5 Películas francesas en blanco y negro para quienes se aburren con el cine francés y detestan la Nouvelle vague

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Por Marcelo Acevedo

Antes que nada considero válido aclarar que a este humilde redactor le gusta el cine francés y ama las películas en blanco y negro, ya sea por la época o por opción estética. Ahora bien, se sabe que a pesar de que la nouvelle vague fue un movimiento sumamente importante en el devenir del desarrollo del séptimo arte, existen muchos cinéfilos que –en todo su derecho- le escapan corriendo al cine europeo y no soportan nada que lleve la firma de Godard, Resnais o Truffaut. Lo que sigue es un listado de cinco películas francesas en blanco y negro, la mayoría de género, que nada tienen que ver con la corriente de la nueva ola y posiblemente amiguen a algún espectador desencantado con cierto tipo de cine europeo y no tan convencional.

 

 

-LES YEUX SANS VISAGE (LOS OJOS SIN ROSTRO, GEORGES FRANJU – 1960)

Una joven desfigurada, un cirujano desquiciado y su ayudante psicópata son los protagonistas de este thriller enfermizo, dirigido por el experimentado realizador del documental La sangre de las bestias (1948).

Los ojos sin rostro es un relato oscuro y denso que te incomodará en varias secuencias y te pondrá la piel de gallina más por su poética extraña y atrapante que por lo explícito de sus imágenes. Caras desfiguradas, una máscara tan bella como deprimente, seres perturbados, perros asesinos…  terror a la francesa de alto nivel narrativo y estético.

 

-C’EST ARRIVÉ PRÉZ DE CHEZ VOUS (MAN BITES DOG, RÉMY BELVAUX/ANDRÉ BONZEL/BENOIT POELVOORDE – 1992)

Ok, lo reconozco. Es la segunda de la lista y ya estoy haciendo trampa. Esta película en realidad es belga, pero está hablada en francés y es en blanco y negro, así que vale igual (?). Obviando ese detalle, podemos decir que cuando todavía no estaba de moda el mockumentary –o falso documental- y las carteleras no se llenaban año tras años con esas cansinas y repetitivas películas de horror cámara en mano temblorosa tratando de emular la realidad de manera infantil, estos tres realizadores filmaron un mockumentary que oscila entre la comedia negra y el horror. Un equipo de documentalistas sigue en su cotidianeidad a Ben, un asesino psicópata que se gana la vida segando vidas de las maneras más diversas y descuidadas. Lo interesante del relato es que Ben no es un asesino a sueldo, sino que elimina a sus víctimas para robarles mientras le va narrando a la cámara –y a los espectadores, claro- en qué consiste su trabajo y cuál es la mejor manera de llevarlo adelante. Los realizadores plasman en fílmico su frialdad al momento de asesinar, pero también su vida social y familiar, mientras ellos mismos se van involucrando poco a poco en los crímenes en pos de mejorar su película. Man bites dog (en referencia al amarillismo: vende más que un hombre muerda a un perro que un perro muerda a un hombre) es un mockumentary paródico que se mofa de los directores de cine, lo medios de comunicación y la sociedad.

 

-LE DERNIER COMBAT (EL ÚLTIMO COMBATE, LUC BESSON – 1983)

Opera prima de Luc Besson. Una película post apocalíptica y muda, en la que un solitario sobreviviente –no sabemos de qué tipo de holocausto- intenta construir un avión con los restos de los materiales posnucleares y la interminable basura que los rodea, para cumplir sus sueños de libertad. En el camino se cruzará con un extraño doctor y protagonizará batallas a muerte con algunos sobrevivientes de esa humanidad diezmada e incivilizada que solo conoce la violencia como único lenguaje. Por supuesto uno de los personajes está encarnado por Jean Reno, actor fetiche de Besson, y la música es de Albert Serra. Veintitres añitos tenía Besson cuando filmó esta genialidad.

 

-LA HAINE (EL ODIO,  MATHIEU KASSOVITZ – 1995)

Segunda película del director de Los ríos color púrpura (2000). La haine luce con orgullo su estética de videoclip de hip hop con un trasfondo sociopolítico contemporáneo, narrando las veinticuatro horas cruciales de tres jóvenes rebeldes –un judío, un árabe y un negro- que viven en un suburbio parisino cercado por la maldita policía y las revueltas originadas por la tremenda paliza recibida por un pibe de 16 años en una comisaría. La violencia contenida que amaga con explotar y hacer volar todo por los aires es el motor que hace avanzar la narración. Atención al joven Vincent Cassel en uno de sus primeros protagónicos en pantalla grande.

 

-LA JÉTEE (LA JETÉE, CHRIS MARKER – 1962)

La jetée, La jetée… ¿Qué puedo decir de La jetée que aún no se haya dicho? Inspiró a 12 monos de Terry Gilliam, es una obra maestra de la ciencia ficción post apocalíptica, hay viajes en el tiempo, paradojas, experimentos psicotemporales y además un ejercicio estilístico tremendo y arriesgado.

Ah, sí, es verdad: es, como su propio director la define, una fotonovela, -casi- no hay imágenes en movimiento, pero la magia del ritmo y el montaje logran que el espectador se olvide de ese detalle, absorto en la belleza de las imágenes y una excelente trama narrada por esa voz en off, hipnótica y franchute. Fundamental.

 

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