BAFICI 2017 – Razones de una cobertura fallida.

bafi2017

Datos duros, para quienes nos están conociendo, y especialmente para quienes nos van a conocer por no hacer lo que íbamos a hacer.

Somos una revista digital, hecha por cineastas y entusiastas. Tenemos 10 años haciéndola, y 32 números publicados. Además, publicamos reseñas, artículos y análisis en nuestra página (www.revista24cuadros.com). Esta modalidad, que tuvo inicios modestos, hoy tiene números importantes. Un artículo promedio puede tener entre mil y mil quinientas lecturas. Un artículo exitoso, puede llegar a cinco mil o seis mil.

No vendemos, ni la revista, ni publicidad, ni recibimos aportes del estado, ni cobramos un peso. Nada. Es más, ponemos plata.

Hace 5 años, cuando estábamos ya asentados, decidimos cubrir los festivales nacionales más importantes. Desde allí, empezamos a escribir reseñas del Festival de Cine de Mar del Plata y del BAFICI. Todos los gastos corrieron por nuestra cuenta. En años posteriores, pedimos acreditaciones de prensa, y pudimos, finalmente, acceder a hacer esto que nos apasiona, de una forma un poco menos esforzada.

Nuestra cobertura al BAFICI tiene varios fines, entre ellos dar a conocer películas de autores argentinos, que muchas veces tienen su estreno en ese festival, y usualmente no llegarán a tener estreno comercial. Además, nos permite el noble fin de “acercar mundos”. Dar a conocer films y autores que, tal vez, no sean tan afines a nuestro público, y de esa manera incrementar el interés por el Festival. El tráfico en nuestra web aumenta ligeramente durante una cobertura, pero nada para “hacerse los ruleros”. Es más importante, para nosotros, el acercamiento con realizadores en el marco del evento, y darlos a conocer al público. Provocar ese encuentro.

Este año, en una movida inexplicable, el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires complicó el trabajo a una revista de cine independiente autogestionada y autofinanciada de verdad.

Lo hizo de manera sencilla: limitando la cantidad de funciones a las que pueden acceder los redactores de la revista, a la maravillosa cantidad de una por día.

Expliquemos: durante la mañana, hasta las 12:00am, aproximadamente, están las funciones de prensa. Todos los acreditados pueden acceder a ella. Luego de esa hora, con un sistema de acreditaciones por colores, hay niveles de acceso a las funciones. En nuestro caso, es solo una función por día.

Knock out, c´est fini.

Quienes estén leyendo estas palabras, nuestro público, es gente con una vida normal. Como nosotros, están alejados del glamour y brillo fascinante de la pantalla de plata. Y sabe algo que al parecer, los organizadores del BAFICI, no sabe: de 8:00am a 12:00am la gente normal está trabajando. Como quienes hacemos la 24, no sólo no cobramos un mango, sino que no vivimos de rentas, ni tenemos un contrato en el estado, ni sembramos soja, tipo 10:00,  11:00am, estamos trabajando, ganándonos el mango, nuestra posibilidad de cubrir las películas fue cercenada de un solo golpe.

Yo sé lo que están pensando: “Seguro se soluciona” – “¿Por qué no hicieron el reclamo?” – “Estoy leyendo un ataque al pedo, si lo hablan se lo dan” – “Están victimizándose”. Pues no.  Hicimos el reclamo. Mandamos los mails. Tratamos de solucionar todo. No hubo caso.

Tratamos de trabajar en serio. No creemos, de ninguna manera, que por no ser cronistas rentados, somos menos profesionales que quienes son rentados. En la Argentina, con honrosas excepciones, la crítica cinematográfica es un medio en decadencia. Un grupo de amigos, que cerró la puerta luego de que entró el último. Este dato no es menor. El BAFICI es manejado históricamente por críticos de cine, no por cineastas. Les doy un ejemplo: para pertenecer a la filial argentina de FIPRESCI (Federación Internacional de Críticos de Cine), debo ser apadrinado por un miembro y mis críticas publicadas deben ser evaluadas por otros miembros. Personalmente, en un momento, pensé en enviarlas. Y luego pensé ¿para ser evaluadas por quién? ¿Por los magios? Será una pedantería, pero leyendo a los miembros, prefiero ser socio del Automóvil Club. No me deja tirado nunca.

Así estamos, así llegamos. Cada uno por su lado. De seguro que el BAFICI no extrañará nuestra humilde cobertura, y nosotros estaremos enojados un tiempo, mientras las luminarias de los diarios grandes y de la páginas con apoyo estatal o de las distribuidoras, cubren el festival a su aire. No hay mucho que hacer sobre el tema. Todo pasará, como usualmente ocurre. Las faltas de respeto son moneda corriente, y las vamos naturalizando, día a día.

Pido disculpas al público, que esperaba una cobertura más completa. No nos es posible cumplir con ella. Vamos a hacer lo que dé, ya que nos preparamos un tiempo para ello. Cuando la mezquindad y la imbecilidad se combinan, requieren de mucho más amor del que tengo para vencerlas.

 

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