Recap: Vinyl S01E08 “E.A.B”

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Ya en su recta final Vinyl sigue repuntando. La cosa venía un poco difícil pero en este octavo episodio todo se vuelve a poner sobre rieles antes del season finale.

Si bien todo sigue siendo un poco desparejo, este episodio funciona muy bien para la narración de la serie; se retoman todas las líneas argumentales y la historia avanza hasta emparejar un poco todo este desmanejo extraño que veníamos soportando. Sí, aún hay algunos interrogantes, pero mi impresión es que todo está un poco más equilibrado y parejo.

Antes de comenzar a reseñar el episodio me gustaría hacer una acotación. Recientemente publicamos el primer Podcast de la 24, en un momento de la charla tocamos el tema Vinyl y nuestro querido Director Mariano Castaño hacía una aclaración muy oportuna con relación a la forma de retratar visualmente cada vez que Finestra consume cocaína. Hablábamos de una suerte de glorificación del uso de la cocaína y, también, una visión un poco estereotipada. Cada vez que Richie se da un pase parece que adquiere superpoderes. En este capítulo directamente nos lo dejan en claro. El personaje lo explicita y despeja todas las dudas que podrían recaer sobre esto.

Quizá en este punto esté lo más flojo de toda la serie. El tono burlón y socarrón con el que se muestra el consumo de drogas es inverosímil. Por supuesto no estamos hablando de un acercamiento moralista del tema, sino más bien de la forma burda en la que esta situación se retrata en pantalla. Es chato, lineal e inentendible.

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Bueno, ahora sí, volvamos al episodio. Todo arranca con Richie y sus secuaces tratando de conseguir un crédito para salvar la disquera luego de que el amigo Finestra se la jugara toda en Las Vegas. Nadie quiere prestarles un peso y esto es un problema. Nuestro protagonista entonces no tiene mejor idea que volver a consumir cocaína “Todo esto pasó mientras estaba sobrio”, “uso de drogas y no abuso”, son los fundamentos de Richie para con sus compañeros. Esta parte quizá sea la más pobre de todo el capítulo.

Ahora convertido en Super-Duro-Finestra, Richie decide buscar el dinero de la mano de Galasso  (Armen Garo) – el tano que acabó con la carrera de Lester allá por el comienzo ¿Se acuerdan?- con ayuda de Maury (Paul Ben-Victor). Acá se abre una punta interesante, probablemente Richie consiga el dinero pero ¿Podrá devolverlo? ¿Qué condiciones le pondrá la mafia?

Los Nasty Beats parecen finalmente encontrar un sonido propio  gracias a la ayuda de Lester y su nuevo guitarrista. Respecto de nuestra ex-estrella de la música negra hay que decir que protagoniza dos escenas memorables. En la primera una conversación que se gana la confianza de Kip, y luego un hermoso fragmento en el que, con un acorde, Lester atraviesa los géneros musicales más importantes de aquella época.

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Devon también tiene su lugar (sí, se acordaron que existe). Por fin vemos dónde fue, con quién está y cómo está reorganizando su vida. Protagoniza a su vez otra de las mejores secuencias del episodio cuando escucha en un Bar al mismísimo Bob Marley (Leslie Kujo)  junto con Peter Tosh (Aku Orraca-Tetteh), para luego encontrarse con John Lennon (Stephen Sullivan). A un costado, observando todo ese encuentro, está Julie (Max Casella), lo que nos indica que Richie se enterará de lo ocurrido.

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Finalmente retomamos la trama policial. Al parecer los detectives están siguiendo los pasos de Joe Corso, este se asusta y decide buscar un abogado sugiriéndole a Richie que haga lo mismo. El capítulo termina con nuestro protagonista en la comisaría siendo interrogado. En un comienzo la cosa viene bien, hasta que los detectives le revelan que tienen comprobado que Buck, Joe y él estuvieron juntos antes del asesinato. Finestra pide un abogado y todo queda en suspenso.

Todo esto nos deja con la secuencia final del episodio que, más allá de no ser sumamente relevante para la trama, está narrada con una maestría sólo comparable con la del primer episodio. No la voy a spoilear, ni siquiera voy a mencionar lo que ocurre. Véanla, es hermosa en cualquier sentido y demasiado lograda, tanto que desentona con el resto de la serie.

En su octavo capítulo, Vinyl, terminó de consolidar su remontada. Se pone al día con varias líneas narrativas y, más allá de las desprolijidades que siguen guiando a la serie, consigue encausar el relato con una mayor sobriedad y solidez.

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