Reseña: Man of Steel

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Man of Steel abrió una nueva posibilidad de revivir cinematográficamente al kryptoniano luego del fiasco de Superman Returns, pero esta vez pusieron más fichas al incorporar a Zach Snyder en dirección, un hombre particularmente muy involucrado en las adaptaciones fílmicas de los comics, destacando su labor de director en Watchmen, 300 y la remake de Dawn of the Dead.

Con una introducción más que extensa sobre Krypton, Zod, Jor-El y el origen de Superman, Snyder arranca un poco lentamente la película, y ya que de todas formas Jor-El va a terminar exponiendo oralmente más adelante todo lo que ya vimos en esta presentación inicial, vuelve algo innecesaria o redundante al menos 1 de las 2 secuencias. Cabe destacar en esta primera escena la sobreactuación de Michael Shannon al interpretar a Zod, que al comienzo del film resulta casi caricaturesca, pero una vez que pasamos al presente con un Superman adulto pareciera que vieron el material ya filmado de las primeras escenas y le hubiesen pedido a Shannon que bajara un cambio para lo que quedaba por filmar.

El aspecto más flojo es sin dudas el guion, que si bien lleva el ritmo con relativa fluidez tiene baches, no gigantes, pero sí en cantidad, con algunas cosas cuestionables, como cuando el padre adoptivo de Clark le dice que tal vez debería haber dejado morir a sus compañeros que se ahogaban en el autobús con tal de ocultar sus poderes, se entiende el por qué se lo dice pero no deja de resultar un discurso cuando menos polémico. Por no mencionar las situaciones con potencial que el libreto desaprovecha, donde hasta dan la impresión de a veces ser un plantado pero que jamás se termina recuperando en el film. Un ejemplo de esto es cuando nos enteramos que, a diferencia del resto de los nacidos de su raza, Superman no fue diseñado con un rol especifico para cumplir dentro de la sociedad, esto es un hilo que podría haber disparado muchos puntos interesantes, pero que jamás vamos a volver a ver siquiera mencionado en el resto de la cinta, y siendo que por sí mismo no aporta prácticamente nada cabe preguntarse “¿para qué estaba eso en la película entonces?”, incluso hasta podría resultar contraproducente si generara falsas expectativas. También hay algunos elementos que están en la película sólo con el propósito de ser notoriamente funcionales a la trama, tal es el caso de la muerte del señor Kent donde Clark accede a la petición de su padre de no salvarlo, que si bien se escuda tras el ya marcado “no develar sus poderes”, cuesta creer que por eso deje morir al hombre que lo crió prácticamente desde que nació.

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La famosa relación entre Lois y Superman resulta algo artificial, lo forzado de esto lo podemos notar por ejemplo cuando Lois no quiere revelar el secreto de los poderes de Superman, que para el punto de la película en el que esto sucede es solamente un hombre con el que habló 2 veces y por el cual peligra todo el planeta, por más que Clark le haya pedido y explicado por qué quiere mantener su identidad secreta, no hay manera de que su importancia sea mínimamente comparable a la de la destrucción del planeta, en ese momento de la cinta, la relación de Lois y Superman es prácticamente inexistente, volviendo muy inverosímil la elección de Lois de encubrir al hombre de acero. Sin embargo esta no es la única ocasión, la pareja no logra aparentar química en toda la película, la tolerancia del beso final entre ambos se ve amortiguada más por insistencia que por un desarrollo de la relación o de los personajes.

Uno de los puntos en la película más criticados por varios puristas del hombre de acero es que “Superman no mata”, cosa que el filme contradice no sólo en el final de la película, sino durante todo el desarrollo de la pelea principal donde el kryptoniano destruye Metrópolis sin reparos (cosa que Superman siempre cuidó, fueran peleas grandes o chicas). El problema con el homicidio final de la película que comete Superman es que está planteado desde la dirección como un enorme pesar para el héroe, sin embargo a lo largo de toda la película vemos que el problema interno de Clark no es el emplear la violencia o no, sino el ocultar sus poderes, por eso es que el lamento final del superhéroe queda algo trunco. Es como si en el medio se hubiera confundido la cuestión, Superman puede (y de hecho seguro tiene) problemas con matar, pero lo importante acá es que cinematográficamente esto nunca se planteó como un problema o dilema en sí para Clark, si efectivamente estaba tan empecinado en salvar el mundo como nos mostraron, entonces el alivio tras alcanzar su meta nunca puede ser menor a un dilema personal que prácticamente no le vimos tener.

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Sin embargo el cuestionamiento sobre el uso de violencia desmedida no característico del hombre de acero se aprovecha en Batman v Superman: Dawn of Justice, donde el alien (a pesar de haber salvado al mundo) es juzgado por el caos que dejó a su paso. Esperemos que en la susodicha película aprovechen un poco más estas cuestiones y presente un guion más sólido o al menos con elementos que no estén solo para ser funcionales a la trama y nada más. Cabe destacar en Man of Steel la labor en fotografía, con una propuesta de colores bastante apagados y desaturados, distinta a lo que se vuelve ver en el mercado de superhéroes, generando un ambiente más oscuro. Pero en definitiva y dejado de lado el guion, Snyder logra concretar con éxito varios momentos emotivos, el ritmo de la película está relativamente bien llevado, sobre todo para sus más de 140 minutos, conectando distintas secuencias con dinamismo logrando mantener la atención del espectador, la película cumple, entretiene, como suele lograr Snyder, pero el mayor o menor disfrute de la película depende de con qué tantas pretensiones uno se siente a verla.

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