18º BAFICI DÍA II

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  • “La Organización Negra (un ejercicio documental)” (Dir. Julieta Rocco)

Este documental, que se exhibe en la sección Panorama/Artes, hace un recorrido sobre aquel mítico grupo de performers “La Organización Negra” (movimiento en el que, como figura más popular, el espectador podrá ubicar a Diqui James, creador de De la Guarda y Fuerza Bruta).

La película narra en forma cronológica los comienzos, crecimiento y final de este mítico grupo de la escena under nacional.

La realizadora tiene dos méritos fundamentales en la confección de este documental: En primer lugar utiliza la voz de todos los protagonistas para contar la historia del grupo; y en segundo lugar, accede a una gran cantidad de material de archivo (muchas veces personal de los protagonistas) con el que logra sumergir al espectador en la intimidad de La Organización Negra.

El mayor problema que tiene la película radica en el registro de las entrevistas. La calidad del audio y video en la mayoría de ellas no es la mejor y esto a veces distrae un poco.

 

  • “La larga Noche de Francisco Sanctis” (Dir. Andrea Testa y Francisco Márquez) (Comp. Int.)

Film basado en la novela homónima de Humberto Costantini que nos cuenta la historia de Francisco Sanctis (Diego Velázquez en un gran papel), un oficinista que luego de un misterioso encuentro debe decidir si avisa o no a dos personas que serán secuestradas, horas más tarde, por la dictadura militar.

Se trata de una película escueta y muy artesanal, se percibe el gran trabajo realizativo y productivo para adaptar los espacios donde transcurre la historia de la mejor manera posible sin necesidad de ostentar un gran presupuesto.

Las actuaciones están a la altura del relato, sobre todo Velázquez, que se carga al hombro la película dando una interpretación perturbada al mejor estilo hitchcockiano.

Un dato que me resultó curioso y llamó mucho la atención es el especial trabajo de la fotografía. Hay una decisión estética muy fuerte en este sentido, ya que el tratamiento se aleja de ese intento naturalista y solemne que films de esta temática suelen presentar (muy poca profundidad de campo y presencia constante de flares de diversos colores se imprimen en pantalla a lo largo de todo el metraje).

Creo, y arriesgo, que hay una intención de poner en disputa la temporalidad del relato. En algún punto me dio la sensación que los realizadores están planteando, desde esta estética, la posibilidad de discutir ese contexto de represión pero desde nuestros días. A su vez, la época en el relato está clara, pero nunca aparece determinada por completo. Está clara porque entendemos códigos y algunas cuestiones culturales que asociamos con el período histórico en cuestión, pero esto no necesariamente se explicita por los personajes.

 

 

  • “El eslabón podrido” (Dir. Javier Valentín Diment)

Hace algunos años, en otra edición del BAFICI, tuve la suerte de ver la anterior película de Javier Valentín Diment “La memoria del muerto”, un film que en su momento me gustó mucho; no sólo desde lo narrativo, sino también, por el muy buen manejo de lo técnico que presentaba la película. En ese momento aún no había surgido esta oleada de cine género que venimos percibiendo en los últimos dos años con apoyo del INCAA, con lo cual encontrar una película comercial de este estilo era toda una novedad para mí.

Con este antecedente, más aquellas cosas que conocía de la película (ha tenido un largo y fructífero recorrido en festivales), es que fui muy predispuesto a la proyección de “El eslabón podrido”, película que se programa en el marco de las presentaciones especiales que realiza el festival.

La película es un relato truculento y macabro que tiene lugar en una comunidad aislada de la ciudad. Allí vive el oligofrénico Raulo (Luis Ziembrowski), junto con su senil (¿?) madre (Marilú Marini) y su hermana Roberta (Paula Brasca), la prostituta del pueblo.

El conflicto estalla cuando uno de los integrantes de la comunidad (Germán de Silva) se obsesiona con Roberta, ya que al parecer él es el único del  pueblo que no se ha acostado con ella. La madre le prohíbe a Roberta que acceda a tener sexo con él, ya que sino, al haber estado con todos los hombres del pueblo, será desechable y morirá.

Diment presenta un relato sumamente perturbador. Políticamente incorrecto, rompe con casi todos los tabúes de nuestra sociedad, pero lo hace siempre desde un tono irónico y humorístico, quitándole en definitiva una mirada solemne o moralista que sería innecesaria.

Estéticamente la película es muy prolija y, definitivamente, no sería lo que es sino fuese por el gran trabajo de todos los actores que aparecen en pantalla (sobre todo el trío protagónico que conforman Ziembrowski, Marini y Brasca).

Una muy buena película que da cuenta del gran avance técnico y productivo que ha tenido el cine de género nacional en los últimos años.

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