El agente topo: realidad o ficción en la tercera edad

Este documental chileno, estrenado en Sundance en 2020, tuvo su paso por otros numerosos festivales y está nominado en la categoría de mejor documental en los Premios Óscar. Actualmente se puede encontrar en Netflix.

El agente topo presenta una agencia de detectives encabezada por Rómulo Aitken, quien se encuentra en la búsqueda de un agente que se infiltre en un hogar de ancianos para descubrir si la madre de su clienta recibe los cuidados adecuados por parte del personal. Para ello publica un aviso en el diario en el que convoca a adultos mayores de entre 80 y 90 años. Sergio Chamy de 83 años es el elegido para ser el agente topo dentro de la residencia.

El primer interrogante que surge viendo la película es qué tan espontáneas son las acciones y si a fin de cuentas se trata de una ficción o de un documental. Vale aclarar que Maite Alberdi, la directora, en cuanta entrevista se le ha hecho, ha declarado que se trata de un documental. Los personajes que vemos en pantalla son reales. Detrás de la película, como en todo documental, se partió de una investigación. Alberdi quería retratar el mundo de los detectives privados, para ello trabajó durante varios meses en el equipo de Rómulo, como su asistente en varias labores detectivescas. Sin embargo, el rumbo de la película cambió cuando se encontraron con Sergio. La película deriva en él y en las relaciones humanas que establece en el hogar.

El film tiene cierta artificialidad que hace dudar del verosímil de su contenido. Posee numerosas referencias al cine noir, y en ocasiones se observa una puesta en escena muy cuidada. Algo que ciertamente el cine documental no nos tiene tan acostumbrades. Ya sea porque las condiciones de filmación entre un documental y una ficción son muy diferentes o tal vez porque algunos documentales dejan de lado el placer visual y se centran en lo que están contando. No obstante, este no es el caso de El agente topo, que se ocupa tanto de lo que quiere contar como de la manera en que elige para hacerlo. Las condiciones de filmación le permitieron al equipo tener un mayor control sobre la puesta de luces y los encuadres. Finalizaron el rodaje con 300 horas de material. Una de las primeras escenas que nos marca el tono de la película es el entrenamiento de Sergio: le tomó más de 6 horas aprender a mandar un audio de WhatsApp, en ese tiempo tuvieron oportunidad de filmar planos, contraplanos, jugar con el contraste de la luz, los ángulos de la cámara. El equipo de filmación entró al hogar dos semanas previas al ingreso de Sergio. Durante el día él investigaba por su cuenta haciendo uso del gadget de espías que le fue entregado, mientras el equipo lo seguía como a cualquier residente más del hogar y, durante las noches, cuando no quedaba casi nadie, filmaban los extensos reportes diarios que Sergio había escrito en su cuaderno. Maite Alberdi aseguró que hasta que el documental no estuvo terminado los residentes y trabajadores del hogar no supieron que Sergio era un topo y que el documental era sobre él.

Otra de las inquietudes que surge a partir del visionado de las imágenes es: ¿qué tan ético puede llegar a ser filmar a personas en esa situación de vulnerabilidad? En particular a la gente que ya no puede expresar consentimiento por sí misma. Ciertamente para que el documental se pueda ver se firmaron permisos para la sesión de imágenes de todas las personas que salen en pantalla. El equipo de producción se reunió con los tutores legales de cada residente y en esa oportunidad les mostraron Yo no soy de aquí (2016), un cortometraje de Maite Alberdi, que también transcurre en una casa de reposo. Algunos residentes decidieron no participar y no se los filmó y otros durante el rodaje no se sintieron cómodos y se los dejó fuera de la película. En cuanto a los que que sufrían demencia senil, el equipo evaluaba cómo se sentían día a día ante la cámara. No hay una respuesta concreta sobre qué se puede mostrar y qué no, queda en manos de la realizadora saber por qué y para qué necesita mostrar esas imágenes en particular.

Lo que empieza como una historia de espías se transforma en un abanico de historias de los residentes. Sergio se convierte en un personaje entrañable que se roba el protagonismo de la película. Refleja la disposición que tienen muchos adultos mayores para seguir siendo parte del mundo en el que viven. Vemos una franja etaria compuesta de una pluralidad de situaciones: gente que ya no se puede valer por sí misma, ya sea porque se lo impide el cuerpo o la mente, y personas como Sergio que quieren seguir siendo útiles de alguna manera, pero muchas veces no se lo permiten.

Ficción o documental El agente topo refleja, sin ningún tipo de golpe bajo, el abandono y la soledad en la vejez. Parte desde algo más divertido y no desde la crudeza que uno se puede llegar a imaginar y se dirige hacia lo emotivo y profundo. Los residentes de este hogar no son maltratados, viven en condiciones dignas y con las necesidades básicas satisfechas. Como dice Sergio, “la soledad que atraviesan es lo más grave de ese lugar”.