Volver a creer: Reseña de Midnight Special

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Hubo un tiempo, allá por los 70’ y los 80’, que fue hermoso. Como explicábamos en el último número de la 24 dedicado a Spielberg, existió una camada de realizadores que renovaron una industria que venía golpeada por el macartismo y oxidada por el auge de los nuevos cines en todo el mundo. Esa generación supo mezclar con mucha virtud el nicho y lo popular, siendo este rasgo el que hace que prácticamente ninguna persona sobre el planeta pueda decir que  Apocalipsis Now o Una Nueva Esperanza son malas películas. Una suerte de consenso casi universal.

La industria actual, inoperante; repetitiva e insegura no se permite estos riesgos. En Hollywood no hay lugar para los autores, ni para los conocidos, ni para los nuevos. Es entonces en este contexto que contadas son las excepciones de realizadores que logran tener una huella personal y a la vez desenvolverse dentro del mercado. Por es que vale la pena hablar de una de estas pequeñas excepciones, ese enorme director de cine que con menos de 40 años parece haber entendido absolutamente todo: Jeff Nichols.

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En su cuarta película, el director de Shotgun Stories; Mud y Take Shelter se manda decididamente al terreno del Sci-fi y le rinde un justo homenaje al tratamiento que se realizara del género allá los 80’. Todo esto hace que hablar de Midnight Special sin tener en mente E.T; Starman o El Vuelo del Navegante (quizá sobre todo esta última) carezca de sentido.

Nichols retoma elementos narrativos y de tono que ya había utilizado en Take Shelter para contarnos la historia de Alton, un niño bastante peculiar que se encuentra huyendo de una extraña comunidad religiosa, acompañado de su padre Roy (Michael Shannon, fetiche del director) y Lucas (Joel Edgerton) un policía local amigo devenido en protector.

El trío, al que luego se le sumará la madre de Alton (Kirsten Dunst),  busca llegar a una coordenada especial descripta por el niño, siendo que allí podría ocurrir un evento específico que cambiaría la historia del mundo. La misión no será tan sencilla, alertadas las autoridades de la desaparición del niño comienzan a buscarlo, pero al parecer con otros fines no tan nobles. Todo parece indicar que Alton ha logrado decodificar información clasificada del gobierno de USA y por consiguiente, creen que es alguna especie de arma alienígena.

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Así plantado el escenario comienza lo que en adelante será una Road Movie repleta de guiños a la ciencia ficción de los 70’ y 80’, pero también una película con el sello autoral de Nichols. Como en casi todas sus películas, nunca sabemos demasiado de los personajes, ni de dónde son, ni qué hacían antes. Todo transcurre en consecuencia en un tiempo y espacio determinado, y con un fin específico: El conflicto. No tenemos entonces prólogos y presentación de personajes muy extensas, la información aparece difuminada a lo largo de la narración y mientras los personajes avanzan en el conflicto conocemos más de ellos, pero siempre lo justo y necesario. Como si por una ventana pudiésemos observar un fragmento de algo mucho más grande.

Este misterio, esa incertidumbre, es a lo que mejor sabe jugar el director. La construcción de los personajes y el manejo de puesta en escena es tan logrado que no necesita contarnos nada más, casi como si el antes y el después no importara en lo absoluto, solo el presente.

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Es también ese misterio el que le genera críticas injustas al realizador. En una sociedad que todo el tiempo necesita certezas para vivir, el cuestionamiento, el vacío, no es aceptado. Casi como en una visión que deja al cine en un lugar pasatista, ese del que tanto intentamos corrernos, una historia que no explica todo es vista como defectuosa, como si hacerse preguntas fuese una mala palabra.

En este contexto Midnight Special se transforma así en la obra de un realizador y un narrador mucho más sólido y ya con una marca de estilo ineludible. Un autor que nos hace volver a creer que la industria fue otra cosa hace un tiempo y que de la mano de él y de sus secuaces (asiento exclusivo en primera fila aquí para el capitán Rian Johnson) puede volver a serlo.

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