Análisis: Stranger Things

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Concedido, yo, que escribo esta reseña (y me rehúso fuertemente a ese protocolo de la tercera persona) nací en 1984, con lo cual, mi recuerdo de los 80’s es mínimo, inexistente. No obstante, todo aquello que hizo de esa década algo deslumbrante, lo consumí y lo consumo con asiduidad. Su cine, su música, sus novelas, sus comics, sus nerdeadas. Si me obligaran ya mismo a nombrar cinco cosas que me alegran la vida que surgieron en esa década, no me costaría nada. Firmo una declaración jurada donde certifico que no pensé estas respuestas: Terminator, Soda Stereo, It, Crisis en Tierras Infinitas, Nintendo. Puedo seguir hasta mañana. Literalmente.

 

Eso

Nombré cinco obras o cosas determinantes de los 80’s. Ninguna cercana a Stranger Things salvo quizás “It”, porque en realidad no importa en lo más mínimo. Los detractores de esta maravillosa serie pergeñada por los hermanos Duffer y producida por Netflix, no alcanzan a comprender que nada es un plagio. Todo es un homenaje consciente y hecho con amor. Casi con romance. Muchos no lo entienden no solo por no haberlo vivido en su momento (como yo), sino por tampoco haberlo vivido en su revival post 2000. Toda moda vuelve cada veinte años. Se sabe. Los 70’s volvieron en los 90’s, los 80’s volvieron en el 2000 y ahora estamos viviendo un semi revival de los 90’s. ¿O se creían que las camisas leñadoras habían vuelto por lo buenas que están? Siempre modificado. Siempre actualizado, y mejorado allí donde se necesite. Stranger Things no es mas que eso.
¿Pero no debería haber salido durante el revival correspondiente? Si y no. De haber salido diez o quince años atrás, no habría habido ni atisbo de crítica mediática. Sería alabada universalmente. Hoy casi lo es, pero es por su calidad inherente. Lo cual termina decantando en una realidad inobjetable: no solo es buena por el fan service, es buena por si sola.
Aquí, en la 24, le hemos dedicado dos reseñas a la serie. Una, del director, previa al fin de semana del suceso, fue emocional. El director si vivió plenamente los 80’s. ET, Los Goonies, Volver al Futuro, Brigada A, V – Invasión Extraterrestre, Alf. Se entiende. La segunda, de Roberto Giuffre, mas fría y analítica. Mas un estudio de las formas. Lo que yo pretendo transmitir es algo de ambas.
Pretendo transmitirles… cosas.

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A otra dimensión

Stranger Things es un producto notablemente de esta época. Tiene ocho capítulos de 45 minutos, perfectos para bingear decididamente desde una noche de viernes post trabajo. ¿Qué la hace bingeable? En principio, el carisma de sus personajes principales. Hay un solo personaje que se sugiere odiable pero que se reivindica sobre el final. Tal vez dos si sumamos a la hermana de Mike, Nancy (Natalie Dyer), que repite la historia del personaje de Linda Cardellini en Freaks and Geeks: la ex nerd que quiere codearse con chicos malos populares y en el ínterin se caga en el hermano y sus amigos. El resto, con énfasis en los chicos, son queribles al extremo. Cuando los personajes son simpáticos, y por ende, queribles, se hace llevadero verlos hablar durante horas. Y si encima, podemos vernos reflejados en ellos, tanto mejor. La serie apeló no solo a la nostalgia, sino también a la popularidad que tiene ahora el nerdismo. Desde hace una década, ser nerd es cool. Productos televisivos como “The Big Bang Theory”, “Silicon Valley” o “The It Crowd”, sumado a la onda superheróica (y sus comics), los MMORPGs, el acceso a implementos tecnológicos multimedia y el avance de las redes sociales popularizaron algo que –atentos sociólogos- era popular por ser antipopular. Los primeros cinco minutos de Stranger Things, después de que el bicho se morfara al científico, nos muestra al grupo de pibes jugando una campaña de Dungeons & Dragons, cosa que yo personalmente hago por ejemplo, y venciendo a un Demogorgon. Esta escena podría haber generado una secuencia de “buuuuh, neeeerds” veinte o veinticinco años atrás. ¿Hoy? Ni por asomo. Los que harían eso, no ven Stranger Things como capaz si, hace treinta años, vieron Los Goonies. ¿Donde está el abismo? ¿Dónde esta el sho ryu ken cultural que amplió “LA GRIETA”? No lo se. Tarea de vuelta para los sociólogos. Hoy ser nerd esta buenísimo y también lo está para aquellos que ya lo eramos de antes. Miren que fácil es conseguir un producto que nos homenajea con tanta onda. Parece que estuviéramos en otra dimensión. En nuestro único y personal “Arriba-Abajo”. Y no. El mundo cambió. Se dieron cuenta que vivir la vida como la vivimos nosotros es mas divertido. ¿Saben quien mas se dio cuenta de eso? Los Duffer.
Ahora ¿Por qué los 80’s si los Duffer, como yo, son del ’84? No creo que me superen en memoria. Pero, si como yo, disfrutaron esa década en su revival post 2000, es solo lógico que hayan decidido que Stranger Things se manifieste en esa época. Sobre todo porque es todo sumamente “homenajeable”. ET, las novelas de Stephen King, Los Goonies, la música, el comienzo del nerdismo brutal con Star Wars y El Señor de los Anillos explotando. Es un canto de amor a los espectadores de mi edad y a aquellos como el director y Giuffre que vivieron esa década a pleno. Y es un canto de amor a los que la pudimos vivir a pleno en su regreso. Apunta a dos públicos y golpea de lleno. Chequeen con atención en su Facebook quien no la disfruta. Luego chequeen su edad (y su IQ si quieren). De hecho, tenemos un redactor que no la disfrutó mucho. Apenas pasa la veintena. Queda claro por donde va la mano.

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La Cura

Mil palabras y casi casi no hablé de la serie en si. Repito. Es irrelevante. Es excelente, son ocho capítulos, los personajes son queribles. ¿Quieren saber de que va? Mirenla. Si tienen un mal día, se los va a alegrar.
Mike, Dustin, Will y Lucas (Finn Wolfhard, Gaten Matarazzo, Noah Schnaap, Caleb McLoughlin) tienen doce años en 1983, son amigos, y son mega nerds. Viven en los clásicos suburbios yankees. En este caso, en Hawkins, Indiana. Una noche, tras una jornada de Dungeons & Dragons, en el regreso a su casa, Will desaparece. Su madre, Joyce (Winona Ryder) y el hermano de Will (Charlie Heaton, que es igual al Edward Furlong) se desesperan. Entra el comisario del pueblo, Jim Hopper (David Harbour, el otro anchorman en “The Newsroom”), que es cínico y algo despreocupado, producto de su afición al alcohol y a las píldoras que le generó la muerte de su hija. Entretanto, Nancy, la hermana de Mike, empieza un escarceo amoroso con el popular de la escuela, un ricachón que queremos odiar desde el minuto uno, sobre todo por el corte de pelo a lo Andrew McCarthy en Pretty in Pink (o Chandler en ese cap donde recuerdan los 80’s). Y entretanto, en el restoran del pueblo, aparece Eleven (Millie Bobby Brown a la que deseo que no sexualicen desde el minuto uno como con Chloe Grace Moretz o Emma Watson), una chica pelada con un camisón blanco como de loquero. El dueño del local llama a Servicios Sociales para que la vayan a buscar y en vez de gracias recibe un tiro en la cabeza, hecho que, en el mayor plot hole de la serie, no vuelve a ocurrir. ¿La CIA? Probablemente. La CIA, incluso en los 80’s pre Chernobyl y pre caída del muro, ya era mala. Eleven escapa y termina encontrándose con nuestro grupo de muchachitos que al principio no le tiene mucha confianza, sobre todo Lucas. En principio, porque Eleven tiene poderes telekineticos. Y sabe mas de lo que dice. Que es poco. Porque no habla.
Todos los tropes y cliches de las pelis y series de los 80’s encapsulados de manera fantástica. De ahí en adelante el misterio se va desenvolviendo, caen las víctimas, se pelean los chicos entre ellos. Etcétera. No quiero contarles mas. Insisto: es irrelevante. La vas a disfrutar casi con seguridad.

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Volver al Futuro

Todo lo que necesitas para subirte al tren de “Stranger Things” lo relaté. ¿Queres mas? El CGI esta muy bien, la música… ya sabes, la dirección tiene momentos esplendorosos, la fotografía, incluso con ese filtro naranja que nos cuenta el director, esta excelente; y mas importante en esta obra, los actores, y sobre todo los chicos, están espectaculares. “Stranger Things” puede ser una de las pocas series en la historia que merecen el aval de la estúpida frase: “Si no te gusta es porque no la entendiste”. Y no porque no entendiste la trama, sino porque no entendiste que todo está hecho a propósito. A propósito, y bien. Dale, no seas zonzo/a, no todo lo popular te va a matar, míranos a los nerds. Ahora somos populares y no les hicimos calzón chino.

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