18° BAFICI: Reseñas días VI y VII

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“Les Demons” (Dir. Philippe Lesage) (Comp. Vanguardia y Género)

Hay algo que se percibe respecto del cine canadiense de los últimos años. No tengo ni el conocimiento ni la capacidad como para arriesgar a pensar la existencia de algún movimiento en particular (puede que algún crítico más intelectual ya lo haya hecho), pero algo hay. Me da la impresión que es gente que en algún punto está yendo por otro lado. Las dos películas provenientes de ese país que pude disfrutar en el festival – porque esa es la palabra correcta: disfrutar – me dejaron la misma sensación.

Tanto de “The People Garden” (la mejor película que vi en esta edición), como esta película de Philippe Lesage, realizador que proviene del campo documental, tienen un fuerte trabajo con la manipulación del género.

De algún modo se apunta a, sensorialmente, llevar al espectador mediante el uso de la técnica hacia el lugar habitual de lo que podría ser una película de suspenso, terror, fantástico o incluso una comedia, pero desde la historia (en términos de guión), la cosa pasa por otro lado, mucho más mundano y cotidiano, donde ese trabajo de género sólo queda al interior del espectador.

Esto pasa, no tan extremo como en The Garden People, en Les Demons. El film nos relata la vida de Félix un niño enamorado de su maestra que se encuentra entrando en la adolescencia. Félix comienza a experimentar el mundo adulto: Sus padres se pelean, comete algunos actos que le generan un reproche moral con sus compañeros y se vislumbra un incipiente despertar sexual. Todo esto es muy sutil. En el medio situaciones ásperas rodean al personaje de manera tangencial, y terminan de darle forma a ese mundo, un poco espantoso, al que entrará en breve.

Una película técnicamente impecable y con un gran trabajo estético, tanto visual como sonoramente. El resultado es una de las películas más perturbadoras que tuvo esta edición del BAFICI.

 

“El espejo” (Dir. Rodrigo Lima) (Comp. Int)

El espejo es una película extraña y no en un buen sentido. Rodrigo Lima pareciera que no termina de tomar enteramente las decisiones de su film: En un principio el abandono a lo narrativo aparenta ser absoluto, pero luego se recupera de una forma que le juega en contra a todo el planteo que  se construyó previamente, para finalmente volver abandonarlo pero esta vez por completo.

A su vez, la película, de escasos 65 minutos, se vuelve larga e insoportable por muchos momentos, ya que el interés se pierde completamente luego que uno entiende el código planteado (y esto sucede a los escasos 20/25 minutos).

Es una verdadera pena porque son esos proyectos donde da la sensación que el film tiene todos los componentes para ser una gran película: Buenos personajes, buenos escenarios, excelente técnica (fotografía y sonido). Pero todo está tan mal combinado que no se tolera.

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“Entertainment” (Dir. Rick Alverson)

En otro de los focos dedicados del festival encontramos la obra de este realizador sureño de los Estados Unidos. Alverson es de esos directores del norte que hay que mirar; es de esa gente que, frente al bombardeo visual de los últimos años, está parado en otro lugar. Esto se nota en sus ¿Comedias? las cuales trabaja con mucha delicadeza, desde la imagen hasta la construcción – casi siempre improvisada – de los personajes.

En este camino esta Entertainment, quizá su film consagratorio, que presenta la historia de un mediocre comediante en un camino de decadencia absoluta como ser humano. Un personaje solitario, austero y patético que recorre con su auto diferentes pueblos haciendo presentaciones humorísticas en lugares de mala muerte. La rutina parece bastante marcada: llegar al lugar; encontrar un lugar donde quedarse; hacer el show; emborracharse hasta el hartazgo; y, finalmente, llamar a su hija para saludarla. A esa hija nunca la vemos, nunca la escuchamos, no tenemos un atisbo de su existencia, pero para el protagonista ella en algún momento contestará. En el medio hay personajes, algunos inexplicables, que no terminan de ajustarse al estereotipo planteado. Ahí está la maestría de Alverson, en la sutileza y artesanía con la que se desempeña como realizador, algo realmente envidiable. El trabajo protagónico de Gregg Turkington es asombroso y tan destacable como todas las elecciones que toma el director.

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