Reseña B: The Beginning

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La nueva propuesta animada de Netflix, en colaboración con Production IG (los capos detrás de las series de Ghost in the Shell, entre otros 800 animes), busca la correcta mezcla de dos géneros aparentemente con poco contacto como el procedural policial y el fantástico. No la pega de lleno pero tampoco pifia por completo.

La trama

Como en Death Note, anime del cual toma bastante nota, tenemos al asesino, “Killer B”, llamado de esa manera porque firma sus ataques con una gran “B” junto a cuatro palitos como el del número romano mal escrito. El tal “B” no asesina a cualquiera, sino a ciertos objetivos del Reino de Cremona (vecino del Reino de Palmeritas y separado por un río de la democracia cristiana de Bolas de Fraile). Del otro lado, la Policía especial del Reino, una suerte de FBI, con la agente Lily Hoshina al frente, investiga los asesinatos sin mucho éxito hasta que consiguen la asistencia inestimable de Keith Kazama Flick, una suerte de Sherlock, que ha retornado a la fuerza después de ocho años de autorecluirse para investigar el asesinato tras tortura de su propia hermana.

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Hasta acá el policial.

Del otro lado tenemos una organización de jóvenes hermosos y siniestros con poderes especiales que están intentando conseguir algo y para eso utilizan a diferentes malvivientes de la fauna local. Estos están siendo perseguidos por Koku, un muchacho que tiene una relación con Lily (nunca muy bien explicada), y que también tiene superpoderes. Y alas.

Ambos escenarios van a chocar y el encargado de descubrir cómo es Keith.

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La ejecución

La animación de B: The Beginning es excelente. La oscuridad general ayuda muchísimo a esconder cualquier falencia, también la profusión de diálogos y contrapuntos entre muchos de sus personajes. En este detalle me quiero detener: los diálogos no son de anime. Están escritos como si fueran para una buena serie live action. Son “adultos”. El personaje de Lily lleva el peso de recordarnos que esto es un anime, sufriendo la mayor parte de los momentos pavos. Sin embargo, al ser una excelente detective, la dejan compensar por ese lado y tiene su buena dosis de ovaciones.

Keith es quien tiene las mejores secuencias de esta clase, sobre todo en sus charlas con Regulus, su amigo forense pero también con Eric, el investigador jefe de la Policía. Hay una forma realista de ejecutar las charlas a las cuales el anime en general no nos tiene acostumbrados y se agradece.

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Conclusión

La gran falla de esta serie se encuentra en su longitud. Es un anime bastante complejo que une dos géneros poco compatibles y sobre el final se nota muchísimo. Llegando a la mitad, no va a ser muy extraño que no entiendan mucho que es lo que está sucediendo. Tampoco ayuda el formato de episodio de media hora. Las resoluciones de la parte policial se sienten apuradas. House se tomaba 45 minutos para tener una epifanía. Sherlock, una hora. Keith entiende todo pasando los trece minutos. Debería hacer las valijas, tenemos un fiscal y un baño que requieren su atención.

Este defecto termina golpeando la serie de manera general porque todo termina siendo apresurado hacia un clímax final que no alcanza a satisfacer, justamente porque nos quedan muchas preguntas que la serie, a su manera, responde. Pero de forma abstracta, veloz y entreverada.

B: The Beginning es un muy buen anime a nivel general que intenta con moderado éxito conjugar dos universos apartados. Lo logra de forma irregular y a los tropezones. Puede ser que una segunda temporada corrija el curso.

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