¿Cuándo es aceptable que una historia no se entienda del todo? – Sobre la narración y la puesta en escena

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Seguramente todos nos hemos cruzado con una película que luego de verla no terminamos de comprender qué fue lo que sucedió en lo que refiere a la historia, sea de manera parcial o absoluta, pero principalmente en los finales es donde se presenta esta inquietud (si es que aparece). Algunos toman una medida lapidaria y sentencian que la cinta es mala por no dejarse entender, otros toman una medida más humilde y piensan que están ante una obra cuya narrativa los supera, como sintiéndose indignos de criticar el genio de talentos consagrados como pueden ser el de Lynch o Kubrick, esto último es entendible, el crédito de los autores eleva la obra a veces a un punto donde se vuelve inconcebible criticarla, pero ¿es tan así, qué es lo que hace que películas como Lost Highway sean consideradas una joya del cine en lugar de un estropajo inentendible como lo podría ser considerado Primer?

Dejemos en claro desde el principio que en este articulo vamos a hablar exclusivamente de la narrativa (y elementos ligados a ella) y que, sin meternos en lo que sería el cine experimental (que ya eso es otro tema aparte), nos vamos a mantener dentro del marco de la narrativa audiovisual clásica y principalmente la moderna, donde la narración y los recursos audiovisuales utilizados tienen una correlación (a veces más a veces menos) directa con algún aspecto de la historia que se relata. En este contexto, en una película debe entenderse (de nuevo, sea en mayor o menor medida) lo que transcurre en la historia en términos generales, lo cual no incluye sobre-explicaciones o justificaciones de todo lo que sucede en pantalla ni mucho menos, sino que hablamos de los elementos necesarios e indispensables para que cuando acabe la película hayamos entendido, al menos a grandes rasgos, de dónde partimos y en dónde terminamos.

Los motivos que pueden llevar a una complejidad narrativa que dificulten la total comprensión de la historia pueden ser varios, vamos de menor a mayor y empecemos con un caso muy básico que, si bien probablemente sea el ejemplo menos representativo de lo que vamos a tratar el presente artículo, nos introduce de a poco en estas problemáticas. En  Game of Thrones a varios se nos dificulta seguir la inmensa cantidad de personajes y líneas paralelas en constante movimiento, pero a pesar de que nunca las podemos recordar en detalle (más luego de varias temporadas en donde los personajes van y vienen), sí se llevan lo suficientemente bien como para que tengamos presente la información necesaria para que la historia que se sigue desarrollando nos sea disfrutable. Pero en definitiva GoT no deja de ser 100% narrativa audiovisual clásica, su único problema debatible en la narración (que ni siquiera lo sufre todo el que la ve) surge como una consecuencia inevitable de la complejidad de la trama, la cual resulta difícil narrar de manera más simple al intentar contar tantas historias simultaneas de un mundo tan inmenso y activo.

La puesta en escena al servicio de la narración

Veamos ahora a Memento, Jacob’s Ladder y Antichrist como ejemplos donde la puesta en escena se pone al servicio de la narración, dando tal vez lugar a posibles confusiones en un primer visionado para algunos, pero que está claramente justificado. En el caso de Memento es claro, la narrativa busca que el espectador sufra un desorden y desorientación similar al que padece el personaje principal, juntando las líneas alternas en el mismo momento de la historia en el que el protagonista resuelve el misterio. Pero por si este motivo no fuera suficiente, en este desorden cronológico también hay un motivo referido a lo dramático, si en cambio la historia se narrara de principio a fin y sin saltos en el tiempo la progresión dramática de la película no tendría ningún sentido, Nolan necesitaba esconder el hecho principal de la historia para reforzar todo el contexto que lo rodea y volver más significativas todas las situaciones pasadas y futuras que vemos en las líneas que se mantienen alternas. En definitiva, todos los elementos para entender la película y hacerla disfrutable están a la vista, hay un sólo hecho que sugiere un plot twist sobre lo que realmente sucedió y que muchos de los espectadores pasaron por alto, pero no se los puede culpar, se muestra sólo durante unos pocos cuadros y no vamos a spoilearselo acá.

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El caso de Jacob’s Ladder es bastante claro, si no la vieron BIG SPOILERS AHEAD durante todo este párrafo. Todos comprendimos al final de la película que casi todo lo que presenciamos es una suerte de viaje místico/límbico/interno del protagonista, quien en el plano físico realmente estuvo agonizando en una camilla de Vietnam todo el tiempo. La historia está bien contada, sólo que no sucedía en el mundo que creíamos, al omitir casi completamente o dejar borrosa la línea del plano físico, permite darle una resignificación a toda la sección fuera de Vietnam, una película que si bien no se presta a mucha confusión, sí es un buen ejemplo de cómo y cuándo es necesario generar un plot twist a través de los elementos audiovisuales.

Antichrist, la de Von Trier, si bien no es una película particularmente complicada de entender, presenta algunos elementos que se pueden prestar a confusión y de los cuales además se podría haber prescindido completamente, aunque la experiencia del visionado no sería la misma, claro. De nuevo: GRANDES SPOILERS hasta al final del párrafo. Todos esos elementos que en principio no sabemos cómo interpretar que parecen ajenos al drama que se nos presenta en un principio (como el caso de los animales parlantes que hasta parecen pertenecer a la realidad de una película de terror o fantasía bastante oscura), cobran sentido cuando comprendemos que eran parte del delirio psicótico que estaba teniendo el personaje principal y anunciaban la llegada de su propia naturaleza malvada latente (el anticristo), todos esos eran elementos de la percepción interna, del mundo interior del personaje que iban apareciendo intermitentemente, que se reflejaban en su percepción y, por tanto, en la del espectador.

Por qué toleramos la confusión de Lynch y 2001: Odisea del Espacio

Los anteriores fueron tres ejemplos de una puesta en escena al servicio de la narración que justifica lo que tal vez pueda en primera instancia ser percibido como una aparente inestabilidad en el guion, ahora vamos a dar un paso más y meternos un poco en Kubrick, podríamos tocar el final de The Shining, el único momento de la película que muchos de los espectadores dijeron no entender, lo cual viniendo de un tipo como Kubrick poco y nada le debe haber preocupado. Sin embargo este final funciona más como una suerte de epilogo (que además tiene una explicación no muy complicada de lo que significa), la historia se entiende perfecto de principio a fin sin ningún problema, es un pequeño elemento aislado que no hace a la diferencia, más cuando interviene tan poco con la trama general. Aclarado por qué un detalle así no debe desmerecer un film, vamos a centrarnos en lo que para muchos es su película menos convencional y más arriesgada, hablamos de 2001: Odisea del Espacio. Los espectadores que no suelen salir de la narrativa clásica puede que ante la ausencia de un protagonista presente de manera constante encuentren a 2001 como una suerte de versión en ciencia ficción de Paris, je t’aime, en lo que para algunos puede aparentar ser una serie de secuencias o situaciones aisladas sin demasiada conexión entre sí más que la presencia de un monolito negro, monolito que Kubrick, sin explicarnos qué significa de manera explícita, usa para dar unidad a las distintas secuencias. No vamos (ni hace falta) entender a ciencia cierta lo que este elemento significa dentro de la trama, aunque saberlo ayuda a dar sentido a la totalidad y principalmente a la última secuencia de la cinta (probablemente la que se presta a mayor confusión), ahora vamos a demostrar que no es menester entenderlo para comprender cómo funciona el cierre de la película, dando sentido al final sin explicar qué es lo que simboliza el monolito. Probablemente lo que más nos desconcertó a todos en nuestro primer visionado de 2001 hayan sido los últimos minutos, desde que Dave comienza su viaje místico y psicodélico, hasta que acaba convertido en un feto espacial.

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Es una secuencia en la cual tal vez no podamos describir lo que sucedió de forma detallada, pero seguro que podemos entender lo suficiente: Dave tiene un viaje espacial, Dave llega a una habitación donde envejece, Dave muere y reencarna. Si bien no todos podemos decir exactamente qué sucedió o por qué (tal vez porque si el mismo Dave no entiende lo que le está ocurriendo, ¿cómo podríamos entenderlo nosotros los simples espectadores? o tal vez simplemente porque Kubrick lo quería así), todos comprendimos estos 3 puntos esenciales del final. Claro que a muchos tal vez nos gustaría salir 100% satisfechos y sin ninguna duda respecto a lo que pasó, sin esa sensación algo extraña de que nos estamos perdiendo algo de la película, tal vez no entendamos lo que sucede en detalle, pero los elementos que Kubrick nos pone a disposición en su narración nos son suficientes como para que comprendamos la historia tanto como es necesario que sea comprendida, si querés más, es tema tuyo. Así que si terminaste de ver 2001 y no entendiste el final, no te preocupes, seguro que si Kubrick se enterara no le importaría en lo más mínimo, tal vez hasta se regocijaría.

Yendo a casos más extremos tenemos los clásicos de uno de los directores que más frecuentemente se asocia (a veces de manera un poco injusta) con un cine “complejo”, “confuso”, “delirante”, “flashero”, “difícil de entender” y otros términos: David Lynch. Sin duda Lynch es un gran hacedor de mundos que versan entre lo real y lo imaginario con una mixtura y equilibrio entre ellos pocas veces vistos. Pero siendo que muchos espectadores no terminan de comprender algunas películas de Lynch cabe preguntarse ¿por qué se lo considera un genio y no un mal narrador?, porque Lynch (muchas veces) toma casi todos los “problemas” o criterios mencionados hasta ahora en este articulo, los combina y los lleva al extremo desde su primer largometraje, Eraserhead, donde la perspectiva del personaje principal transforma la puesta en escena de sobremanera y toda la película juega en pos de ser una metáfora que encarne la experiencia de un miedo como (por ejemplo) el de tener un hijo, por lo que no todo lo que se ve tiene una interpretación literal o está puesto en la película para influenciar la trama.

Continuemos con Lynch y además de la puesta en escena incluyamos la narrativa, tomando los casos de Lost Highway y Mulholland Drive, no es casualidad que para muchos estas sean las 2 obras maestras del director, ya que comparten varios puntos en común en cuanto a los recursos cinematográficos que se emplean. La primera vez que vemos algunas de estas 2 cintas parece en un principio que estamos ante una historia y una narrativa relativamente tradicionales, sí, con algunos elementos Lynchescos que interrumpen un poco esa “normalidad”, pero a grandes rasgos la mayoría de las cosas están aparentemente para ser interpretadas de una manera “literal” o directa. Sin embargo cuando se concreta el giro en la trama (el cual funciona incluso si el espectador ni siquiera está seguro de cuál es o qué significa el giro), nos damos cuenta de que muchos de los elementos que vimos aparecer en la historia (por no decir casi todos) eran producto de la interpretación/imaginación de la trastornada mente del protagonista. Puede que estemos o no seguros de qué sucedió realmente o qué significan los elementos que se nos presentaron antes en la película, pero de lo que no dudamos es que los protagonistas de ambas películas tenían algo mal con su cabeza que condicionó su forma de ver o vivir determinadas situaciones de su vida, condicionando asimismo la película y la experiencia del espectador. Al tomar como único punto de vista el del personaje principal, la narración no sólo engaña al mismo protagonista, sino que a la vez pone al espectador en los zapatos del personaje principal y consecuentemente ambos se terminan engañados (o al menos confundidos) de igual manera.

Lynch

Por todo esto y más allá de gustos personales creo que es facil acordar que Lynch es un grande y lamento informarles que, al afirmar su condición de grandeza como consecuencia de su excelso uso de la narrativa audiovisual, a la vez estamos diciendo que los que no entienden sus películas es porque fueron incapaces de comprender su genio, el cual (vale la aclaración) por momentos se puede volver bastante complejo… aunque no se preocupen por Inland Empire, esa no la entendió nadie, pero entonces ¿por qué no la criticamos en este articulo?, simple, porque a diferencia de las otras películas del cineasta, las cuales pueden incluir elementos o herramientas del cine experimental, la última película del director hasta la fecha es una cinta mayormente experimental, por lo cual no tiene sentido tratar de medirla por reglas narrativas clásicas ni modernas, porque en el arte experimental básicamente no hay más reglas que las que uno crea.

Recordemos brevemente el polémico caso de Lost, tras su cierre tuvieron que sacar un material extra llamado The New Man in Charge para explicar algunos de los elementos sueltos en la historia y aún así dejaron una incontable cantidad de intrigas jamás resueltas. La indignación de los fans fue entendible, una cosa es cuando esos elementos no se explican porque se pueden omitir sin problemas ya que son pequeños o el espectador es capaz de reconstruirlos por sí mismo (u otras opciones como ya vimos este artículo), pero otra es cuando se nos presentan en el contexto de una narrativa clásica como la de Lost (antes de incorporar los flash-sideways), donde además la trama trata justamente sobre resolver los misterios de la isla (principalmente durante las primeras 3 temporadas), por lo tanto que se usen esos elementos para mantener a los espectadores en vilo viendo la serie, sabiendo que éste (guiado por las intrigas que son el motor de la serie) va a buscar respuestas para después no dárselas se siente injusto, es como un policial donde el crimen no se resuelve, claro que existen y algunos de hecho muy buenos, el problema es que es muy difícil establecer unas reglas narrativas y de género durante casi todo el trayecto para después romperlas y que el resultado final sea satisfactorio, principalmente cuando la historia ubica las prioridades al revés y pone las fichas en el (insatisfactorio) destino y no en el viaje. Una de las cosas que vuelve tolerable la ininteligibilidad de las películas de Lynch es que el director, por más que veamos una de sus cintas sin saber quién es él ni con lo que nos vamos a encontrar, nos deja en claro las reglas del juego desde un principio, ya nos advierte que no pretendamos entender todos lo que vemos de manera literal y al dedillo, nos anticipa esto a través de elementos erráticos, como planos sueltos y micro-secuencias que momentáneamente no tienen un aparente sentido por sí solos y que tal vez lo cobren (o no) recién sobre el final de la cinta, pero al momento de verlos por primera vez estamos perdidos. A diferencia de en 2001: Odisea del Espacio, en Lost ni siquiera estamos seguros de entender lo que sucedió a nivel macro, por esto y lo antes mencionado es que lo de Lost (por más que haya sido una serie increíble) es inevitable sentirlo como una práctica deshonesta, marketinera y sobretodo injustificada, pero por si queda alguna duda los mismos creadores confesaron que al poner esos elementos en la serie no pensaban darle ninguna explicación a la audiencia sabiendo que estas dudas efectivamente se les iban a presentar,  pero bueno, no podemos decir que no les funcionó.

Cuando no se entiende nada en serio

En algunas formas narrativas se entiende todo perfecto, en otras sólo lo necesario y en otras sólo algunas cosas, el problema es cuando no se entiende prácticamente nada y cuando los criterios utilizados no responden a ninguna justificación, sea estilística, narrativa o dramática. Ahora que vimos los aspectos positivos y posibles justificaciones detrás de distintos tipos de narración, vamos al caso contrario y tomemos a Primer (la opera prima de Shane Carruth, director de Upstream Color) como ejemplo de una historia mal llevada y que no tiene motivo para no entenderse. Para quienes no hayan visto Primer no se preocupen, para el caso sólo tenemos que saber que consta de una historia con viajes y paradojas temporales, no suena particularmente complicado siendo que varias películas lo han logrado con éxito en el pasado, sin embargo en este caso va a haber una complicación extra (y totalmente innecesaria), a partir de determinado punto en la película los viajes en el tiempo se vuelven recurrentes y no hay absolutamente ninguna diferencia notoria entre pasado y presente, por lo que nunca sabemos quién está haciendo qué en qué tiempo, llevando adelante una narrativa inentendible en un primer visionado (como mínimo) y sumado a una sobre-explicación técnica y matemática totalmente dispensable de cómo funcionan los viajes en el tiempo, que lo único que hace es embarrar más la cancha de juego. Si el siguiente gráfico con las distintas líneas temporales de la película parece ya de por sí complicado, déjenme decirles que ver la cinta no les va a esclarecer demasiado la cosa.

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El problema es cuando incluso después de ver la película no le encontrás sentido al gráfico y te parece que una línea temporal más adecuada se vería algo así:

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Podría justificarse como que esa búsqueda de confusión es intencional para lograr que un giro en la trama sobre el final tenga sentido, sin embargo no, no era necesario, podría haberse alcanzado sin problemas exactamente el mismo objetivo con una película más entendible, ya que su inestabilidad sólo aporta más desorientación a una historia que de por sí ya está narrada de manera bastante confusa y termina opacando el resto de los aspectos de la cinta. Algunos argumentan que es una historia tan bien armada y compleja que debe verse varias veces para entenderse, a lo que debo preguntar ¿desde cuándo y por qué el hecho de tener que ver varias veces una película para entenderla se ve en sí mismo como algo positivo en lugar de como un déficit narrativo?, el problema con Primer es que (a diferencia de todas las otras películas que nombramos a lo largo de este articulo) las herramientas y los elementos para entender la historia, aunque sea a un nivel básico e indispensable, simplemente no están ahí o al menos no están bien presentadas. Es así que las conclusiones a las que se pueden arribar al ver una cinta así no son mérito de una elaboración hecha por la película, sino que terminan siendo más una construcción propia que el espectador elabora frente a una falta de disposición de elementos con los cuales construir el relato, construcción que a veces se sujeta a la subjetividad y a veces simplemente a lo que puede.

Así que la próxima vez que te parezca encontrarte frente a un mal guion o una película mal narrada, preguntate qué genera esa ausencia o exceso de información y elementos de la película y si responden a algo, seguro vas a llegar a una conclusión interesante, o al menos vas a saber si indignarte o no.

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