El Anime y los Deportes

Dale a la bola chico

Analizar una cultura totalmente distinta a la luz de ciertas expresiones artísticas se asemeja a decir que McDonald´s es una maravilla culinaria de proporciones épicas porque nos encanta el Big Mac. Japón es un país incomparable. En sus raíces ya se mostraba totalmente disímil a la “civilización europea”. Muchas novelas históricas (si tememos aburrirnos con libros de historia de verdad) narran estas cuestiones largamente. Por supuesto, todo parece exagerado en la novelización. Sin embargo, con los japoneses…

 

1 – Sincretismo

Ya hemos comentado en alguna ocasión la gran influencia norteamericana en la vida del japonés. Se encuentra en todo, salvo en lo que quizá es más difícil de cambiar: la mentalidad, pero sería curioso intentar descifrar semejante característica en unos pocos párrafos. Decir que los japoneses son tímidos y respetuosos es disminuirlos a unos pocos sinónimos vulgares.

Los japoneses son grandes consumidores de béisbol, y con la liga yankee y algunas otras más (México, Cuba, Venezuela) componen ese minúsculo mundo que departe a razón de ese embolante deporte solo emocionante gracias a la magia de la edición cinematográfica.

Si hablamos de manga y anime, los mangakas y guionistas de TV han incurrido en cada deporte que existe, y algunos de ellos llegaron a tener enorme popularidad.

En el béisbol: H2

En el fútbol: Captain Tsubasa

En el básquetbol: Slam Dunk

En el tenis: Prince of Tennis

En el vóley: Attack N01

En el boxeo: Hajime no Ippo

EN EL FUTBOL AMERICANO: Eyeshield 21

En natación: Free! Iwatobi Swim Club

En automovilismo: Initial D

En ciclismo: Over Drive

En Kick Boxing: Noritaka

Y eso por hablar de deportes populares. Podríamos ir a la zona rara y hablar sobre animes de squash, básquet femenino, majhong (?).

Cada uno de estos deportes, obviamente tuvo y tiene mucho más que una expresión. Incluso, también de éxito. La fórmula es, casi siempre, la misma: prodigio joven de cierto deporte que se incluye en el equipo escolar (otra condición sine qua non… casi nunca son equipos profesionales en el principio de la saga al menos) de ese deporte haciéndolo exitoso. Hay excepciones notables, como Slam Dunk, donde el protagonista no solo odia el deporte, sino que lo desconoce por completo.

Pero, ¿Qué es lo que gusta tanto de una historia deportiva? En principio, la emoción de la competencia; la superación personal. Luego, la victoria (si es posible, tras una larga fila de derrotas). En definitiva, nos gusta lo que nos gusta del deporte mismo –al menos a todos aquellos que amamos el deporte- que es ni mas ni menos que sentir que somos parte. Y en eso, autores como Yoichi Takahashi y Takehiko Inoue son paradigmas, siendo dos caras de la misma moneda. Takahashi con su Captain Tsubasa (y mas tarde Hungry Heart) generó que el fútbol tuviera popularidad en la isla. Lo mismo Inoue con el básquet. Y es que el deporte tiene contratiempos.

2 – Orgullo

Es simple: los deportes discriminan. Uno puede practicarlos de manera amateur y divertirse. Aun así, discriminan. En el fútbol amateur, el gordo, salvo honrosas excepciones, va al arco. En el fútbol profesional, va a la tribuna a menos que su talento sea tan grande que sea imposible sacarlo, como Maradona, o el bocha Cameroni. Si no, ni participa.

El básquet es aún peor. Es un deporte que requiere casi prohibitivamente que los intérpretes midan más de cierta estatura. Una persona de 1,85 metros es considerada bajita. Un japonés de 1,85 metros es considerado un líder totémico.

Todos los deportes tienen restricciones así, y es por eso, que las mejores historias son aquellas donde el protagonista puede superar sus limitaciones.

Si tuviera que hacer un ranking de los animes de deportes, sin duda el Top 3 estaría cubierto por tres íconos.

 

Captain Tsubasa: o Supercampeones en la versión hogareña. La obra de Yoichi Takahashi le dio aire a un deporte alicaído en la isla. El fútbol era casi impopular en el momento en que se empezó a editar el manga en las páginas del Shonen Jump (la revista de antología de manga mas popular de Japón). Sin embargo, el dinamismo y una historia sumamente envolvente con antagonistas claros pero sumamente atrayentes hicieron que este manga se desarrollara a lo largo de siete años (entre 1981 y 1988) y 37 tomos recopilatorios.

Tsubasa Oozora es un prodigio del fútbol. Como Garrafa Sanchez. Llega a una nueva ciudad con su madre y se inscribe en la escuela Newpy (Nankatsu en el original japonés) que tiene una larga rivalidad con la otra escuela de la ciudad, el San Francis, donde juega Benji Price (o Wakabayashi), un arquero de fuste. A lo largo del campeonato escolar Tsubasa va encontrando rivales (y compañeros) con los que luego compartirá la selección de Japón. Los rivales pondrán a prueba su habilidad como jugador y su capacidad para llevar a un equipo menor como el Newpy a salir campeones del torneo nacional de escuelas.

Supercampeones fue –lógicamente- muy exitoso en nuestro país. Es incluso menos sorpresivo que haya tenido éxito acá que en Japón, donde el fútbol era un deporte de carácter terciario en nivel popularidad, muy por detrás del béisbol, por lejos, el deporte más multitudinario junto al sumo. El éxito de Supercampeones fue por dos cuestiones:

  • El fútbol por supuesto. Somos un país futbolero.
  • Tsubasa u Oliver Atom era Maradona en los Cebollitas. Es medio difícil de pensar que Takahashi conocía de la existencia de los Cebollitas allá por el ‘ 81, pero de seguro conocía a Maradona, ya que este había estado en el `79 con la selección juvenil en el mundial que se jugó en Tokyo y que ganamos. Incluso el parecido es notorio.

Yoichi Takahashi aprovechó varias veces mas el éxito de Supercampeones con continuaciones del manga que sin tener el notoriedad (ni su gancho) de la serie original también fueron éxitos y derivaron en otras series de anime.

 

Slam Dunk: No quiero ser objetivo. Amo Slam Dunk. Es un manga que me encanta que derivó en un anime bastante fiel. El protagonista es un antihéroe total. Conocido por ser un cabeza de termo en medio Japón, Hanamichi Sakuragi se mete en el basquetbol de secundaria para conquistar a una chica que casualmente es la hermana menor del capitán del equipo.

Si Tsubasa se pone a prueba contra Benji, Hyuga, y Andy, Hanamichi se pone a prueba contra si mismo. Es un tipo alto que odia el básquet, y que de hecho no le importa un carajo el deporte en si mismo. Solo quiere ganar y quedar como un genio delante de la chica que ama. Ese es Sakuragi, y es mas real que nadie. Porque es la historia de casi todos los hombres. Hacer algo para gustarle a una mujer. Es cierto, casi siempre a uno le gusta lo que hace, pero bueno, no sería una buena historia sino.

Slam Dunk también se serializó en las páginas del Shonen Jump, y su autor, Takehiko Inoue (hoy dibujando Vagabond), un fanático del basquetbol de la NBA, se inspiró en varios jugadores de la liga para crear a sus personajes. Incluso las indumentarias de los equipos emulan a sus contrapartes yankees. El vestuario del Shohoku, donde juega Hanamichi, es igual al de los Chicago Bulls, los dueños de la cuadra en los ´90, Rukawa (compañero de Hanamichi y a la vez su antagonista) es Jordan, Hanamichi es Rodman y asi.

El appeal de Slam Dunk es curioso, asi como Takahashi en Supercampeones, el autor de Slam Dunk se toma su tiempo para contarnos mil cosas durante los partidos. Todos tienen una motivación válida. No hay malos ni buenos y a veces el resultado de los partidos ni siquiera es importante. Lo fundamental es lo que sucede después de estos.

El final de Slam Dunk es buenísimo y a uno le gustaría que Inoue lo retomara como hizo Takahashi para saber que es de la vida de los jugadores luego de la secundaria. Inoue ya descartó la idea varias veces. Será esperar.

H2: H2 es un manga buenísimo sobre un deporte pésimo que en Argentina tiene menos seguidores que una banda de rock progresivo en Base Marambio. H2 es un manga de dos amigos que son diagnosticados con lesiones que los van a sacar del béisbol para siempre.

Mitsuru Adachi, su autor, un fanático del béisbol, es el autor de esta obra que se serializó en el Shonen Sunday (ahhhh casi eh) y que luego se recopiló en la friolera de 34 volúmenes.

H2 fue tremendamente popular en Japón y todo aquel no japonés que lo leyó lo pone inmediatamente en su lista de “mejores mangas de la historia” (no así el animé que solo duró 41 episodios) . Primero que nada, el manga tiene un dinamismo que el béisbol en sí no posee. ¿Intentaron ver un partido de béisbol por ESPN? Duran como cuatro horas, de las cuales tres NO SUCEDE NADA. Como el fútbol americano, el béisbol es un deporte creado casi exclusivamente para consumir y vender publicidades. Ustedes fíjense como los yankees agarraron tres deportes populares europeos y los convirtieron en máquinas capitalistas. El basquetbol de la NBA, infinitamente mas atractivo que el de la FIBA por muchas razones es también mas cansador. Los partidos duran hasta tres horas y media (cuando son 4 cuartos de 12 minutos de tiempo de juego real) con constantes interrupciones por los tiempos muertos. El fútbol americano, una conversión horriblemente americana del Rugby lo mismo. Aparte de los tiempos muertos, el partido se para después de cada jugada preparada del equipo atacante. El béisbol o Baseball, conversión del Cricket ingles, una vez mas, todo arreglado para que haya mínimo una pausa comercial cada diez o quince minutos reloj. Lo mejor de todo esto es que los gringos se quejan del fútbol diciendo que es aburrido y que no pasa nada.

Bien, Mitsuru Adachi logra imprimirle mucha dinámica y acción a las escenas de béisbol del manga que son muchas, pero de nuevo, quizá no necesariamente lo mas importante de la trama. Es también una comedia romántica (género no extraño a Adachi que poseía una rivalidad muy amistosa al respecto con Rumiko Takahashi, autora de Ranma ½) y una historia de superación personal de gran atractivo donde Hiro Kunimi y Hideo Tachibana, dos mejores amigos y rivales de béisbol aprenden a crecer a y a lidiar con los conflictos típicos de la adolescencia.

 

Si fueran a meterse en la lectura de un manga de deportes les recomiendo estos tres con mucha intensidad. Slam Dunk y Captain Tsubasa fueron editados en Argentina por Editorial Ivrea y se consiguen completos.

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