Reseña: “Spotlight”

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La nueva película de Tom McCarthy (“Win-Win” y “The Visitor”) nos trae la historia de como un grupo de periodistas de un diario local de Boston denunciaron una red local de curas pederastas, encubiertos por la iglesia católica a lo largo de más de 30 años.

Spotlight  tiene como eje central poner en evidencia a toda una comunidad que conoce un secreto y que por una cuestión conservadora decide guardarlo. Durante el poco más de dos horas que tiene la película seguimos a una sala de redacción, integrada por un dream team de actores de Hollywood (Mark Ruffalo, Michael Keaton, Racehl McAdams, Liev Schreiber y Stanley Tucci), que nos van guiando en sus investigaciones hasta que descubren que los casos de abusos sexuales en el seno de la comunidad eclesiástica local no son aislados, sino que hay todo un entramado de curas pederastas cuidadosamente contenido por la institución y, quizá el punto más interesante que explora la película, la propia comunidad laica.

Mientras observaba la película me fue inevitable pensar en “Libranos del mal”, aquel poderosísimo documental de Amy Berg que ponía en pantalla a la figura de Oliver O’Grady, un sacerdote que a lo largo de más de 20 años había abusado una gran cantidad de niños, siendo protegido por la Iglesia, que cada vez que estallaba algún tipo de controversia o sospecha, optaba por trasladar al pederasta por cuestiones médicas u organizativas.

Esta misma metodología es la que expone Spotlight, demostrando todo el mecanismo de protección puesto en marcha por la Iglesia Católica para justificar y evitar los escándalos en las diferentes comunidades.

El problema que tiene como película Spotlight, es que no es cinematográfica. Su narración es tan líneal y tan poco atractiva que únicamente se sostiene por su valor didáctico y de “película denuncia” (si es que puede enmarcarse dentro de ese género). Valor que, por supuesto, no es menor.
La cuestión pasa entonces por el hecho de que el uso del dispositivo cinematográfico es prácticamente nulo durante toda la película. Por momentos da la sensación de que son tantas las ganas de anularlo que tiene McCarthy que parece una película hecha por algún compromiso comercial (paralelo similar puede trazarse con la fallida “The Walk”, que se limita a copiar e imitar pobremente el documental en el que se inspira).

Claro que las actuaciones están muy bien, que la construcción de los personajes es muy lograda, y que la historia – o el valor social de la misma, si se quiere – tiene mucha relevancia y resulta de bastante interés, pero detrás de todo eso no hay ninguna idea cinematográfica que potencie la narración.

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