Reseña: Guardianes de la Galaxia o los más grandes y desconocidos antihéroes del universo Marvel

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Antes de empezar con la reseña de esta película –yo a escribirla, vos a leerla- tenemos que sincerarnos: ningún espectador en su sano juicio hubiera apostado un patacón por ese grupo de ignotos personajes de comic conformados por un ladrón rubiecito y carilindo, un árbol parlante, un mapache malhumorado y una chica verde y sexy. Quien dice lo contrario, miente. Porque, seamos francos, -casi- nadie conocía a los Guardianes de la galaxia antes de esta película. Yo, viejo lector de comics, nunca los había escuchado nombrar. O tal vez sí, pero no los recordaba. Lo cierto es que siempre fueron un grupo menor jugando su torneo en la categoría B o C de Marvel comics. Hasta que asomó el primer tráiler cinematográfico, entonces algunos dijimos para nuestros adentros “epa”. Y luego apareció el segundo tráiler, y para ese entonces ya comentábamos entre los amigos cinéfilos-comiqueros y en las redes sociales: “¡EPA!”. Esto nos llevó a replantearnos nuestros prejuicios. “¿Nadie hubiese apostado un patacón?”. “Sí, alguien lo hizo. Y posiblemente la jugada le salió bien. Vamos a mirar Guardianes de la Galaxia. ¿Quién te dice? Por ahí está buena y todo”.

guardianes de la galaxia

Ningún espectador en su sano juicio hubiera apostado un patacón si nos decían que ese grupo de ignotos personajes de comic conformados por un ladrón rubiecito y carilindo, un árbol parlante, un mapache malhumorado y una chica verde y sexy a los que luego se les sumaría un fortachón violento y tatuado, se iba a transformar en el equipo de antihéroes de una de las mejores películas de superhéroes (valga el oxímoron) del universo Marvel. Pero contra todo pronóstico, finalmente así fue. Si hubiésemos apostado desde un principio por Los guardianes de la galaxia contra todos los que decían “¿Quiénes?”, hoy seríamos ricos. Pero también hubiésemos apostado contra nosotros mismos. Una paradoja. Todo muy confuso. Y no, no nos hicimos ricos, pero nos encantó la película. A todos. A los cinéfilos que desconfiábamos cuando nació el proyecto y a los espectadores que confiaron ciegamente -si es que esas personas existen en alguna parte del universo-.
Guardianes de la galaxia es una película de aventuras y ciencia ficción, una space opera aggiornada y llena de humor ácido que sólo tiene una misión: entretener. No busca con desesperación la grandilocuencia (aunque tiene escenarios imponentes y batallas multitudinarias en el espacio), no pretende ser solemne, no intenta ponerse seria y enseñarnos alguna lección de vida con moraleja incluida en el último acto, no quiere que sus protagonistas sean héroes bellos y perfectos. Y es ahí donde gana el relato. “Venga, diviértase con estos antihéroes deformes y extraños, acompáñenos en esta aventura espacial y ríase con nosotros” parece estar diciendo James Gunn todo el tiempo. Cuando una película tiene protagonistas carismáticos, antagonistas a su altura, una buena trama, un buen pulso narrativo y entretiene a de principio a fin, no necesita nada más. Todos son aciertos en GDLG, desde el punto de vista de la narración hasta el climax épico, desde la elección de las voces de los personajes hasta la manera de narrar su relación y consiguiente evolución. Y además, planta constantemente guiños más que interesantes: Thanos como la maldad suprema reinante en la galaxia –aparecido también al final del tráiler de Avengers, lo que posiblemente los linkee con ellos-, la obsesión y nostalgia por la música y los reproductores de los años ’80 por parte de uno de sus protagonistas –junto a la banda sonora que incluye entre otros temazos el Moonage Daydream de David Bowie- y la perra Laika como objeto de colección lamiendo con compasión el cachete de un devastado Taleneer Tivan (Benicio del Toro), obsesivo coleccionista de reliquias y fauna galáctica, o el comunismo teniendo piedad del derrotado consumista-capitalista.

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Es verdad que no hay nada nuevo ni original en esta película – ¿Es posible algo así en este género?-, pero todo está tan bien realizado que le resta importancia a este detalle.
El escape de prisión no sólo es adrenalítico sino también divertido, los personajes son carismáticos, los chistes sutiles y la química del equipo perfecta.
¿Cuantas veces vimos películas de aventuras con un grupo de protagonistas que no se llevan nada bien entre ellos? Seguramente las suficientes, desde los Dirty Dozen (1967) de Robert Aldrich hasta el presente con GDLG. Lo verdaderamente interesante de ver de nuevo este tipo de relatos se manifiesta cuando estos están bien narrados, como en el caso de GDLG.
Hay otro indicio sugestivo que me llevó a la conclusión de que esta es una película bien contada, con personajes interesantes, activos y en constante evolución: consciente o inconscientemente todos hacemos el jueguito mental del personaje favorito. En este caso, me costó mucho decidirme por uno. Tanto que al final me quedé con todo el equipo.
James Gunn buscaba entretener con GDLG, y lo consiguió con holgura. Buscaba entretener, y también vender muñecos, claro. Al final todo le salió bien.
Y nos dejó esperando con ansías su continuación, ya confirmada hace un tiempo. La segunda parte lleva por título Guardianes de la galaxia Volumen 2, estará escrita y dirigida nuevamente por James Gunn y se estrenará en 2017. Si señores, no tenemos dudas:   queremos más mapaches cabrones y árboles bailarines.

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