Rurouni Kenshin. O el por qué no todas las Live Actions son completas aberraciones

Llegamos a un punto de nuestras vidas donde nos hemos acostumbrado a que todas las adaptaciones tanto de nuestros dibujos animados japoneses favoritos, como de nuestros amados juegos llevadas al cine por productores poco leídos sobre los mismos, terminan siendo cuando menos decepcionantes. No hace falta irnos muy lejos hacia el pasado para encontrarnos con un ejemplo muy claro de esto: y sí, todos recuerdan aquella nefasta película de Dragon Ball, por solo citar un caso donde hay casi infinitos, donde los productores hacen caso omiso de todo lo existente hasta el momento y hacen lo que quieren cubriéndose bajo el manto de “se trata de una adaptación”.

Pero es en este momento de tanta oscuridad, que llega una película, no, UNA TRILOGÍA, para darnos una luz de esperanza. Cuando allá por 2012 nos enteramos que una película “Live Action” de nuestro amado samurái de cabello rojizo y cicatriz en cruz iba a salir a la luz, reaccionamos de manera inconsciente con miedo, el miedo al que nos tienen acostumbrados. Luego de pasados unos meses, y ver algunos posters, algún que otro tráiler y algunas imágenes de las filmaciones, comenzamos a tener esperanzas de que esto no podía salir tan mal; y evidentemente NO SALIÓ PARA NADA MAL.

Es casi imposible e injusto analizar las 9 horas que abarcan las tres películas como las 3 por separado, y en el proceso perder el panorama general, aunque los que la fuimos siguiendo a medida que fueron saliendo hayamos tenido que sufrir las esperas entre entrega y entrega.

¿De qué hablamos cuando hablamos de Rurouni Kenshin?

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Por si llegaste acá de casualidad, nunca te enganchaste con los dibujos animados japoneses y te gustan las peleas de samuráis y/o espadachines, o no tuviste la mejor infancia del mundo y pudiste disfrutar de ésta serie, te vamos a dejar un resumen de lo necesario para que entiendas si no conoces mucho de la historia, y puedas decidir si ver la saga o no.

La historia se centra en un samurái de 28 años de edad, de características muy reconocidas, experto en el uso del estilo Hiten “Mitsurugi-ryū”, que durante su juventud, fue utilizado como una herramienta, un arma perfecta, durante la revolución al final de la era Meiji, el cual atormentado por su pasado y las innumerables muertes bajo su espada (que lo llevaron a ganarse el título de “Hitokiri”), decide cambiar rotundamente su estilo de vida y transformarse en el “protector de los débiles” Sakabatō en mano y bajo su lema constante de “no matar”. Siendo adoptado por un grupo de desconocidos, a cargo principalmente de Kamiya Kaoru, encontrará una forma de vida pacífica, repleta de amistades y compañeros, que no necesitarán más de su espada, ni de sus habilidades, y rodeado de gente que no lo juzgará ni marcará por su pasado. Todo este paraíso se ve amenazado cuando comienzan a escucharse rumores del regreso de Makoto Shishio, literalmente, de la muerte, con ansias de conquistar Japón y de encontrarse y medirse finalmente con el famoso Hitokiri Battousai, para ver quién es el mejor de los asesinos, llevándose la decepción de que Battousai abandonó su espada y se convirtió en un pacifista. Así es como el gobierno vuelve a recurrir a los servicios de Kenshin, quien deberá detener el plan de Shishio, a como dé lugar.

Desde “Rurouni Kenshin (2012)” mostrando el inicio del manga/anime y la pelea con Udō Jin-e pasando por “Kyoto Inferno (Agosto de 2014)” hasta terminar en “The Legend Ends (Septiembre de 2014)”, con la pelea final contra Makoto Shishio, la trilogía cubre todo el arco histórico que abarca la parte del manga animado en el formato de serie (sin tener en cuenta las OVAs y demás películas animadas) hasta el momento, y la más querida por la gran mayoría de los seguidores.

Porque Japón hace todo hermoso

Si tenemos que detenernos en los fuertes de la película, la producción es uno de ellos. Desde los actores elegidos para cada personaje (a lo cual le vamos a dedicar un tiempo), pasando por la música y la ambientación, hasta los detalles más mínimos (pero no menos importantes) como lo son las vestimentas y los trajes, todo fue perfectamente trabajado al detalle para que podamos acceder a una adaptación que visualmente nos va a enamorar desde el primer minuto hasta el último. A estas alturas resulta casi tramposo hacer películas en Japón, ya que los paisajes, las ciudades, los ambientes, todo parece demasiado perfecto para ser cierto, facilitando demasiado el trabajo a todos aquellos que se dedican a filmar películas en la tierra del sol naciente.

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Como buenos detallistas, algo que no debemos dejar pasar, es la banda sonora. No nos vamos a detener mucho, pero si podemos asegurar que la misma fue elegida de manera correcta para cada escena, ya sea emotiva o de plena batalla, manteniéndonos siempre en sintonía con lo que sucede.

Es en ésta instancia donde la palabra “adaptación” entra en juego y es donde la gran mayoría de las adaptaciones de animes/juegos llevadas al cine muestran sus falacias más graves. También es gracias a esta saga que podemos decir con orgullo que Rurouni Kenshin es una de esas raras EXCEPCIONES. La gente encargada de la producción parece que se tomó muy en serio el trabajo, y a pesar de algunos detalles o escenas que faltaron (para dejar a todos lloriqueando), lograron que incluso los fans más quisquillosos del anime, soltaran aunque sea un “No está tan mal, eh?”.
Todo lo que pudo transferirse linealmente desde el manga a la película se pasó, y lo que no (citemos como ejemplo algunos escenarios o algunas escenas, como nada más y nada menos la de la pelea final), se adaptó de la mejor manera a la realidad, ni quedando muy chata, ni pasándose al otro extremo de “extremadamente fantástica”. Solo en ciertos momentos y en algunas peleas es donde parece como si se hubiese bajado por demás a tierra los personajes del anime, haciéndolos en exceso “reales”. Es precisamente acá donde este detalle nos va a dejar ese pequeño sabor amargo, donde la película parecerá otra película más de samuráis de Japón, pero no es algo con lo que un espectador normal no pueda convivir.

Mini-reseñas

Llegados a este punto, y solo en este punto, es que debemos hacer una mínima revisión, de cada una de las entregas por separado. Cuando analizamos cada una de las tres películas por separado, es cuando encontramos todo el perfil de matices posible.

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“Rurouni Kenshin”, parece perfilarse como una típica película pensada como introductoria de la historia, a pesar de ser una entrega sin grandes momentos, va a estar llena de información y detalles que van a servir al espectador menos conocedor de la saga a entender dónde está parado. La película se encuentra cargada hasta el límite de historia, casi al punto de hacerse un poco larga de ver. A pesar de esto está perfecta y hermosamente producida. Hasta el más mínimo detalle se muestra de la manera más precisa.

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Es en “Kyoto Inferno” donde la saga llega a su punto máximo. La segunda entrega es PERFECTA en muchos sentidos:

  • Peleas hermosamente logradas, cargadas de técnicas y de muestras de los estilos de combate propios de cada personaje, como nos tenían acostumbrados en la serie.
  • Mucho background repleto de detalles perfectamente contados, y que por momentos nos traen reminiscencias de la serie, y nos hacen lagrimear un poquito.
  • EL FINAL. El final hace que en su momento hayamos odiado a los productores por dejarnos TAN hypeados con la tercera entrega. Lo cortan tan perfectamente al medio, que quedamos pidiendo por favor la última. Tranquilamente se puede ver la tercera pegadita a esta, y parece que se trata de una sola película de 5+ Horas.
  • Shishio. Lo que todos esperábamos. Ya centrada en el principal Némesis de nuestro querido héroe, nos mostrará los comienzos de Makoto, el porqué de su odio a las autoridades del país, como llega a su estado, etc, etc. Además de que vemos las primeras escenas de acción con él y sus súbditos.

Llegado al final, la película ya nos deja en climax para la última entrega y para el cierre magistral de la saga.

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Para cuando arrancamos a ver “The Legend Ends”, ya nos encontramos a totalmente eufóricos, imaginando y esperando ese final con ansias. Como ya leeremos más abajo, es en esta entrega donde vamos a sufrir la más grande dicotomía de toda la saga. Por un lado vamos a tener una desafortunada adaptación, personajes totalmente desperdiciados y sin el tiempo necesario en pantalla e inclusive una duración más larga de lo que quizás debería. Por el otro, vamos a tener los minutos finales de una película con más adrenalina que hayamos visto en nuestras vidas. La pelea final vale todas las 2 horas y media que dura la película. Es perfecta. Son más de 10 minutos de coreografía a alta velocidad, donde se ve la brillante capacidad de los productores. Nadie puede negar que la acción que está en esos diez minutos del final, esa coreografía de la pelea 4vs1 lograda a la perfección es infinitamente superior a todo el resto de las 9 horas. El final LO ES TODO. Es al final donde olvidamos todos los puntos débiles de la entrega, y decimos un fuerte (y repleto de lágrimas en los ojos) GRACIAS.

Las actuaciones

Teniendo en cuenta que recién hablamos de los fuertes de la película, el de las actuaciones comprende el mayor de ellos. Habiendo sido cada actor elegido a la perfección para recrear cada uno de los personajes que le fue designado, los encargados del casting hicieron su trabajo de manera reluciente. Es muy difícil elegir a los mejores actores de la película, pero  uno de los que definitivamente se lleva todos los laureles es Ken’ichi Takitô (Si, tuve que googlearlo yo también) dándole vida a Hōji. Es fabulosa la interpretación del segundo al mando de Shishio. Parece como si el personaje y él hayan sido creados el uno para el otro. Ese “fanatismo ciego” por su líder, queda plasmado a la perfección.

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Dentro de los personajes principales, el propio Kenshin, Sōjirō, Yahiko y Shishio están perfectamente logrados también. Partiendo de ellos, y pasando por todos, la película logra traer a la vida a todos los personajes de manera brillante (en la mayoría de los casos), no solo en sus parecidos físicos y sus vestimentas o trajes, sino también sus movimientos, su carácter, los movimientos, todo.

Un detalle que va muy de la mano con esto, es el de la expresión de emociones. En esta saga, y no diferente de lo que sucede con casi toda película que nos llega desde aquella lejana y hermosa tierra, la forma en que nos van a transmitir emociones tales como la tristeza y el dolor, por citar algunos ejemplos, ya sea en escenas protagonizadas por los personajes principales hasta aquellas en las que participan hasta el más secundario, van a mantenernos siempre ahí, casi al borde de las lágrimas.

Aunque no todo es color de rosas

Habiendo pasado la etapa del arrojo de flores, podemos detenernos en los tres  grandes puntos flojos en la saga, bastante criticados. A pesar de que se trata de tres puntos totalmente diferentes, son los que se presentan de manera repetida en todas las adaptaciones, y los más difíciles de resolver.

Exceso de personajes: El cast parece extremadamente grande para las pocas horas acumuladas entre las 3 películas. Algunos personajes quedan completamente relegados, y los que no, se encuentran poco desarrollados (salvo los principales, claramente). El ejemplo más importante de esto, lo presentan nuestros amigos del Yuppongatana – las 10 espadas. Si tenemos en cuenta que estos diez guerreros se transforman en los principales protagonistas del “Kyoto arc”, junto con nuestros héroes y Shishio, tanto en la serie como en el manga, llegamos a la película y vemos como la mitad de ellos solo termina siendo resumido a un cameo o a una escena de 10 segundos, además del poco background que se plantea para cada uno, haciendo que los que vean la película sin haber visto antes la serie o leído el manga, no entiendan el porqué de su presencia o importancia en la historia, y los que sí lo hicieron, se queden con ganas de mucho más.

Las Escenas forzadas y las faltantes: Algunas de las escenas o encuentros, parece que no fluyen de manera tan parsimoniosa como en la serie/manga y se ven forzadas a suceder, quizás obligadas por la necesidad de resumir 90+ capítulos en casi 9 horas de película. Este efecto se ve sobre todo en la tercera película, donde parece que hacía falta meter más contenido histórico y claramente el tiempo no les fue suficiente para meter todo de manera correcta.

En el otro extremo podemos encontrar la falta de ciertas escenas, o aquellas que no pudieron reproducirse de manera correcta, de esos momentos que en el anime fueron bastante icónicos. Como olvidarse de aquel abrazo entre Kaoru y Kenshin antes de que este partiera a la batalla final, que vimos cientos de veces y que nos hacen lloriquear como quinceañeras repletas de hormonas. En la peli este momento pasa totalmente inadvertido. Los que vean/vieron la película tendrán su listita de faltantes, seguramente.

Plot-Holes: es necesario hacer hincapié en éste, el más flojo de los aspectos y si hacemos una sumatoria entre las 3 películas, los déficits se acentúan. Como ya dijimos parcialmente más arriba, muchos son los baches en la saga, muchos detalles importantes obviados, muchos eventos no explicados y mucho background olvidado. Esto hace que para los fans de la serie/manga, las entregas no hayan sido totalmente convincentes.

CONCLUSIÓN

Es difícil en este punto sacarse la camiseta de FANÁTICO DE LA SERIE y dar una conclusión objetiva, pero si tenemos en cuenta todo lo dicho hasta recién, la conclusión es que es una saga súper recomendable, además posee la ventaja de ser muy “no fan friendly”, la podemos ver con cualquiera que le gusten las películas de acción repletas de espadas y acción al mejor estilo japonés.

Para los que fuimos/somos medio fanáticos de la serie, hay algunos detalles que nos hacen un poco de ruido cuando vemos la saga, pero si dejamos un poco eso de lado, y nos centramos en la hermosura de todo el resto; es ahí donde podemos disfrutar una de las mejores Live Actions que se ha hecho hasta el momento, muy entretenida, con grandes actuaciones, ambientaciones perfectas y excelente producción. Es al terminar las tres películas que en nuestro interior se reaviva esa llama que estaba apagada, y nos dan ganas de volver a ver esos 90 y pico de episodios de esa fantástica serie.

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