Homeland S05E01: Separation Anxiety – Espionaje Old School

¿Cómo hacer un capítulo a capítulo y mantenerlo interesante? Mi solución es hacerlo corto.

Más de dos años han pasado desde que Saul Berenson y Dar Adal apostaran a ganador con Haissam Haqqani y reingresaron a la CIA. La serie, señores, hace bien en poner a estos dos viejos hijos de puta en el centro de la acción, compartiendo el espacio con Carrie. Nuestra heroína, sin embargo, partió hacia el mundo privado, y ahora es la Jefa de Seguridad del multimillonario alemán Otto During, interpretado por Sebastian Koch (La vida de los otros).

Nuestra chica está en Berlin. Casualmente (?) aquí es donde empieza la acción. Dos muchachos con acceso a velocidades de proceso y conexión cuasi astronómica – administran un portal pornográfico – hacen un video troleando a la web de reclutamiento del ISIS, y de alguna manera terminan hackeando a la estación de la CIA en Berlín, que se encontraba vigilando electrónicamente la misma web.  La gente de sistemas de la CIA debe ser realmente limitada, porque en cuestión de segundos los muchachos bajan 1300 archivos de información clasificada. Parte de esa información va a parar a la fundación que administra During, que a su vez está planeando un peligroso viaje a un campo de refugiados al Líbano, para repartir comida y medicamentos.

La CIA en Berlin está comandada por Allison Carr (Miranda Otto – El Señor de los Anillos), y, como es de esperar luego del hackeo, recibe la inspección in situ de Saul Berenson. Entenderemos en el capítulo que Saul pudo volver, pero no accedió a la dirección de la CIA, sino que le dieron la Jefatura de la Sección Europa. Al parecer Carrie conspiró para que no pudiera llegar al mando, pero no se explicita, aún, como.

Peter Quinn sobrevivió a sus incursiones homicidas en territorio enemigo. Se pasó años combatiendo al ISIS en Siria y hoy es un halcón del CIA, opinando ante políticos que “deberían bombardear el lugar hasta convertirlo en un estacionamiento”. En este contexto y situación mental es que Saul se lo lleva a Berlín, donde a partir del robo de datos se cae un tratado de cooperación entre las agencias de inteligencia. A raíz de esto, hay que gente que eliminar rápido y sin cobertura local. Peter Quinn siempre fue la persona indicada para este trabajo.

Homeland entró en terreno del espionaje de antaño; zona familiar para los fanáticos del género. Berlín es una zona de interés geopolítico equivalente a los años de la guerra fría. En vez de ser una punta donde colisionan los intereses de los países del bloque comunista con los de occidente, es una zona franca donde los representantes de todo el mundo islámico tienen emisarios. Conviven Hezbollah, Al Qaeda, ISIS y califatos varios. Se va generando la idea de que esa zona franca es uno de los únicos puntos de contacto y negociación, en un mundo mucho más complejo que el de antinomias de antaño.

En su cuarta temporada Homeland tomó la decisión de reinventarse. Salió bien. Este inicio de la quinta temporada es la continuación lógica de esa decisión. Berlín es uno de los escenarios preferidos del espionaje clásico. No es casual que luego de reinventarse, como hacen los músicos de jazz, toquen un standard.

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