Recap: The Walking Dead – “Here’s not here” (S06E04)

Como no podía ser de otra manera, después de la adrenalina y lo alto que pegó el capitulo anterior, ahora era turno de bajar un cambio, esto es lógico, ya que sin reposo no hay tensión, es por eso que la cuarta entrega de esta temporada se sintió bastante tranquila, porque a pesar de tener sus momentos dramáticos y demás, está más que claro que es un episodio que trata justamente sobre la paz interior. Es curioso, porque la nula conexión con el resto de los personajes de la serie, la particularmente larga duración y el desarrollo de este capítulo hacen que pudiera funcionar como una historia autoconclusiva totalmente fuera del universo de The walking dead.

Con este episodio finalmente sabemos cómo fue el camino de Morgan desde que se volvieron a separar con Rick hasta su reencuentro en Alexandria en la temporada anterior, pero más importante que su camino literal fue su camino interno. Cuando Rick lo abandono, Morgan estaba totalmente fuera de sí y apenas más estable que esto es como lo vemos al inicio su viaje, el cual comienza tras decidir quemar su departamento, en una clara metáfora de que Morgan finalmente asimilo que “lo pasado, pisado”, así es que comienza su travesía, matando a todo lo que se le cruza, zombis y humanos, ya no queda otra intención en la vida de Morgan que no sea lo que él llama “limpiar”. Pero en medio de esta misión personal autoimpuesta es que se cruza con Eastman, un hombre que desde el primer momento le ofrece hablar de forma civilizada pero Morgan no le cree, cosa por la que, sinceramente, no podemos culparlo, ya hemos visto lo engañosos que pueden ser los humanos en este apocalipsis zombi. Por esta resistencia de Morgan es que Eastman lo noquea, lo pone en una celda y comienza lo interesante.A partir de este punto es que la transformación de Morgan empieza a aflorar cuando Eastman le ofrece amistad y hospitalidad, a pesar de mostrarse reacio al principio pidiéndole que lo mate, Morgan lentamente va cediendo y empieza a establecer una conexión con su aparente captor. Pero progresivamente el opresor se transforma en maestro y el cautivo en discípulo cuando Eastman le confiesa a Morgan que la puerta de la celda jamás estuvo cerrada con llave (idéntico a lo que sucede en “V for vendetta”), si bien a la primer oportunidad que tiene Morgan ataca a Eastman pudiendo irse decide volver a encerrarse en la celda, decidiendo darse a sí mismo una última oportunidad de creer en los demás (aunque le cueste) y así es que Eastman le enseña sobre “El arte de la paz” y el Aikido, donde además de aprender a pelear se aprende una filosofía de convivencia sana donde “Toda vida es sagrada”.

Una vez entrados en confianza comienza la charla personal, Eastman confiesa que también tuvo momentos oscuros en su vida, que la celda de su casa fue construida para vengarse de Crighton Dallas Wilton, el ex paciente suyo que había asesinado a sus hijos y a su esposa, así es como nuestros 2 protagonistas empiezan a volverse más cercanos, como consecuencia de esto Morgan decide salvar a la cabra de su anfitrión del ataque de unos caminantes, mostrando nuevamente y después de mucho tiempo interés por otra persona, es a partir de acá que comienza el crecimiento firme de Morgan de la mano de Eastman.El giro se da cuando ambos sin atacados por un caminante y, al igual que como le sucedió a Nicholas en el capitulo anterior, Morgan ahora se ve brevemente afectado por uno de sus fantasmas del pasado, cuando el zombi que los amenaza es del joven que él ahorcó con sus propias manos, es entonces que Morgan se queda paralizado y esto termina costándole la vida a Eastman, quien es mordido al intentar salvar a Morgan interponerse entre él y el zombi, porque es un hombre que predica no solo con la palabra sino con el ejemplo, incluso hasta esos extremos, en un mundo donde la gente se asesina entre sí por una lata de comida, Eastman da su vida por un hombre que conoció hace solo unos pocos días, cosa tan inusual que Morgan apenas puede dar crédito a lo que ven sus ojos, así de valioso y único era Eastman y de ahí la simpatía que generó en tan poco tiempo.

Asimilada la nueva situación de Eastman, Morgan continua explorando la zona cuando se cruza con una pareja a la que instintivamente amenaza de primer momento, estos le dejan con miedo una lata de comida y una bala, Morgan se percata de su propia actitud de agresividad y decide ceder bajando levemente la guardia, a lo que la pareja responde agradeciéndole y alejándose, otro ejemplo más de la lucha interna que lleva nuestro protagonista de hoy en el día a día.

De vuelta en su casa Morgan descubre la tumba de Crighton Dallas Wilton y así Eastman confiesa que finalmente logro cumplir su venganza, pero que esta no fue fructífera, que no fue capaz de estar tranquilo sino hasta que aprendió que toda vida es sagrada y que la mejor manera de estar en paz con uno mismo es estando en paz con el resto, es por esto que hasta se toma la molestia de enterrar a todos y cada uno de los caminantes que mata, porque para él toda vida es sagrada, sin excepción, esta es su única forma de estar en paz consigo mismo, por mas difícil que sea, hay que hacerlo al menos por uno mismo. Gracias a este nuevo dato es que comprendemos que el ahora moribundo senpai también debió pasar por un largo y duro camino hasta llegar donde está, por esto es que Eastman y Morgan se complementan tan bien, el primero es un hombre recuperado pero herido, y el segundo es un hombre herido pero en recuperación, con lo que ambos tienen con qué identificarse el uno con el otro. Finalmente Morgan entierra a Eastman y parte a hacer ahora su propio camino con la vestimenta que lo encontramos en la quinta temporada, así es que se dirige a Terminus y el resto es historia.De nuevo en el presente Morgan se encuentra como captor de uno de los Lobos que atacaron Alexandria dos capítulos atrás, trata de aplicar el mismo método de concientización que él mismo recibió pero se encuentra con una resistencia que, en parte, surgió irónicamente de él mismo, cuando el Lobo repite la misma frase que aprendió de Morgan “Nunca lo lamentes”. Luego de esto Morgan sale y, con una ligera duda de por medio, decide no seguir el ejemplo de Eastman y encierra a su captor con llave, considerándose a sí mismo un predicador del arte de la paz, pero no un maestro, siendo aun preso de su pasado. En los últimos segundos del capítulo se escucha un grito ordenando que se abra la reja de Alexandria y Morgan responde fielmente al llamado sin saber qué sucede.

Similar a como sucedió con el segundo capítulo de esta temporada (“JSS”), este fue un episodio que podría no haber existido y nada hubiera modificado la historia de TWD como la conocemos, pero sin embargo lo hace para enriquecerla, para construir. Si el día de mañana Morgan muere, este va a ser uno de los principales capítulos a los que le vamos a deber el lamento de su perdida. Para quienes esperaban alguna novedad al respecto, no hubo mención de Glenn, lo cual era más que obvio, sería un total desperdicio plantar semejante dilema (suponiendo que eso es lo que quisieran desde la realización de la serie y no sea pura teoría de los fans) solo para resolverla al siguiente capítulo, las cosas así se exprimen como debe ser para realmente hacerlas valer, pero hubo un detalle al respecto: el nombre del actor fue removido de los créditos del opening. Habrá que ver la semana que viene de quien anuncia la llegada ese grito (si es que es revelado entonces) y en qué línea nos va a situar ahora la quinta entrega de esta sexta temporada que viene tan poco lineal con los tiempos de la narración.

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