Reseña: El hombre de las mil caras

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Francisco Paesa es un famoso ex agente de los servicios secretos españoles que ayudó en unas de las más importantes operaciones contra ETA, además de implicarse en el caso de del fugitivo más famoso de la historia reciente de España. Y en este personaje se basa El hombre de las mil caras, la nueva película de Alberto Rodríguez. El director de La isla mínima deja de lado el género detectivesco para meterse de lleno en la política.

Aunque también es verdad que no se aleja mucho de sus anteriores trabajos pues la política ha estado siempre muy presente en las películas de Alberto Rodríguez. La isla mínima nos situaba en la época de transición, con el franquismo todavía muy presente, y en Grupo 7 en la Sevilla de la Expo 92, con una España todavía en decadencia y una ciudad sumida en la droga. Pero esta vez en vez de policías el protagonista es un fascinante y misterioso personaje conocido por ser un mujeriego, avaricioso y hábil en el arte del engaño.

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No se trata de un documental ni de un biopic al uso, sino de un thriller biográfico. Pero tranquilos que no hace falta conocer nada de la Historia de España ni de Francisco Paesa. Como mucho necesitas saber qué es ETA para ponerte en situación al principio de la historia y comprender lo importante que ha sido esta persona para la sociedad del país, a pesar de ser una figura prácticamente desconocida para el gran público pues ha sido como un fantasma. El guion en ningún momento resulta demasiado complejo por lo que reitero que es fácil de seguir. Un punto muy importante a la hora de querer exportar esta película al mercado internacional.

Hay que tener en cuenta que solo se explica una parte de su vida, un periodo muy concreto. Por lo que rápidamente nos narran sus inicios y pasa a contarnos la historia sobre el hombre más buscado de España. Estos primeros minutos están muy bien narrados, igual que el resto de la película el problema está en que es un personaje tan apasionante que es una lástima que solo se centren en una pequeña parte, solo veamos un trozo de todo el conjunto. Además el querer enfocarse en solo un caso muy concreto hace que le falte dinamismo a la película, con tramos un poco pesados. No hace falta que sea una película de 007 llena de acción y explosiones, pues esta historia es más bien de política y engaños, pero se habría agradecido que no fuera tan lenta.

Sin duda lo mejor de El hombre de las mil caras son las actuaciones. José Coronado ha demostrado de sobras ser uno de los mejores actores españoles de la actualidad con películas como No habrá paz para los malvados. Pero además en esta ocasión nos deja una estupenda interpretación de Jesús Camoes, el mejor amigo del protagonista. Asimismo, tanto Marta Etura como Carlos Santos resultan dos secundarios a la altura.

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Pero sobre todo lo más destacable es el papel de Eduard Fernández pues resulta sorprendentemente convincente en todo momento como Paesa. Su trabajo le ha valido la Concha de Plata al mejor actor en el Festival de San Sebastián de este año. En cuanto a la caracterización, no era de lo más importante pues no es un personaje reconocido y la gente no tiene en mente su cara. En cambio, para el personaje de Luis Roldán (Carlos Santos) tuvieron que hacer más esfuerzo en hacer una caracterización más reconocible porque su cara salió en todos los telediarios del país. Es por ello que se eligió añadirle una barba al personaje, para que fuera más fácil identificarlo a pesar de que durante esa época no la llevaba.

La dirección está a la altura de los últimos trabajos de Alberto Rodríguez aunque no sea ni mucho menos su mejor película. El director utiliza una fantástica narración (aunque como ya hemos dicho, demasiado pausada en algunos tramos) utilizando al mejor amigo del protagonista para guiarnos con su voz en off a lo largo de la película. La ambientación es convincente y la fotografía está cuidada, volviendo a esos tonos grisáceos de Grupo 7 y alejándose de esos espectaculares colores y paisajes de La isla mínima, con aquellos bellos paisajes del sur de España y de las marismas.

La banda sonora vuelve a estar a cargo de Julio de la Rosa, colaborador habitual del director. En esta ocasión se apuesta por tonos muy graves y música sintética, enfatizando en la guitarra y la percusión. La música le aporta ese lado oscuro de thriller a la película, la acerca a la actualidad y sobre todo le da mucha personalidad pues se aleja de las típicas (aunque bellas) bandas sonoras de orquestra sinfónica. Especialmente destacable es su tema principal, que se utiliza en varios momentos y acaba resultando muy icónico y diferencial.

Podemos concluir pues que la idea de hacer una película sobre Francisco Paesa es todo un acierto, demostrando que en España hay personajes reales lo suficientemente interesantes como para hablar de ellos. Lo que no me ha parecido tan acertado ha sido el elegir solo una parte de la vida de Francisco Paesa. Probablemente explicar toda su vida no habría sido suficiente en solo una película pero entonces habría sido mejor acortar un poco su duración. La dirección y la fotografía están cuidadas y sobre todo destaca la actuación de Eduard Fernández como Paesa y la narración por parte de José Coronado. Os recomiendo verla a aquellos que sigáis la trayectoria del director sabiendo de antemano que no estamos ante un thriller frenético.

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