Del Sunderland hasta la Muerte.

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El fútbol tiene la significación de una guerra sin muertos,
pero con conflicto. Con drama, reflexión e ironía.
Y amalgama a la familia, cosa que no consigue la política
.
Osvaldo Soriano

 

El Sunderland AFC atraviesa los peores momentos de sus 140 años de existencia, jugando en la League One (Tercera División de Inglaterra) y tras perder dos categorías consecutivas: Premier League (Primera) y Championship (Segunda)…

Sí, estás leyendo la 24 y no alguna web deportiva. Sunderlan ‘Till I Die es una serie documental de 8 episodios, estrenada en diciembre por Netflix. La intención era contar el resurgir del club en la segunda división y claramente (perdón por el spoiler) la temporada terminará con el equipo en último lugar y descendiendo a tercera. Las series deportivas por lo general son episodios de marketing muy cuidados y pulidos, como los de First Team: Juventus, Boca Confidencial o la apuesta de Amazon con All or Nothing sobre Manchester City. Sin embargo, totalmente opuesto a eso, acá vemos cuando los trapitos salen al sol, cómo se retira lentamente el dueño del club, los malabares de un gerente deportivo sin dinero para fichajes, jugadores y cuerpo técnico buscando razones a los malos resultados, la angustia de lxs empleadxs por miedo a perder sus trabajos y lxs fanáticxs manteniéndose siempre optimistas y con esperanzas. Una ciudad de obreros portuarios (lejos de la opulenta Londres) que partido a partido y día a día renueva su historia de amor con el Sunderland AFC.

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Detrás de esta serie se encuentra la productora Fullwell 73 (nombre en honor al último gran éxito del Sunderland: la FA Cup ganada en 1973). Los dueños: Leo Perlman y Ben Turner, hinchas del club, habían intentado ser accionistas mayoritarios hace unos años y quedaron relegados por Ellis Short. Al descender “los gatos negros” a segunda, acercaron el proyecto a Short con la seductora idea de que “Netflix tiene 135 millones de seguidores que pondrían la marca Sunderland junto con las de Juventus y Boca, y mostrar las instalaciones de primer nivel como el Estadio de las Luces” y atraer inversores que compren el club y sus deudas.

Se ve todo en Del Sunderland hasta la muerte (el nombre del documental traducido): las cámaras y los micrófonos captan momentos íntimos de los jugadores, los escándalos extra futbolísticos de algunos, las apreciaciones de los cuerpos técnicos (pasan dos durante la temporada) y hasta la visita al psicólogo por parte de uno, Jonny Williams en una conversación que marca la estabilidad emocional del futbolista. Los estados de ánimo de los fans están muy bien marcados, tanto como el de los futbolistas, y a pesar de saber el resultado de la temporada 2017/2018 con solo googlear, el montaje de cada partido te llena de esperanzas.

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El punto más fuerte como futbolerxs de este lado del charco es ver cómo se contrapone la pasión de los hinchas y de una comunidad frente al negocio de las sociedades anónimas deportivas, esas que quieren recalar en el fútbol argentino. Apreciar cómo los fanáticos del Sunderland viven con la angustia de ver a su club hundirse porque el patrón se “aburrió” de poner plata y corta el flujo de efectivo, de cómo con el equipo que desciende se va y llega un nuevo grupo inversor y la desolación de los trabajadores del club por saber su futuro incierto con los nuevos accionistas.

La trama central se encuentra ahí, en los hinchas. Hay dos que lo reflejan claramente. Primero un cura que en la iglesia junto con su congregación pide “un espíritu de confianza debido que el éxito de nuestro equipo conduce al éxito y prosperidad de nuestra ciudad”. Peter Farrer nos pinta el sentimiento claramente al decir “todos en Sunderland tienen una relación por haber trabajado en los astilleros o en los pozos, todos. Y desafortunadamente esos trabajos se han ido. No mucha gente lo ha tenido fácil en Sunderland. Es un lugar difícil”. Farrer como muchxs fans manejan un optimismo envidiable después de muchos años de decepciones y son los narradores de un reloj de tiempo a punto de explotar. Como decía Fontanarrosa, “muy maula debe ser un hincha si sólo va cuando la mano viene exitosa”. Ellxs merecen un final de Hollywood.

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