Reseña: Free Solo

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El ganador de esta última edición del Oscar a mejor largo documental se aleja de temáticas políticas o de alguna manera controvertidas para llevarnos a un campo escasamente cubierto por el cine, ya sea documental o de ficción. El de los deportes extremos. Y en el caso de Free Solo, tal vez el deporte más extremo del mundo: escalada sin ninguna clase de soportes.

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De ahí el nombre de la película, Free Solo, que es el modo de escalada sin ganchos, arneses o soportes de ningún tipo. Picante como mínimo pero no necesariamente algo no practicado por los especialistas como Alex Honnold, famoso mucho antes del documental pero más que nada en su mundo de amantes del peligro de muerte (¿?). El renombrado Honnold se apresta a escalar de esta insalubre manera “El Capitan”, una pared montañosa de roca de alrededor de 2000 metros, ubicada en el Parque Nacional Yosemite, en California. “El Cap”, como le dicen, es uno de los destinos turísticos favoritos de los escaladores por su complejidad, y el buen Alex, que desayuna alplax con leche, está decidido a subirlo “free solo” porque una vez miró a la parca a los ojos y la parca se fue a buscar a Chuck Norris.

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Dato curioso, a Jimmy Chin, uno de los dos directores de Free Solo (la otra es Elizabeth Chai Vasarhelyi), lo sigo en Instagram desde bastante antes de la existencia de este documental. Chin es un famoso y brillante fotógrafo colaborador de National Geographic, que aparte es escalador como Honnold. Hay algún detalle en la composición de ciertos momentos del documental –más que nada los específicos de acción– que reflejan ampliamente el background fotográfico de Chin.

Sin embargo, como todo buen documental, no se queda solo en las imágenes del escalador haciendo su arte. Bien podría haber sido un especial de una hora para el caso. Las imágenes se detienen bastante seguido en Honnold como persona, un ser extrañísimo no desprovisto de carisma. Un tipo algo cerrado a nivel emocional hasta en momentos en que debería estar saltando de alegría. La cámara, de vuelta, como en todo buen documental, no se inmiscuye mucho, dejando que las imágenes y los protagonistas relaten su historia. En el caso de Honnold, con una infancia algo solitaria, desde chico la escalada tuvo su protagonismo llevándolo de a poco a ser no solo un especialista y profesional, sino el número 1 en la materia.

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Todos los involucrados en la filmación específica del documental son escaladores del crew de Jimmy Chin y eso le suma muchísimo a la trasmisión de emociones hacia nosotros, los espectadores, porque seriamente, si fuera por Honnold, sería como presenciar una clase magistral sobre los diferentes tipos de papas que podemos encontrar en la estepa rusa.

A la vez, en lo que considero una buena decisión, ni la dirección ni el montaje de Free Solo parecen querer que el espectador sienta algo que ellos mismos no están sintiendo. No fingen peligro a través de la imaginería. No es fundamental hacerlo tampoco porque desde el vamos, desde el origen, ya es todo un disparate. Un escalador que sube una pared rocosa vertical de 2000 metros sin soportes. Cuando ellos están nerviosos, es el momento de que lo estemos nosotros.

Alex nunca.

El documental ya se estrenó íntegro y sin cortes en NatGeo.