Las reglas están hechas para romperlas – Sobre la composición y los encuadres de Mr. Robot

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Restringirse a un uso tradicional de un lenguaje siempre es un método seguro de interactuar con este, pero también es un método que priva de progresar al lenguaje mismo. La creatividad propia y la experimentación siempre deben ser alentadas, algunos aseguran que un resultado que se desvíe de la norma sólo debe ser producto de una búsqueda consciente, mientras que otros defienden a la búsqueda como el fin en sí mismo, lo que es seguro es que ambas son válidas y necesarias para lograr progreso. Ya que nuestra imaginación y razonamiento son limitados, si no corremos la suerte de encontrarnos con la “casualidad” de un buen resultado obtenido a partir de una búsqueda no racional, el lenguaje se terminaría limitando a las capacidades constructivas conscientes de las personas, mientras que obtener un resultado sin la capacidad para analizar el mismo conscientemente no permitiría replicarlo, entender su funcionamiento frente a las percepción humana y asentarse como nueva posibilidad creativa.

En base a la experimentación que la serie hace con sus encuadres, vamos a tratar de dilucidar cuáles son los resultados que generan en el espectador, cómo y por qué lo hacen. En Mr. Robot, estos planos son utilizados (mayormente) en secuencias con un alto nivel dramático, en estas tomas la cámara decide no estar condicionada por las reglas clásicas de composición, así como tampoco se rige siquiera por el dramatismo propio de lo que acontece en sí, no lo evita, pero tampoco lo sigue enfáticamente, como se haría (por ejemplo) con un plano cerrado sobre el personaje o acción en cuestión y un encuadre claro.

Una de las cosas que hacen estas tomas es evadir la llamada “Regla de los tercios”, una regla de composición visual, la cual segmenta el cuadro en 3 tercios horizontales y 3 tercios verticales, dividiéndolo así en 9 rectángulos iguales y generando 4 puntos de intersección entre las líneas que marcan los tercios. Estos 4 puntos son los lugares donde deberíamos ubicar lo que deseamos que sea el centro de interés de la imagen y, en caso de tener 2 centros de interés, ponerlos en puntos de intersección opuestos (preferentemente en diagonal), como podemos ver en este plano de La ventana indiscreta:

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Vemos que tenemos como centros de interés a ambos personajes ubicados en los puntos de intersección opuestos, aunque de todas cabe aclarar que estas líneas son guías y no es necesario que el objeto de interés esté alineado de forma perfecta, pero sí relativamente cerca. Ya que el espectador no tiene una cuadricula de tercios marcada de manera milimétrica en su retina, todo se vuelve una cuestión de percepción relativa. Una vez aclarado esto, podemos ver una rotura muy notoria (por no decir grosera) de esta regla de tercios en varios de los encuadres de Mr. Robot:

La serie no sólo rompe estas reglas por no ubicar los centros de atención en los puntos de intersección, sino que además deja, mediante el uso de lentes abiertos (gran angulares), una cantidad inmensa de espacio en algunas de sus composiciones (la gran mayoría de las veces sin que esté pasando nada relevante en el resto del cuadro), dejando el aire del encuadre a menudo ubicado en una dirección inusual, sobre todo con un gran espacio por encima de los personajes y a veces por detrás de ellos, dejando al personaje arrinconado contra una esquina del cuadro. Incluso a veces la imagen corta los objetos de interés, así como no siempre busca que los planos y contraplanos conserven las características de encuadre entre sí (como “teóricamente” debería hacerse).

El siguiente es un ejemplo de un plano y contraplano clásicos presentes en Mr. Robot:

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Y este es uno de los planos y contraplanos atípicos que aparecen en la serie:

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Usualmente (y de manera más habitual en los planos y contraplanos) la gran cantidad de aire o espacio restante del cuadro suele ubicarse en la misma dirección en la que se dirige la mirada del personaje y no por detrás como se puede ver en Mr. Robot. Esto parece dar la sensación de un mayor alejamiento de los personajes, tanto física como emocionalmente. Por supuesto que estas características no están presentes en la mayoría de las tomas, sino perdería el sentido, ya que sin reposo no hay tensión, su uso es selectivo (como ya dijimos) principalmente para las tomas con peso dramático.

Aviso para quienes no hayan visto la serie: el siguiente video contiene algunos SPOILERS de la primera temporada, de todas maneras puede no verse y continuar leyendo el artículo sin problemas.

En la mayoría de las producciones audiovisuales es algo inusual ver este tipo de encuadres, incluso uno podría pensar que es una simple actitud pretenciosa del director, lo cierto es que, planteado a conciencia o no, causa un efecto en el espectador, tanto a nivel estético como sensorial. Estas tomas parecen tener la visión de un testigo casual, involuntario, inmóvil e indiferente en presencia de la escena, como una cámara que alguien olvido prendida convenientemente pero que quedó mal orientada, o una cámara oculta, donde su visión se termina reflejando en el encuadre. En algún punto el resultado se asemeja a la búsqueda de una cámara de documental, no tanto desde lo visual, sino desde la sensación producida por algunos de ellos (principalmente los observacionales), esto lo logra sin la necesidad de caer en esa cámara en mano evidenciada voluntariamente que busca realismo y últimamente se hace cada vez más común en las ficciones, a veces hasta el punto de perder sentido. Mr. Robot utiliza generalmente estos encuadres para tomas en las cuales normalmente se utilizarían las puestas de cuadro más simples y comunes del lenguaje audiovisual, esas que de tanto uso quedan insulsas y pierden su efecto dramático (por ejemplo el plano pecho más normal que podamos imaginarnos, ese que hemos visto en prácticamente todas las películas), la serie reinventa el cuadro para reemplazar estas puestas que, en sí mismas, no tienen peso y no aportan nada más que lo que explicita el contenido de la imagen. Mr. Robot escapa, en estos momentos, a las reglas de composición cinematográfica clásica para salir del mundo de la ficción restringida. Este rompimiento o cuestionamiento de la composición visual tradicional está vinculado también a la filosofía “antisistema” que conlleva la serie, el rompimiento visual se corresponde con el rompimiento de la estructura social que la serie propone temáticamente, y bienvenido sea todo rompimiento, al menos por intentar sacarnos de lo convencional.

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