentos por sociabilizar, por más que suelan estar guiados por una buena voluntad, terminan interpretándose como faltas de respeto intencionales. Wilson no es alguien malvado, simplemente es una persona que no sabe adaptarse a la sociedad porque no considera cómo va a reaccionar la gente frente a la confianza instantánea que pretende generar con extraños. Pero, en definitiva, esto es una máscara que tapa sus problemas personales más profundos, similar a lo que sucede con Michael Scott y David Brent en The Office.

La historia empieza a desarrollarse cuando Wilson se reencuentra con su ex esposa y se entera de que la hija que concibieron justo antes de separarse (cuyo embarazo creyó abortado) nació y fue dada en adopción. Sin embargo, Wilson no es capaz de comprender que si bien es su padre biológico, él no significa nada sentimentalmente para la joven. Es a partir de allí que el protagonista emprende una serie de incómodos intentos por acercarse a su hija y de paso recuperar a su ex esposa, en un anhelo por hacer algo con su penosa vida, concretar una familia y dejar un legado.

En la estructura que posee el cómic en el cual está basada la cinta, cada página es una corta escena que funciona como un gag en sí mismo, pero que al hacer una lectura continuada, van sumándose entre sí y construyendo una historia más grande. Su adaptación busca una disposición similar, si bien la relación con su hija es un tema central, por momentos la narración se torna más cercana al de una historia tipo slice of life, con secuencias breves y autoconclusivas que aparecen esporádicamente y no siempre tienen una influencia en lo que veremos más adelante en el relato.

Aparentemente, Clowes no es una persona a la que le guste dejar en manos de otros las adaptaciones de sus obras, ya que en Wilson, al igual que hizo con la película de su novela gráfica, Ghost World, se cargó el guion al hombro. La obra original se puede leer de una sola sentada tranquilamente, por esto es que la historia, siendo tan breve, requirió que se agregaran secuencias para esta adaptación a largometraje. Al mismo tiempo, así como sucede en el cómic que recurre permanentemente a las elipsis de situaciones, en la película por momentos pareciera que se hubieran perdido algunas secuencias, con la aparición de personajes y acciones que no estamos seguros de dónde salen o qué los motiva a intervenir en la historia. Pero el mayor cambio respecto al material original y del cual la cinta presume, a través de la misma voz de Wilson, es el que se realizó en el cierre original de la historia, para ajustarlo a una visión bastante menos pesimista que la que posee su contraparte impresa. SPOILERS del cómic y la película: En el cómic, Wilson acababa su vida en soledad, incapaz de adaptarse a la sociedad, sin terminar jamás de comprender su problema. Mientras que en la película, el hombre tampoco presenta un cambio significativo, pero al final los acontecimientos de la vida le sonríen un poco más. Si bien no es un cierre idílico para el personaje, logra dar un ápice de esperanza. Wilson no cambia su forma de ser, pero aprende a ver las cosas de otra manera.

Woody Harrelson interpreta un Wilson que, aunque carezca un poco de maldad y despreocupación, resulta muy acertado y genera esa incomodidad característica del humor negro que posee el cómic, haciendo que los chistes funcionen bastante bien. A pesar de que su temática está poco desarrollada, el resultado final cumple con la siempre difícil tarea de hacer reír y la convierte en una gran opción para pasar un buen rato.

CORRECCIÓN: Miriam Coronel.

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