Homeland S05E09: The Litvinov Ruse

Comienza el sprint final de esta buena temporada de la mejor serie de espionaje de la Tv moderna. Digo de la TV Moderna, porque la BBC en la década del setenta filmó las miniseries de Tinker, Taylor, Soldier, Spy (El Topo) y su continuación Smiley´s People (La gente de Smiley), ambas protagonizadas por Alec “Obi Wan” Guiness. Recomiendo ambas a los fans de Homeland. Son una maravilla. Y veremos que se emparentan con nuestro objeto de estudio.

En muchas series actuales se nos presenta una situación de crisis en la cual el grupo de protagonistas se encuentran separados espacialmente, cada uno transitando las peripecias en su línea narrativa.  Cuando las líneas de los personajes comienzan a confluir, sabemos que estamos en vísperas de la resolución, o explosión del conflicto central. Las peripecias laterales se terminan y todo va sobre el mismo carril.

Este capítulo comienza reuniendo a Carrie con Saul. Rápidamente Carrie expone sus argumentos, que demuestran que Allison es un topo de la KGB , operando en la CIA. Saul sabe dos cosas. Que los argumentos de Carrie son flojitos  – una foto en un bar en la playa –  y que Carrie con argumentos aún más flojos ha derribado imperios.

Los reunidos mentor y pupila llaman a la extraña pareja de espías alemanes, Astrid y Herr Adler, para que les faciliten el apoyo técnico en una operación que titularemos sencillamente “hacer que Allison pise el palito”.

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No es de extrañar que Allison, una persona en estado emocional frágil, caiga. El engaño es bastante simple: los espías alemanes le dicen a Allison y a Dar Adal que un alto mando de la KGB quiere desertar a los EE.UU. No hay argumento más clásico en todas las tramas posibles espionaje. De hecho es el corazón de una de las novelas seminales del género: El espia que vino del frío, de John Le Carré.

Saul, en uno de los nonsense del guión, al que esta temporada se ha hecho peligrosamente adicto, va a la casa de Allison, con la excusa de despedirse y con la misión de plantar transmisores en su teléfono y cartera. Y para pasar una noche más de amor en la cuasi tercera edad. Cosa rara, Dar Adal no vigila la casa de Allison, aún sabiendo que Saul fue su amante. Allison no tiene seguridad a pesar de ser la Jefa de la estación de Alemania.

Al día siguiente se pone en marcha la operación. Allison tarda un poco en morder el anzuelo. Todo ese día. E incluso se da lugar para una noche de lujuria, frente a las cámaras de vigilancia en donde Saul, convertido en un viejito sentimental, sufre al ver a su amante con otro hombre.

Nuevamente, Saul es la interpretación americana de George Smiley, el espía inglés protagonista de gran parte de la obra del mencionado Le Carré. Comparten la infidelidad de sus parejas, el papel de secundones eternos en los altos mandos del espionaje, la gran habilidad para detectar talentos, la capacidad de montar complejisimas operaciones, el tono sombrío, el gusto por la ropa más anodina posible, la reflexión silenciosa y el pasado en el campo de acción que les han dejado marcas.

Al día siguiente se redobla la apuesta. Astrid le dice a Allison que el espía tiene la data sobre un topo en la estación Berlin de la CIA. Y Allison, como es de esperar, huye por su vida, llevando a todos nuestros amigos atrás, con drones, GPS, Swat y demás al agujero donde se esconde el chico más malo de la KGB, Ivan, al que Astrid reconoce como el capo en Berlin del espionaje Ruso.

Dar Adal es informado y, al parecer, cree en Saul y Carrie, pero Allison, pega una voltereta en el interrogatorio, como solo los desesperados pueden, y dice que es todo al revés, que Ivan es su espía inflitrado en la KGB. Bastante débil para evitar que la fusilen, pero démosle tiempo.

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En la otra línea, Quinn, que ya fue baleado, acuchillado y golpeado en la cabeza, ahora es sometido a pruebas de Gas Sarín. Pavada de destino en esta línea narrativa intrascendente. Eso si, en los pocos minutos que tuvo, convenció a un pibe Sirio de que la Jihad es mala mala, y este, le inyectó atropina para salvarlo de una muerte espantosa, como todo lo que hicieron los guionistas con Peter.

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