Abacus: ¿Cuán grande hay que ser para no fallar? “Chi lo sa”

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Abacus: Small Enough to Jail es un documental estadounidense de 2016, de Steve James.

James nació en Hampton, Virginia, EE. UU. Es director y productor y se lo conoce por sus anteriores obras: The Interrupters (2011) y Hoop Dreams (1994).

Su última película, que está en competencia en el marco de la actual edición (2018) de los famosos Premios Oscar de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (AMPAS), se centra en Abacus Federal Savings Bank, un banco comunitario familiar situado en el barrio chino de Manhattan, en la ciudad de Nueva York, una entidad bancaria que se convirtió en la única que tuvo que enfrentar cargos penales después de la crisis de las hipotecas subprime.

Cabe recordar que a raíz de aquella crisis de las hipotecas (2008) algo quedó claro, para quienes seguimos sus pormenores: ciertas instituciones bancarias, sin importar los crímenes cometidos, son consideradas demasiado grandes como para quebrar (porque se entiende que son demasiado grandes para fallar).

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Ahora bien, cuando la crisis golpea de manera contundente a una parte mayoritaria de la ciudadanía y sus instituciones, afectando incluso la economía global, la gente se enoja y mucho; entonces, ciertos poderes empiezan a temer que la situación catastrófica los alcance también a ellos, y en esas circunstancias, para calmar a las “fieras”, el sistema comienza a pensar en un sacrificio útil, controlable, y en un sacrificado reemplazable; un chivo expiatorio que absorba un castigo ejemplar que, con el menor costo posible, actúe como cauterizador del malestar general (y bálsamo para calmar la enrarecida atmósfera de un mercado que necesita seguir funcionando). Ergo: “Alguien tiene que pagar por el desaguisado”.

El candidato en esta ocasión (condenado antes del proceso) fue Abacus Federal Savings Bank.

Este pequeño banco familiar del barrio chino de la ciudad de Nueva York (única institución financiera acusada penalmente después de la crisis de las hipotecas de 2008) fue fundado en diciembre de 1984 por un grupo de líderes empresariales de la comunidad china en la ciudad de Nueva York, con el propósito de proporcionar servicios financieros a inmigrantes y residentes locales del bajo Manhattan. Con el crecimiento de la población de inmigrantes chinos, sin abandonar su misión original, la institución fue ampliando su tamaño, hasta alcanzar las seis sucursales, sin embargo, a la hora de ser acusada fue considerada “lo suficientemente pequeña como para encarcelar”.

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El documental de Steve James, que cuenta su historia, actualmente compite por los Oscars, pero antes de ingresar en estas instancias competitivas, recibió de parte de la crítica opiniones variadas que marcaron: en un extremo, una limitación basada en un estilo documental “inusualmente literal” para una narración que según el calificado opinante podría haber sido tranquilamente contada de manera eficiente en un artículo de revista, y por el otro, según otras fuentes, declarándolo “otro clásico” de Steve James o elogiando la habilidad del documentalista para encontrar lo universal dentro de una historia específica, al estilo de una estructura de “ciudad amurallada” (según clasifica Rabiger) donde desde algo micro se hace alusión a lo macro.

En cuanto a su funcionamiento, la película estaría fluctuando entre la influencia absorbente de un thriller legal y la sobriedad de un retrato dramático de determinada comunidad afectada por conflictos de orden interno y externo, y por condicionamientos de un entorno poderoso. Su tesis puntual, en resumen, sería que: los responsables de la entidad bancaria fueron procesados simplemente porque carecían de la envergadura de los gigantes económicos, igual o más comprometidos que ellos respecto de la crisis financiera y sus vericuetos, y con tal grado de injusticia que la fiscalía ignoró que fueron ellos mismos quienes denunciaron el comportamiento delictivo del único empleado responsable del agravio y lo despidieron por tal injuria.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, la pregunta que queda flotando es: coronará el jurado de la Academia a este documental; y en ese caso, cuánto de verdadero mérito de la obra pesará en esa decisión y cuánto de expiación de culpas y premiación pretendidamente compensatoria. ¡Chi lo sa!

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