Reseña: La Purga: El Año de la Elección

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Estados Unidos no es un país que al argentino promedio le caiga simpático. Al menos no al argentino promedio que no sueña con Miami (Maeameee). Su geografía nos resulta chocante por su relación histórica con nosotros y Latinoamerica. Es curioso pensar que la muy posible victoria de Trump en las presidenciales que están por tener les destine un futuro no tan distante como el que propone el universo distópico de “La Purga”.

Día de Furia

Este universo funcionaba mejor en la onda “Clase B” o película indie de presupuesto menor que nos mostraba la película original que juntaba a Ethan Hawke y Lena Headey como una pareja de ricos que se parapetaban en su hogar durante las doce horas del ritual de Purga. Tiene más sentido la historia mínima que ocurre durante un proceso general. Al recaudar diez veces lo que costó, los productores (entre los que se encuentra nuestro detestado Michael Bay) y el guionista/director James DeMonaco, buscaron la grandilocuencia. “The Purge: Anarchy” ocurre en las calles de Los Angeles, donde se nos presenta al co-protagonista de ésta tercera entrega, el sargento Leo Barnes (Frank Grllo que es una mezcla de Andrew Lincoln con un sequoia), que triste por el asesinato de su hijo, sale a purgar.
En esta tercera entrega, el reformado Barnes es un agente del servicio secreto a cargo de defender la vida de la senadora Charlie Roan (Elizabeth Mitchell) a la cual veintidós años atrás, durante la Purga le mataron a toda su familia y ahora se presenta a elecciones para presidente. La plataforma de Roan se sostiene en eliminar un proceso que solo busca el asesinato de los que menos tienen. Misma teoría es compartida por Dante Bishop (Edwin Hodge), el vagabundo pobre salvado por los Sandin en la primera, que ya es un líder político similar a Malcolm X.
Al mismo tiempo, Joe Dixon (Mikelti “Bubba” Williamson), el dueño de un “Deli”, y su empleado Marcos (Joseph Julian Soria), se preparan para pasar la noche custodiando el local desde la terraza, atemorizados por la posibilidad de un ataque por parte de unas adolescentes locas que durante la tarde quisieron robarle chocolates (???). Cuando la cosa se pone tensa van a recibir ayuda de Laney Rucker aka “Pequeña Muerte” (Betty Gabriel), una ex pandillera que durante las noches de purga maneja una ambulancia levantando heridos.
La senadora y Barnes se unirán al grupo de Joe para sobrevivir la larga noche y perpetrar un ataque definitivo a los “Nuevos Padres Fundadores de América”.

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Cortando Cabezas

DeMonaco tiene en su haber otros guiones de películas de asedio. “Asalto al Distrito 13”, “El Negociador”, y las de “La Purga”. También es el guionista de “Jack”. En fin, un tipo dispar. “La Purga: Año de Elección” es una película dispar. Tiene secuencias de acción interesantes y un universo detrás muy atractivo para crear. Sin embargo, la idea de seguir expandiendo las locaciones sin un argumento un tanto más complejo y sin ningún personaje carismático –eso podría haberse resuelto convirtiendo a Dante, el hilo conductor de la saga, en la columna vertebral de esta película- al frente, convierten la película en “Los Juegos del Hambre: Ahora para Adultos”. La idea de que, de repente, por un solo día, la gente se vuelve loca tiene un porcentaje de potencial que los creadores no se atreven a ir a buscar quedándose en una estereotípica historia de acción (muy menor) donde muchos personajes reaccionan de una manera extrañísima si tenemos en cuenta que “La Purga” ya es parte de sus vidas hace casi un cuarto de siglo. Es curioso cómo, una persona con recursos como la senadora, no se compra un pasaje a Canadá o México en vez de pasar por todo ese caos. Con su actitud, Roan (y tantos otros), terminan ocasionando mas muertes de las que quieren evitar. Desde ya, es un plot hole del argumento de un Estados Unidos tan cerca de Trump que ni siquiera contempla la posibilidad de que SALIR DEL PAIS es una opción. Es tan ridículo y banal y patriotero todo que el personaje de Marcos, que viene de Ciudad de Juarez le dice a Dixon: “Allá la Purga era todos los días”. El tipo prefiere irse a vivir a un país donde está legalizado el asesinato por un día a mudarse a otra parte de México. En un país donde tener armas es legal, los únicos que parecen notarlo son los que están a favor de “La Purga”. El resto –salvo por Dante y su grupo- elige armarse con piedras y palos básicamente.

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Conclusión

La película no destaca por absolutamente nada. Tiene algunas escenas de gore poético que buscan que creamos que DeMonaco es un artista y no el alumno destacado de la escuela “Michael Bay para Chicos que no Saben Dirigir Bien y Otras Cosas”. En todo momento nos queda claro el mensaje #AllLivesMatter, y la renuncia a mostrar la crudeza de la insinuación de que el Estado mata a los Pobres. Es una película amigable. Nos muestran a una senadora rubia, de ojos claros, pacifista, que es amiga de los negros y los pobres y que quiere terminar con “La Purga” y ese es su mensaje: “No seremos como ellos”.
Justo en este momento, donde policías balearon a un terapeuta negro echado en el piso con los brazos en alto, ese mensaje es una cagada.

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