Shyamalan vuelve a asustar: Reseña The Visit (2015)

Uno de los elementos inherentes al género terrorífico es la apelación a lo siniestro. Cuando hablamos de lo siniestro nos referimos a aquello que nos es familiar y conocido para, progresiva o repentinamente, volverse espantoso y amenazador. Tomando como eje directriz este concepto, M. Night Shyamalan vuelve al cine de terror con The Visit (2015).

El relato parte de una situación reconocible y cotidiana: Dos niños, Rebecca (Olivia DeJonge) y Tyler (Ed Oxenbould), efectúan un viaje para pasar una temporada con sus abuelos, a los cuales no conocen, debido a diferencias entre ellos y su madre en el pasado. La idea de los pequeños es documentar con sus cámaras de video toda la experiencia. Al principio todo será emoción e idilio, pero poco a poco, los niños descubrirán conductas cada vez más extrañas y perturbadoras en estos dos ancianos.

Combinando elementos de terror psicológico, con el recurso de cámara en mano, muy en boga en el actual subgénero terrorífico denominado Found Footage, Shyamalan plantea un relato tenso y atrapante, que mantiene en vilo al espectador y provoca más de un salto.

Las interpretaciones son muy sólidas y creíbles, particularmente la de Deanna Dunagan en el papel de la dual abuela. El diseño sonoro resulta altamente efectivo, generando una atmósfera en base a la utilización del ambiente y la exacerbación de los efectos sonoros. Y el planteamiento visual resulta muy funcional a la trama, sosteniéndose exclusivamente sobre las imágenes que los dos niños capturan con sus cámaras, cosa que por momentos hace que el material recuerde un poquito a The Bairlwitch Proyect (1999).

Aunque con alguna situación que no termina de cerrar desde el guion, The Visit es un muy convincente material de género, que plantea una que otra vuelta de tuerca respecto al terror mainstream de los últimos tiempos.

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