Game of Thrones y las muertes

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[Con spoilers]

Me preguntaba cuando terminé de ver la cuarta temporada de Game of Thrones si el hecho de que haya tantas muertes acabaría siendo contraproducente. Ya desde un principio se ha bromeado con la facilidad que tiene George R.R. Martin para matar a cualquier personaje. Se ha empezado a usar la expresión “aquí muere hasta el apuntador”, se ha hecho una imagen señalando con post-its todas las muertes que hay en los libros e incluso hemos podido ver numerosas infografías y vídeos recopilatorios.

Evidentemente nos encontramos en medio de una lucha por el trono con batallas en las que inevitablemente se contarán numerosas bajas. Además siempre está en segundo plano una batalla más sutíl en la que mueren personas por diferentes conspiraciones (la Boda Roja, la Boda Púrpura, la Puerta de la Luna, etc.). Toda lucha por el poder acarrea un baño de sangre pero el problema está en cómo lo maneja la serie.

En la cuarta temporada sucedió que prácticamente en cada capítulo nos sorprendieron con la muerte de algún personaje: Joffrey Baratheon, Oberyn Martell, Lysa Tully, Ygritte, Tywin Lannister… Algunos de los momentos más impactantes que vimos anteriormente eran la ejecución de Ned Stark o el asesinato de otros miembros de su familia en la famosa Boda Roja. E incluso el año pasado nos quedamos de piedra con el sacrificio a Shireen Baratheon, la sangrienta degollación de Arya a Meryn Trant, el posible envenenamiento de Myrcella y el probable asesinato de Stannis Baratheon y de Jon Snow.

El problema está cuando el gran peso de la serie, los grandes giros dramáticos, recaen principalmente en las muertes. En The Walking Dead hemos visto también muchas bajas, apenas quedan vivos los personajes de la primera temporada, pues en un mundo post-apocalíptico es algo normal, pero en Game of Thrones, al haber tantos personajes, el número de caídos ha sido mucho más elevado. Y además ambas series han jugado con la incógnita de una muerte como ha hecho Game of Thrones con la de Jon Snow.

Jugar con las muertes es un recurso en teoría sencillo pues es una de las formas más fáciles de crear un gran impacto en el espectador. En dramas como The O.C matar a uno de los personajes principales puede hacer resentir una serie y que la audiencia vaya en picado, pero en los que el peso de la serie recae en múltiples figuras como en Lost, matar a un personaje puede ser un acierto y hacer que esa escena se convierta en una de las más icónicas. Hay que saber matar a un personaje en el momento oportuno, de una forma acertada y siempre analizando que su desaparición no traiga más efectos negativos que positivos. Tampoco valen todas las muertes pues hay personajes que son los líderes o los más amados por los fans y su desaparición puede ser muy contraproducente.

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También es verdad que la serie depende del libro. Como muchos fans han criticado habitualmente, no siempre se sigue la saga al pie de la letra pero en general los guionistas de la serie se deben ceñir al material original. Sin embargo, es indudable que se centra menos en la parte política (discursos, pelea dialéctica, estrategias) y más en la parte épica. Algo normal teniendo en cuenta que es la serie de HBO más popular y la que pretende llegar a un público más amplio. Lo que la mayoría esperan es la batalla épica de cada temporada, normalmente en el noveno capítulo: la de Blackwater (Aguasnegras), la del muro contra los salvajes o la lucha contra los caminantes blancos. Por mucho que algunos queramos más discursos y disfrutemos con la parte de política, en verdad muchas de las escenas que nos acaban marcando y de lo que más terminamos debatiendo son sobre las muertes.

Y si algo sabe hacer indudablemente bien la serie es jugar con el espectador y su ansia de justicia. Porque en Game of Thrones no hay castigo a los personajes de ficción que se lo merecen si no a los bondadosos que buscan justicia, provocando así una anti-catarsis que genera en el espectador impotencia y frustración. Y nosotros seguimos viendo la serie pensando que habrá justicia pero después de una anti-catarsis viene otra, y otra, y otra… El caso más claro es el de la muerte de Oberyn a manos de la Montaña. Nosotros, espectadores habituados a que el bien gane y se reparta justicia, nos sentimos impotentes por la muerte de “los buenos”. E incluso cuando le toca a los malvados, como en el caso de Joffrey, no sientes esa plena satisfacción por el asesinato de uno de los personajes más odiosos ya que en parte sientes pena porque es de esos personajes que amas odiar. En Game of Thrones hay satisfacción pero sobre todo mucha frustración. Y seguimos viéndola de todos modos.

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Ahora habrá que ver qué nos traen David Benioff y D.B. Weiss, los showrunners de la serie, pues no tienen el libro como guía porque lo han adelantado y aunque seguramente hayan pedido consejo a George R.R. Martin, podrán elegir el futuro de los personajes con mayor libertad. Pero por lo que parece tampoco será un futuro muy largo pues ya se habla de que sólo se harán 13 capítulos más, divididos en dos breves temporadas (como ya se hizo con Breaking Bad o con Mad Men). Al menos si no alargan tanto la historia ya no habrá el miedo de que nos acabemos cansando y sintiendo indiferentes ante la muerte de los personajes.

De momento han sabido controlar bastante bien la situación, aportando cierto equilibrio entre los nuevos personajes y los asesinados, entre matar personajes importantes y dejar que todavía haya varios protagonistas vivos. Y mientras esperamos a que empiece esta sexta temporada,  podemos ir teorizando sobre qué personajes sobrevivieron al último capítulo y cuáles morirán en estos nuevos capítulos, que seguro será más de uno.

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