Reseña: “Monumento”

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MONUMENTO

Huellas sobre el hormigón. Imágenes de objetos adheridas  como viejos fósiles.  Lentes, botellas, paraguas. Un haz de luz dibuja su silueta horadada sobre el concreto. Los autos recorren las calles del centro porteño. Una voz en off proclama – “Monumento, del latín, monumentum, del verbo moneo, que significa recordar, hacer pensar… Esta película trata de un monumento y de recobrar su sentido original”-.

Así comienza el largometraje documental de Fernando Díaz, que narra el proceso de construcción del monumento a las víctimas de la Shoah, entrelazando diversos testimonios de los sobrevivientes e hijos de sobrevivientes radicados en la Argentina.

El proyecto fue lanzado en 2009 a partir del llamado a concurso que dirige el ministerio de cultura de la Nación. En este contexto, los arquitectos Gustavo Nielsen y Sebastián Marsiglia presentan la idea ganadora; un muro de 140 metros de largo, hecho con 114 bloques de hormigón en cuya superficie se grabarían  las figuras de variados objetos cotidianos.

Dicho proyecto, despierta el interés de la Asociación de Sobrevivientes de la Shoah, organismo presidido por Diana Wang, que  emprende la iniciativa llamada “Proyecto Aprendiz”, el cual consiste en contactar a cada uno de los miembros sobrevivientes con un joven integrante de la comunidad, con el objetivo de transmitir oralmente su testimonio a las futuras generaciones.

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ANÁLISIS

El film encara ambas líneas narrativas con carácter observacional. Dejando que los personajes se desenvuelvan libremente en el relato, sin tener ningún tipo de contacto con el dispositivo de filmación. Sin embargo, esto no se produce en toda la película, ya que a pesar de la postura contemplativa que adquiere el film, se pueden hallar múltiples signos de intervención en diversas situaciones.Hay por momentos una clara puesta en escena marcada por el realizador. Tanto la presentación de los de los arquitectos como la de su equipo de trabajo se establecen en situaciones donde las acciones se dan para la cámara. A su vez, se emplea el recurso de una actriz que protagonice uno de los contactos testimoniales. Son abordajes que no se hacen totalmente explícitos, pero que están puestos con el fin de dar dinamismo al relato y a la construcción de situaciones de orden sensorial y discursivo en el film.

La actriz Wanda Hosman, que se pone en contacto con uno de los sobrevivientes del holocausto y escucha su historia, es registrada manteniendo una estética ficcional. Evocando reflexiones internas y subjetivas que va obteniendo a partir del relato de Mendel Selkzer.

Los demás testimonios se registran en carácter de entrevista y son acompañados con imágenes de archivo. Las historias que se narran no solo comprenden las vivencias que padecieron en Europa, sino también las experiencias que acontecieron al llegar a la Argentina y cómo las mismas se fueron estableciedo. Hay una mirada inevitable puesta en el presente, a lo que fueron y lo que son ahora. Una resignificación de su propia existencia y de lo que representa para ellos ser humanos.

Evocando estos planteamientos de los sobrevivientes, el film trata de encausarlos hacia el proyecto puesto en marcha. La carga simbólica que adquiere cada pieza del muro al lado de cada testimonio, da sentido a lo obra arquitectónica.

La película emplea su potencial en el montaje de las escenas,  adquiriendo la capacidad de encausar el relato con fluidez y dinamismo. Posee variedad de planos que logran describir las diversas situaciones de forma clara y sintética. Esto es una idea bien definida desde la propuesta de dirección que el documental logra ejecutar. En este sentido no cabe duda: El relato funciona, entretiene.

A título personal, no puedo dejar de mencionar que la película pudo haber indagado en cuestiones que prefirió dejar de lado y que bien pudieron ser una problemática interesante. Hablo de las cuestiones que surgen a partir de la falta de identificación de los miembros de la Shoah con la idea del proyecto, el cual fue presentado  ante una asamblea que se plantó en la negativa casi unánimemente, al no encontrarse representados por el concepto que se abordaba. De este modo, al ser expuesto de esta forma, el proyecto  por un momento parecía carecer de significado.

Su fin había sido puesto en duda. Esta escena aparece en la película pero no tiene una resolución clara, y tanto el proyecto como el film siguen su rumbo sin modificar la idea inicial.[1]

 

[1] Hoy, el monumento a las víctimas del holocausto se encuentra terminado en la Plaza de la Shoah, en la intersección de Av. Libertador e Intendente Bullrich.

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