Game of Thrones S06E09: The Battle of the Bastards

banners09e06.jpg

Spoilers, obvio.

Teníamos miedo. Y no era sólo por cobardes. Era un miedo racional. Martin, Weiss y Benioff son asesinos sádicos. Podían matar a cualquiera. Podía ganar cualquiera.

Este capítulo, uno de los mejores de la historia de la serie y en el mismo podio que Blackwater, Hardhome o The Battle for Castle Black, ponía muchas fichas, y personajes, en juego. Pero, fiel a la tradición de la Canción de Hielo y Fuego, nadie muere en las vísperas, ni en las batallas. Las muertes terribles no son en combate. Son brutales e inesperadas.

game_of_thrones_s06e09_battle_of_the_bastards_01

El capítulo comienza en Mereen. Tyrion y Daenerys tienen una conversación bajo fuego. Casi como si se tratara de una charla entre Josiah Bartlett y Leo McGarry en la mítica The West Wing, Tyrion intenta explicarle a Daenerys el valor de una respuesta proporcional. Daenerys tiene en sus manos “la solución nuclear”, soltar a los dragones y reducir todo a cenizas. Una añoranza al “Burn Them All” del Rey Loco, que nos recuerda y nos planta el tema del Fuego Valyrio aún presente en Desembarco del Rey, y nos pone en perspectiva para que no olvidemos que Daenerys, es Targaryen.

Tyrion está en su lugar natural como “Mano de la Reina”. La conversación con Daenerys tiene un subtexto más: es una charla fraternal. Obviamente, escribiendo esto suscribo automáticamente a la teoria del dragón de 3 cabezas. Hasta ahora no me pasaba. Pero la escena está planteada así. Este personaje no está a la deriva. Tiene un propósito y una motivación. Y sabe que si tiene poder, puede traer paz y prosperidad. Es el estadista de esta serie.

La batalla de Mereen se resuelve tan rápido, que concluimos que los “Amos” no pensaron muy bien el ataque militar. Salen los dragones. Aparecen los Dothrakis y al tacho: rendición de rodillas. Lo raro es que los Amos pensaban que habían ganado.  A Drogon se lo muestra en todo su esplendor. Ni en el Hobbit un dragón se vio tan amenzante y poderoso. La escena es rápida, violenta y tiene algo de emoción. Pero está mal planteada. No se entiende porque viendo a Daenerys de cuerpo presente, los Amos no hacen cuentas y deducen que los dragones están ahí. Ni tampoco nadie les aviso que miles y miles de Dothrakis cabalgaban hacia la ciudad. En fin.

game_of_thrones_s06e09_daenerys_drogon

En las afueras de Invernalia, tenemos una juntada de esas previas a las batallas, que tanto gustan en la fantasía épica. Traemos a los ejércitos y charlamos como va a ser la fiesta. “Vos a la derecha, yo a la izquierda, nos juntamos tipo  5 de la mañana”. Estas minijuntadas son bravuconadas, sirven de provocación. Si me preguntan a mí, y veo que nadie lo hace, era un momento óptimo para una emboscada. Total, ya no hay honor en el Norte. Y después de la Boda Roja, támpoco códigos. Matas a todos los Lores de Bolton y a Ramsay mismo. Con tu gigante. Y punto. Pero no, Juanito Nieve es puro y pulcro. Y resurrecto. Invita a Ramsay a un combate singular. Ramsay, que es loco pero no come vidrio, declina la oferta. Sansa sabe algo que los demás no. Pero la cara más intimidante en toda la escena es la de la niña Lady Mormont.

Esa misma noche, Davos, Tormund y Jon planean la batalla.  Sale a la luz el pleno desconocimiento de los salvajes de cualquier tipo de estrategia militar. Y uno vuelve a entender como Mance Ryder con doscientos mil hombres perdió la batalla contra los pocos caballeros que traía Stannis.

Sansa, molesta porque no se la invita a opinar, increpa a Jon por su desconocimiento del enemigo. Se plantea aquí una analogía entre Cat y Robb. El papel de la mujer en este mundo es lo que se discute. Y creo que las mujeres deberían estar felices: todo parece indicar que Game of Thrones se prepara para poner a Poniente entero en manos femeninas. Sansa se ha vuelto pragmática y fría, sabe, y así se lo dice a Jon, que Rickon está muerto. Y aconseja a Jon lo obvio: no caer en las trampas de Ramsay. Además, en su definitiva entrada en la adultez, sabe que nadie puede proteger a nadie.

game_of_thrones_s06e09_sansa_davos

Mientras Ser Davos busca un buen pozo para ir de cuerpo y Tormund toma su leche de cabra fermentada a punto alcohol de quemar, Jon pide a Melisandre que si cae, no lo traigan de vuelta. Que no lo resuciten. Que lo dejen así. La sacerdotisa roja no le da el gusto. No depende de ella. Es la voluntad del Señor.

Davos, en su caminata, descubre la pira donde Shireen fue entregada en sacrificio. Hasta ese momento, al parecer, no tenía confirmación sobre lo que había pasado. Del ejercito de Stannis no quedó nadie. Absolutamente. No será gratuito este descubrimiento. Alguien pagará.

A la mañana siguiente, y como era de esperar, Jon cae de cabeza en la trampa de Ramsay. Las charlas previas, los consejos de Sansa. Nada sirvió.

16-1

A esta altura, y que levante la mano el valiente, estábamos todos aterrados. El clima era desolador. Ramsay juega con Rickon, y finalmente lo mata. El inicio de la batalla es furioso. Se sueltan las caballerias. Caen las flechas. La derrota parece segura.

game_of_thrones_s06e09_ramsay_rickon

El director del capítulo, Miguel Sapochnik, quien para Game of Thrones ya había dirigido Hardhome y The Gift y tiene en su haber capítulos de True Detective, Fringe y Banshee, además del film Repo Men, plantea un clima de asfixia. Esta asfixia se evidencia en la puesta en escena con la maniobra de pinzas del ejercito Bolton, perfectamente mostrada, encerrando a los hombres de Jon. Finalmente, mientras se apilan los cadáveres, Jon se ahoga en la muerte y en la sangre de sus soldados. Lo sentimos. Suenan los violines. Tormund está bastante maltrecho. El gigante parece un alfiletero, Davos está a punto de tirar la espada.

game_of_thrones_s06e09_bolton_vale

Y suena un cuerno.

Y llega Gandalf con el ejercito Rohirrim.

Perdón, análisis equivocado.

Y llega Meñique con el ejercito del Valle. Sansa aceptó su propuesta. Espero que Sansa ya no sea tan tonta como para pensar que aceptar el ejercito es gratis. Está aceptando a Meñique también, pero a los fines inmediatos es irrelevante.

Los frescos caballeros del Valle, que han permanecido al margen de las últimas guerras,  barren con el ejercito Bolton.

Ramsay trata de refugiarse en Invernalia, pero el gigante entra a sangre y sangre. Jon, Tormund y Davos entran al castillo. Los asesinos le perdonaron la vida a todos, al menos en la batalla.

Una vez más, Ramsay propone a Jon una forma. Jon tiene en sus manos la situación, pero hace exactamente lo que Ramsay quiere. Incluso ahí estamos con el corazón en la boca. Jon, imbécil, gritá “mátenlo” y se acabó.

No: Jon tiene que caminar con el escudo en la mano – escudo Mormont dicho sea de paso- y dejar que Ramsay disparé una, dos, tres flechas y recién ahí molerlo a golpes.

game_of_thrones_s06e09_jon_snow

Nunca, hasta este capítulo,  Game of Thrones nos dió esta satisfacción.

En la escena espílogo, Ramsay maltrecho está atado en las perreras. Sansa se acerca. Muchos se preguntan para qué este diálogo. Para que se deja a Ramsay ser desafiante hasta el final. Pues véanlo de nuevo: Ramsay nos dice algo importante. Su unión con Sansa está consumada, más allá de la muerte.

Sansa, quien para muchos es un enigma, es el personaje mejor construido. Está marcada por todo lo que le paso: se enamoró de un psicópata, vio morir a su padre, fue rehén de Cersei, fue peón en el juego de Lady Olenna, fue entregada en matrimonio forzoso a Tyrion, fue manipulada por Meñique, fue entregada a Ramsay en segundo matrimonio forzoso y violada salvajemente. Es casi natural que, ante la posibilidad de comandar un ejército, se guardara el dato. Sobre todo si no confía plenamente en el juicio de Jon.

Mientras en Mereen se cierra la alianza entre Daenerys y Yara Greyjoy, a Ramsay se lo comen sus perros.

Jon, Sansa, Davos, Tormund, Melisandre, Tyrion, Daenerys, Gusano Gris y Missandei terminaron vivos este capítulo. Agradezco el gesto, pero estoy seguro que la semana que viene se equilibrará la balanza.

 

Anuncios