La pedofilia en Hollywood – Reseña de An Open Secret

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Si hay documentales que tratan sobre “el elefante en la habitación”, ese problema que está pero del que nadie quiere hablar, An Open Secret (traducida como Un secreto a voces) sin duda es uno de ellos, de hecho no hay otro documental (al menos conocido) que haya tratado la pedofilia que rodea a Hollywood. El abuso de menores no es un tema que le es ajeno a Amy Berg, la directora de este documental que también estuvo detrás de otros proyectos como Deliver Us from Evil y Prophet’s Prey, todos bajo esta misma temática. Berg logra sacarles testimonios fuertes a los entrevistados, que van desde personas vendiendo y comprando algo tan simple (y a la vez turbio) como fotos de los curriculums de actores infantiles, hasta chicos que (ya de adultos) confiesan haber sido víctimas de la manipulación de sus managers, quienes no satisfechos con las amenazas típicas que todo abusador hace a su víctima para que no cuenta nada, además los convencían de que solo iban a tener éxito en Hollywood si era de su mano y hacían lo que ellos les indicaban, sea lo que fuere. Estos managers lograban incluso que los jóvenes participen de fiestas donde intervenían el sexo y las drogas desde temprana edad, el documental hasta plantea que este estilo de vida tan ajeno al de un niño, derivó en la muerte de uno de los jóvenes e insinuando que este no fue el primero ni el último.

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Por lejos el nombre más reconocido dentro de los que se mencionan es el de Bryan Singer quien, como muestra el documental, tuvo en 2014 (junto a otros 3 demandados) una denuncia por continuo asalto sexual, pero claramente como en Hollywood la plata importa más, seguramente sea por eso que tal vez la mayoría no se haya enterado de estas denuncias hasta ahora, a pesar de que esto requeriría un nivel de encubrimiento mayúsculo y que la acusación fue retirada por el demandante un tiempo después de salir en el documental, realmente suena raro, si hubo o no alguna manipulación o intromisión de terceros quedará a criterio de cada uno. Sin embargo hay otras acusaciones que son verdaderamente irrefutables, como conseguir, no una, sino dos pseudo confesiones de abuso sexual grabadas en audio mostradas en el documental pero que a pesar de estas evidencias (“vaya sorpresa”) estas personas continúen en libertad sin mayores inconvenientes.

El documental también hace hincapié en la importancia de no quedarnos callados, no solo las victimas sino también el entorno, nosotros, ya que de hacerlo somos cómplices normalizando esto, lo cual se ve confirmado por varias cuestiones: no solo porque sea un hecho que venga ocurriendo desde hace décadas, sino por el hecho de que recién ahora aparezca un documental al respecto y que éste no haya tenido difusión en los circuitos mainstream, lo cual es perfectamente lógico, horrible, pero lógico al fin, ya que seria pedirle a grandes empresas de la industria que se pongan bajo la lupa a ellas mismas, forget it, not gonna happen. De hecho la película se promocionó a si misma bajo el eslogan “La película que Hollywood no quiere que veas”, en primera instancia esto puede sonar como un eslogan trillado o hasta amarillista, pero resulta terminando inquietante, o al menos da para pensar, porque innegablemente es raro que en medio de la era digital en la que nos encontramos, donde podemos tener al alcance una película que puede estar disponible para descargarse solo unas semanas luego de su estreno y a veces incluso antes del mismo, tengamos a la par de eso el caso de An Open Secret, un documental estrenado en 2015, del cual ya estando en 2016 casi no hay copias dando vueltas en internet y los subtítulos (en el idioma que sean) son inexistentes, aunque esperemos que más copias lleguen cuanto antes.

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El documental recalcla que estos abusos siguen ocurriendo, el epilogo es durísimo, donde nos muestran que hoy en día y a pesar de todas las pruebas de abuso que vemos en el documental estas personas continúan en Hollywood (miren a Singer sino), donde a los más desafortunados se les dio una reprimenda casi formal para que luego se reincorporen a la industria como si nada y el resto directamente jamás recibió ninguna consecuencia en absoluto, incluso vemos el caso de un pedófilo que luego de declararse culpable logró continuar trabajando en programas al lado de jóvenes y chicos en un canal de la talla de Nickelodeon. La historia se cuenta sola, ya estaba todo ahí, a Berg solo le hizo falta recoger y compilar, porque en definitiva la película no hace demasiado más que recolectar testimonios, entonces como documental en sí no presenta elementos narrativos muy particulares ni novedosos, pero era una verdad que desde hace muchos años necesitaba ser dicha y no podía ser retenida por más tiempo.

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