Reseña: Cien años de perdón

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Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón (refrán popular).

España vive una situación de corrupción, fuerte crítica y escepticismo hacia los bancos y la política, por eso hemos encontrado últimamente películas como B sobre el caso de corrupción de Bárcenas, El desconocido sobre las preferentes bancarias o La Embajada, en la que se nombra también la corrupción que hay actualmente en el país. Evidentemente no es un tema nuevo pues ya trató la corrupción Berlanga en 1993 con Todos a la cárcel, por poner un ejemplo. Pero en los últimos años hemos visto como este tipo de denuncias son más activas en el cine y es por ello que una de las películas españolas que más interés ha generado este año es un thriller sobre robos y atracos con un fuerte componente de crítica social.

¿Y de qué va exactamente? La acción se sitúa en la ciudad de Valencia, en una lluviosa y ajetreada mañana. Unos hombres con máscaras entran a un banco para robar todas las cajas fuertes que sea posible pero lo que parecía un atraco perfectamente planificado se terminará por complicar. Una trama sencilla que hemos podido ver muchas veces en el cine americano pero que aquí se consigue desarrollar de una forma para que sea original y no aburra. Cien años de perdón es un film entretenido, perfecto para aquellos que quieran pasar un buen rato y que a la vez el argumento les ofrezca algo estimulante. El plan (y con él, el guion) va cambiando, con lo que no se hace monótono aunque el final sea bastante previsible. No aburre además porque va más allá del robo de un banco y la trama política aporta mayor profundidad.

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Tensa y con momentos de acción, es una película rodada con personalidad, sin muchas florituras pero con estilo. La fotografía está cuidada y nos muestra una Valencia que no es la que suele venderse a la gente de “ciudad de sol, playa y paella” sino que es gris y lluviosa. Además es precisamente Valencia un lugar donde la corrupción tiene mucha relevancia por lo que la localización está muy bien elegida. Aunque hay que destacar que la principal misión de la cinta no es convertirse en cine de denuncia, es entretenimiento y la verdad es que lo consigue.

Es oportuno dejar claro también que no hace falta tener conocimientos explícitos sobre los casos de corrupción ni conocimientos de política española para entender la película, por lo que es fácilmente exportable a otros países. Además de guiños a los españoles también hay alguno para los argentinos pues no hay que olvidar que la mayoría de los protagonistas son argentinos (y que muy acertadamente muestran que lo son, en vez de intentar camuflar su acento de forma forzada).

En cuanto al reparto, hay que mencionar el trabajo de Luis Tosar, uno de los actores más destacados del panorama español que en esta ocasión interpreta a “el Gallego”, uno de los ladrones más honrados (dentro de lo que puede ser honrado un ladrón) y el que parece tener más sentido común de todos. Aunque sin duda el que más sobresale es el personaje de “el Uruguayo”, interpretado por el argentino Rodrigo de la Serna, y que actúa como líder y cerebro de la banda, ofreciendo un aspecto más salvaje, fiero e implacable. La banda de delincuentes se compone también por dos argentinos: el Loco (Joaquín Furriel) y Varela (Luciano Cáceres). Por otro lado, en el bando de los “buenos” tenemos rostros conocidos del panorama español como Raúl Arévalo o José Coronado. Todos cumplen con su papel aunque sin duda es Rodrigo de la Serna el que tiene el personaje y la interpretación que más sobresale.

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Daniel Calparroso es un director que no ha tenido mucho éxito en sus anteriores trabajos. Una de sus últimas películas, Combustión, fue bastante criticada y considerada una versión todavía peor a Fast and furious. Pero esta vez parece que Cien años de perdón ha conseguido al fin conectar con los críticos y la verdad es que se merece las opiniones positivas. No es una de esas obras artesanales que realmente te llegan al alma pues se trata de un director que apuesta por el cine de género más comercial pero no por ello deja de ser una buena película.

Como vemos, afortunadamente el cine español cada vez se atreve más con las películas de género: No habrá paz para los malvados, [Rec], Celda 211, La isla mínima, Grupo 7… Sin embargo, sería un error copiar exactamente el cine americano, sus blockbusters. Se agradece nuevos aires, propuestas diversas pero encontrando también su identidad propia, algo que por ejemplo Cien años de perdón ha sabido encontrar. Estamos pues ante una película que destaca por encima de la mayoría de películas de temática similar y sin ser extremadamente arriesgada, el guion ofrece la suficiente innovación para que el espectador se mantenga interesado por lo que se propone.

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