Reseña: Steve Jobs

En los años transcurridos durante su última serie, The Newsroom, a la que, en el dato frío, no le fue bien, Sorkin ha escrito o co-escrito el screenplay de tres películas que han peleado el Oscar a mejor película (y mejor screenplay y etc). “Red Social”, “Moneyball” y “Steve Jobs”. En las tres Sorkin despliega lo que mejor hace, hacer hablar a sus personajes y que se sienta real.

 

PELICULA: Steve Jobs

PRODUCTORA: Universal / Legendary

AÑO: 2015

 

iMood

Jobs es un cretino. O era. El gurú tecnológico falleció de un cáncer pancreático en el 2011 a los 56 años. Se murió joven para lo que todavía podía dar. Lamentablemente, era un crétino. En uno de los diálogos más sorkinescos de la película, Stephen Wozniak (interpretado por Seth Rogen), el genio detrás de Apple, le dice: “No es algo binario, podes tener talento y ser decente a la vez”. Si nos basamos en la historia por detrás de todo, incluso por detrás de la película, Jobs –al cual Michael Fassbender, hace exquisitamente- carecía de ambos. No era un tipo talentoso, y mucho menos decente. El trabajo que mejor hace el guión de Aaron Sorkin y la dirección del genio de Danny Boyle, es hacerlo medianamente querible igual. Jobs, durante las dos horas de metraje, jamás se enoja de más. Jamás grita o insulta (o casi nada). En realidad, su peor defecto es que es odioso, condescendiente y paternalista innecesariamente. Está rodeado de nerds abusables que soportan la asfixiante presión a la que los somete el protagonista solo porque ellos también creen que es un genio. El, ellos, y los consumidores.

No hay nada genial en Apple. Lo dice un geek con título.

No hay nada genial, y la película, una vez más, hace un trabajo muy honroso mostrándolo durante eventos que seguramente no sucedieron en la vida real. Su gran éxito, la Apple 2 que genera toda la contienda de 20 años entre Wozniak y Jobs, es un robo descarado a otra máquina. La Apple Lisa y la NeXT fueron fracasos enormes y caros, como la primera Macintosh, que termina generando el despido de Jobs.

Para que Jobs tuviera éxito real y trascendiera y se convirtiera en lo que es hoy, incluso años después de su muerte, tuvo que cambiar el paradigma social. Tuvo que cambiar incluso el capitalismo. En un mundo donde internet demostró la gratuidad del asunto, y donde se quiere que todo sea más libre, y más abierto, Apple es la excepción. Equipos cerrados e inmodificables, caros a más no poder. Con un excelente hardware, claro, porque si no serían un timo dado que uno no puede ir actualizándolos. Tiene que comprar el próximo.

iNeed

El guión y dirección se concentran en tres etapas de la vida de Jobs. Tres conferencias. En 1984, con el debut de la Macintosh. Cuatro años después, en 1988, con la presentación de la NeXT, y diez años más tarde, en 1998, con Jobs ya repuesto como CEO de Apple, con la presentación de la iMac.

La historia pasa por varias partes. Jobs como hijo. Jobs como amigo. Jobs como jefe. Jobs como padre.

La primera lo enfrenta a John Sculley (Jeff Daniels, más Jeff Daniels que nunca). El ex CEO de Pepsi, y CEO de Apple en los 80’s, es una figura paternal en Jobs que es hijo adoptado. La relación se quiebra por los eventos de la década new wave, y Jobs es enfrentado a varias verdades.

La segunda es dividida en dos. Wozniak y su compañera ejecutiva de Marketing: Joanna Hoffman (Kate Winslet, excelente) que lo sigue para todos lados. Con Wozniak la relación es tirante. El hombre real, muy recortado para la película, tenía la misma relación pero por otras razones. Wozniak es un técnico. Un inventor. Un programador. Jobs es “el director de orquesta”. El barbado ingeniero no quiere prestigio ni que lo reconozcan. Quiere que Jobs deje de ser un idiota egocéntrico. Cosa que Jobs prueba a cada vez rechazando nombrar y agradecer en las conferencias a los técnicos de la Apple 2. Algunos críticos convienen que, durante los últimos años de la vida de Jobs, lo logró en parte. Fue decente y talentoso.

Joanna es el cable a tierra. Es la que dirige a Jobs y lo hace pensar bien. Es un típico personaje Sorkin. La Donna de Josh. La MacKenzie de Will. Es la conciencia. Y Jobs la escucha porque no puede vivir su horrendo día a día sin ella.

Steve Jobs como jefe es su versión menos estudiada lamentablemente. Por momentos parece un tirano y se lo hace sentir al técnico Andy Hertzfeld (Michael Stuhlbarg, al que vimos en Boardwalk Empire como Arnold Rothstein) en varias ocasiones. En otras secciones –quizás se nos muestra la evolución como persona, de sorete a aguantable- se lo muestra más agradable, sin nunca dejar de ser lo exigente que todos decían que era.

Pero el enorme Aaron se guarda lo que más le gusta para el arco argumental superior. La relación con su hija (ver Moneyball). La historia es conocida. Durante un largo tiempo Jobs no quiso admitir que la hija era de él. Fue detestado por muchas porciones de la sociedad por eso. Se lo vio como otro multimillonario avaricioso. Lisa Brennan-Jobs (Makenzie Moss, Ripley Sobo, y Perla Haney-Jardine depende las edades, adorables las tres) es tan evidentemente hija de Jobs que el odio es lógico. Pueden buscar fotos reales y darse cuenta del parecido inmenso. La relación con Chrissan (Katherine Waterston, hija de Sam), la madre de Lisa, era tortuosa. Una semi hippie –como Jobs en los 70’s- con la cual Jobs se acostó después de años de amistad. Lisa, de 5 años, es adorable. Pero a Jobs no le interesa. Porque estamos en la etapa donde todavía no es decente. Sin embargo, en un momento lo vemos acercarse a la nena. Y eso es porque ella demuestra un nivel de inteligencia superior. Esto es lo que le interesa a Steve Jobs. La gente con la cual puede acordar intelectualmente. La gente con talento o talento potencial que moldear. Cuatro años después, Jobs ya tiene una relación más definida con su hija. Se nota que la quiere. La relación con Chrissan sigue siendo conflictiva.

Diez años después, la relación con una Lisa adolescente es la que todo padre puede esperar. Por suerte, a esa altura, Jobs descubrió el amor.

 

iFeel

Siempre le critiqué a Sorkin el exceso de azúcar. Siendo el dialoguista brillante que es, incluso a mi gusto superior a Tarantino, a veces, al autor de West Wing se le ha ido la mano. Fue una agradable sorpresa ver que Sorkin puso en restricción a sus tendencias y logró armar una serie de personajes indudablemente sorkinescos sin necesidad de que sean los mismos personajes de siempre. También pudo lograrlo porque se sostuvo en un vehículo perfecto. Todos los personajes son inteligentes porque lo son en la vida real. Jobs, Hoffman, Wozniak, Sculley, Hertzfeld. Seguro no hablan (o hablaba en el caso de Jobs) como los representa el guionista, pero son (o era) perfectamente capaces.

La música tiene una vuelta de tuerca representando cada conferencia. La primera conferencia tiene de fondo un soundtrack puramente analógico. Para la segunda, la presentación de NeXT, en un teatro clásico, se usó toda música orquestal. Y para la muestra de la iMac, ya en el “futuro”, se usó toda música digital. Genial y silencioso aporte de Daniel Pemberton (“Man from U.N.C.L.E.”).

La dirección de Boyle, y coincido con la mayoría de la crítica, es totalmente secundaria. Para algunos es un defecto. No para mí. En una película donde lo importante son los personajes y lo que dicen (y como dicen lo que dicen), cualquier efecto pirotécnico por parte del director es arriesgarse a arruinar el resultado. Boyle puso las cámaras adonde iban, y se limitó a cortar y a editar para que algunos diálogos tuvieran como contrapunto escenarios del pasado (el garage; la cena con Sculley donde conoce a su padre biológico; el despido). Hizo bien. Agradezco que no hayan querido copiar a “Birdman”. Los planos secuencias no siempre funcionan y esta película era una gran tentación.

“Steve Jobs” no es una película que vaya a agradar mucho a los fanáticos de Apple y de Jobs. No es cómplice. Es, dentro de sus maquinaciones, una demostración de lo que un gran talento (en algo, aún no sabemos bien que) hace cuando se encuentra rodeado de gente a las que no considera iguales. Aaron Sorkin –que debe ser un poco como Jobs calculo- le hace decir al protagonista:

“Las personas se sienten atraídas por personas con talento. Las personas sin talento se sienten amenazadas por esto”.

Hey. El iPod no se cuelga nunca.

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