Reseña: Atleta A

Si nos preguntaran a quienes no sabemos mucho al respecto qué se necesita para favorecer el abuso de una niña, podríamos decir que no mucho, ya que es más frecuente de lo que imaginamos. No obstante, seguramente sean necesarios ciertos factores que se suman a la ya existente base del sistema patriarcal.

En el caso del mundo de las gimnastas, deben incluirse, por un lado, la inmadurez propia de la edad, el socavamiento del autoestima por la exigencia de entrenadorxs y, por otro, la confianza de unxs pocxs profesionales que tienen buen trato, dentro de un ámbito que solo genera inseguridad en las niñas.

Esa sensación de confianza y protección como antípoda al rigor del entrenamiento, sumada a la disparidad dada por la edad, el género y las jerarquías abrieron la puerta para que Larry Nassar, un médico presuntamente especialista en fisiatría y deportología, abusara de cientos de gimnastas menores de edad, con la connivencia de USA Gymnastics, la institución encargada de cuidarlas durante su entrenamiento y formación.

Esto último es clave en el trasfondo que expone el documental, ya que no se queda con los actos de este individuo, sino que se adentra en el origen de los hechos que explican por qué no fue aislado. Se necesitan espíritus jóvenes y debilitados para ejercer poder sobre ellos y sus cuerpos. Se necesita verlos como objetos para que otros puedan hacer de ellos lo que quieran.

“Lo personal es político”, dijeron por ahí y, Atleta A logra llevarlo a la práctica partiendo de la historia de una de las atletas, pasando a descubrir que hubo cientos de colegas que fueron abusadas durante su niñez y adolescencia en repetidas ocasiones por el mismo médico, para luego desenmascarar a la organización USA Gymnastics (encargada de llevar a las gimnastas a los Juegos Olímpicos) como parte del engranaje de encubrimiento y generación de las condiciones para el abuso sexual sistemático. Sumado a esto, el documental deja entrever que la práctica general de entrenamiento y posicionamiento de las gimnastas en la cúspide del deporte implica un abuso en sí mismo.

Ufff… ¿no será demasiado? No.

La historia expone los motivos comerciales por los cuales USA Gymnastics pasó de entrenar a mujeres adultas en la disciplina de la gimnasia artística a reclutar a partir de los setenta solo niñas de cuerpos escuálidos para emular la apariencia de Nadia Comaneci, con el solo fin de ganar medallas, posicionar a los EE. UU. en plena Guerra Fría por sobre la URSS y, de paso, vender cereales y demás productos con la imagen de esas niñas atletas.

Estoy convencida de que no estoy arruinando nada de este documental al develar estas instancias, ya que solo por la forma en la que esta historia nefasta es relatada vale la pena.

Atleta A recorre el camino que un grupo de periodistas de investigación del diario The Indianapolis Star realiza en torno al caso de Maggie Nichols, como punta de un ovillo que se irá desenredando a medida que el equipo avance en la investigación, al estilo de Spotlight (Tom McCarthy, 2016) pero sin efectismos.

La historia no necesita adornos ni testimonios truculentos que pongan en un lugar incómodo a las mujeres que hablan (a quienes llaman sobrevivientes, no víctimas) y este documental de Bonni Cohen y Jon Shenk esquiva cualquier trampa de morbo que podría estar al acecho en un relato semejante.

La construcción de la historia es impecable y permite seguir pensando en esta temática tan vigente como urgente.

Llama la atención que muchas de las mujeres que habían sido abusadas de niñas no habían reconocido esta situación como tal hasta que no escucharon un testimonio ajeno. El documental tampoco deja esto de lado, ya que le da lugar al hecho de ser un deporte de alto rendimiento, ejercido por niñas, que se están formando en todo sentido.

El disciplinamiento de nuestras formas y nuestros cuerpos empieza desde muy chicas y por muchos canales. Los medios de comunicación nos dicen que tenemos que ser flacas, sin pelo en las piernas pero con una melena sedosa y sin frizz, con axilas blancas y tersas (inserte aquí la contradicción obvia entre depilación y piel sedosa), exitosas pero sumisas, fuertes para aguantar esa rigurosidad pero suaves para agradar a otrxs. Si cumplimos con todo esto, podremos tener la venia del sistema y acceder al premio de ser mujeres deseadas.

En USA Gymnastics la disciplina, además, venía de la mano de una medalla de oro, como símbolo supremo del éxito personal y nacional. La instrucción de dejarse tocar sin permiso por un adulto responsable del bienestar físico, aunque eso no se sintiera correcto, el callar al respecto, eran parte de las condiciones para llegar al oro. Al parecer, según las instituciones deportivas de EE. UU., el triunfo en los JJOO, al igual que en las reglas de la guerra, no podía ser tal sin algunas bajas.

Atleta A tiene el valor de contar una historia nefasta en la que la cultura y las instituciones de EE. UU. son puestas en el banquillo de los acusados, contado desde la voz de sus compatriotas. Sin embargo, a diferencia de otros documentales del estilo, Cohen y Shenk evitan la reivindicación eliminando las placas finales que muchas veces salen a rescatar a las instituciones, en este tipo de relatos. No hay salvataje de la imagen norteamericana, solo la valentía de las sobrevivientes para cuidarse entre ellas.