Sobrevivir no es solo continuar viviendo: A la deriva

imagen destacada

En la más profunda oscuridad, se escucha ruido de agua, maderas, caños rotos y la respiración agitada de la que luego será presentada como la protagonista y heroína de esta historia, que irá ida y vuelta entre la tragedia que abre la película y los meses previos a que se desencadene.

Al igual que en Everest, el islandés Baltasar Kormákur narra con precisión y buen ritmo una crónica de supervivencia en un ambiente hostil. Si en aquella la montaña y la altura les jugaban una mala pasada a los escaladores profesionales y amateurs, en A la deriva, lxs protagonistas deberán enfrentarse a kilómetros y kilómetros de océano y cielo abiertos. En ambos casos, el clima cumple un rol determinante que cambiará el curso de los eventos.

Tami Oldham (Shailene Woodley) y Richard Sharp (Sam Claflin) son dos espíritus libres que viven viajando sin rumbo fijo, buscando trabajos temporarios en cada lugar al que llegan. Sam es un navegador profesional y Tami se anima a todo, incluso eso. Ambos se encuentran en Tahití a mediados de los 80 y, como es de esperar, se irán conociendo y enamorando a la vez, lo que dará lugar a una nuevo viaje de aventuras, esta vez a dúo.

tmp_O0V9Dg_c7575a02cc765a0d_edit_img_facebook_post_image_file_44675299_1521343651

A Richard y Tami les ofrecen llevar un velero de lujo desde Tahití hasta San Diego (EE. UU.), lo cual implica atravesar el océano con la sola compañía mutua.

El relato va y vuelve entre los diálogos de ambxs enamoradxs en el momento en que están en Tahití, conociéndose, y que servirán de nexo con las escenas del momento de supervivencia en el mar, donde deberán poner a prueba aquello de lo que hablaban con romanticismo acerca de sus viajes de riesgo que, en general, son descartados por las personas para llevar vidas más estables y predecibles.

En entrevistas, Kormákur mencionó que en A la deriva quiso destacar una historia de sobrevivencia en la que la protagonista sea una mujer, teniendo en cuenta que no existen muchas en el cine. Si bien es cierto y valorable en cuanto que pone de relieve que las mujeres podemos sobrevivir ante adversidades sin la ayuda del varón, a pesar de haber sucedido en los 80, recién ahora se llevó a la pantalla grande. Al leer entrevistas a la verdadera Tami, se expone, quizás sin intención, una nueva mirada sobre el concepto de supervivencia.

sam-claflin-adrift-1527619001

A excepción de Náufrago (Robert Zemeckis, 2000), que muestra de manera breve algunos de los aspectos a los que se tiene que enfrentar el sobreviviente al regresar al mundo real, en general, este tipo de películas culminan en el momento en que el/la protagonista llega a puerto o se reencuentra con la civilización. La vida después de… es resumida en algunas simples frases que se exponen junto con los créditos al final, sumando fotos de las personas reales. Algo así sucede, por ejemplo, en 127 horas (Danny Boyle, 2010), aquella película que relata el trágico momento en que un solitario aficionado a la escalada queda atrapado en la grieta de un cañadón. Nuevamente, una vez terminada la película en sí, vemos al protagonista real en fotos familiares, acompañado de algunas frases que resumen una suerte de enseñanza o legado de aquel evento trágico.

No obstante, según relató Tami, después del evento que atravesó, no recibió ningún tipo de apoyo psicológico ni médico para procesar lo que les había sucedido en altamar. Esta mujer se cuestiona hoy esa falta de soporte y conciencia (propia y de vínculos cercanos) de su necesidad. De haber contado con esas herramientas quizás hubiera podido sobrellevar los años siguientes sin tanto malestar ni trauma a pesar de continuar navegando en la actualidad.

adrift-shailene-woodley-1-1200x520

Al parecer, el sobrevivir se refiere solo a mantenerse con vida a pesar de las inclemencias de la naturaleza, del hambre y de la incertidumbre. Sin embargo, la sobre o super-vivencia a largo plazo, es decir, retomar la vida cotidiana, reconvertirla a partir del evento no planificado o superar los traumas que se hubieran podido generar, no aparece como algo interesante para relatar, como si esto no implicara también tenacidad, valor, relaciones y vínculos, entre otros aspectos.

A la deriva acierta en contar una historia de manera ágil y que apela a la emoción, con la ayuda de buenas interpretaciones y escenarios en lugares maravillosos; sin embargo, se queda en un plano llano cuando podría explorar otros aspectos más interesantes y profundos.

Anuncios