Batman, el Fascista

(publicada originalmente en Revista 24 Cuadros nro 20)

Joel Schumacher, el tipo que absolvió sus culpas por devolver a Batman al campo más bizarro (“puro West”), debe estar odiando ese lapsus donde su mano se movió materializando su firma en un contrato con la Warner Brothers.

Estaba releyendo una “Comiqueando”, buscaba en concreto una nota sobre “Knightfall”, que es uno de los ejes en los que se basó Christopher Nolan para la última parte de su trilogia sobre el encapotado. “Knightfall”, con sus mediocridades (toda la saga es en si, algo menor frente a otras sagas de Batman) juega con lo que mejor le sacaron los buenos guionistas a Batman: su psicologia. En algún momento, Frank Miller, y porque no, Mark Waid entre otros escritores, dejan entrever que Batman es un vigilante fascista. ¿Por qué no? Perdió a sus padres, asesinados por un ladrón a la salida de un cine, fue educado por su mayordomo, un ex militar, es millonario y dueño de una multinacional. No hay muchos revolucionarios de izquierda con ese CV, y aquel al que le quepa el saco…

Batman es medio facho. Tanto en los comics como en las películas (quizás algo edulcorado). El vigilante consigue información y confesiones a los golpes a los cuales despues logra neutralizar moralmente con jugosas donaciones a acciones benéficas. El tipo es billonario, tiene los mejores gadgets del mundo (compiten con la mejor tecnología militar), y aparte es un genio. Sin embargo, elige la extracción compulsiva. Los peores fachos tienen raptos morales, y Batman no es uno de los peores. Bob Kane lo creó en la época que las novelas pulp de detectives, como las de Chandler o Hadley Chase eran furor en la EEUU de clase media. Batman es un detective con conocimientos de artes marciales (algo mas contemporáneas), experiencia en el campo científico y un ojo de halcón para los detalles que la policia de Gotham (Chicago) pasa por alto. En las novelas de detectives privados, el protagonista solía ser un tipo de voz ronca por el cigarro, que, frases sarcasticas mediante, preguntaba por aquí y allá, soltaba algún soborno y para recoger datos molía a palos diestra y siniestra a los hampones de boina y remera rayada de marinero que pululaban por docena. Y en general, todo lo hacia por una femme fatale que le daba algunos dólares y muchos dolores. Es de fórmula que se le dice. Algunos escritores tuvieron mas éxito que otros en el desarrollo de la trama y sobre todo en la creación y evolución del personaje. En general, el protagonista, el detective privado, no evolucionaba nunca. Lo que involucionaba era el medio ambiente en el que vivian y trabajaban. Marlowe por ejemplo, en la tinta de Raymond Chandler, despreciaba en lo que se había convertido la ciudad de Los Angeles. Odiaba a los judios, no tenía simpatia por los negros. En este entorno se inventó el personaje de Batman, un multimillonario que se disfraza de murciélago en la noche para sacar a piñas, patadas y efectos teatrales varios las confesiones que la tremendamente ineficaz y corrupta policia de Gotham City no puede conseguir. ¿Por qué entonces descartar de plano lo que veladamente proponía Frank Miller y otros de sus colegas? Porque nosotros, los que aplaudimos a Batman, tememos admitir que nos gusta. Que nos complace ver como alguien ordena caoticamente una sociedad que aparentemente es similar a la real. A la de todos los paises fragmentados por una desigualdad espantosa y miserable.

Pero…

Pero Nolan se da cuenta de esto. Por eso, el final de su historia sobre Batman (suponiendo que Burton le dio su idea, Schumacher, mal que nos pese, le otorgó la suya aunque censurada por unos productores imbéciles…) tiene sentido moral. Bruce Wayne comienza a ser Batman por una busqueda de venganza. Venganza eterna. No es Jack Napier o Chill. Son todos. Es un símbolo. ¿Podría Bruce Wayne haber sido Batman si no hubiera contado con una fortuna inmensa y ayudantes dispuestos a hacer lo que sea por él y por saciar su sed de “justicia”? Imaginemos otra pregunta y saltemos de empresa. Piensen en Mister Burns y Smithers; o sino ¿Podría Tony Stark ser Iron Man si no fuera billonario y dueño de una de las empresas de defensa armamentística mas grandes del planeta? No, no podría. Pero ¿Qué motivaciones los separan? Bruce Wayne tiene la eterna motivación de los… bueno… fachos. La revancha sin rostros. No es un superhéroe en su propia mente. Es un vigilante. El vigilante no busca resolver conflictos. Busca evitarlos. Esta claro. No siempre lo logra. No sería popular que nunca nada llegara a suceder en los confines de Ciudad Gótica. No vendería. Entonces cada tanto el Joker mata a alguien (a Jason Todd), o le arruina la vida (Barbara Gordon), e intenta volver loca a la gente y cambiar el humor social. Tony Stark no tiene estas motivaciones (ni villanos propios tan carismáticos como los muchísimos que tiene el encapuchado). Es alcohólico. Y poco mas en muchos años de historia. Batman si las tiene. Se las dan. Y es lo único que necesita un fascista en potencia: razones para ser asi. Insiste el autor: hay fascistas por opción y por falta de ellas. Batman es un fascista por opción. Lo amparan sus miles de millones de dólares. Soy asi porque puedo. El asesino de sus padres salió de la carcel porque la justicia y la ley de su país asi lo decidió. Pasa todos los dias en todos lados. Pero no a los multimillonarios. Para un rico, que la ley de su país vaya en contra suya es una afrenta insoportable. Para Bruce Wayne tambien. Por eso en “Batman Begins” va a asesinar al mafioso con una triste pistolita. Y es eyectado. Porque como le dice Carmine Falcone muy coherentemente: “Este no es tu lugar. Tenes huevos, pero hace falta mas que eso”. Entonces Bruce Wayne, un veinteañero lleno de hormonas y con necesidad de revancha, va a entrenarse por siete años con los mejores del mundo.

No malentiendan al autor. No quiero poner a Batman a la altura de un Blumberg musculado. No es esa la idea. Pero es notorio como la vena esta ahí latiendo. La respuesta ante una sociedad falleciente es una tormenta de fuego y patadas voladoras. Ma´si. Si son todos corruptos. Pero, la verdad indica que no todos son sucios.

El Comisionado

Como en Argentina, un policia honesto es una mácula para la institución. Esta blanqueado esto. Los policias se corrompen porque hacen una tarea ingrata por una paga menor. ¿Y? ¿Quién los obligó a ser policias? Casi siempre, nadie. Es la tan consabida vocación y porque no, ser un inutil. Un policia no es mas que un bully amparado por la ley. El Comisionado Gordon es un policia por vocación. Ama su tarea y es incorruptible. Pero sabe que convive en un medio sucio como las cloacas de su ciudad. Por eso es el primer ayudante de Batman. Su otra mano derecha (de las varias que tiene Batman a lo largo de su historia con Alfred Pennyworth, Lucius Fox, los Robins…). En la versión de Nolan, Gordon toma un rol relevante como no lo había tenido en las anteriores reinterpretaciones de la historia. Por eso quien hace del Comisionado es el enorme Gary Oldman muy bien caracterizado. A Oldman lo hacen un héroe a la misma altura de Batman en la trilogia. Y por eso Batman se lo recompensa en los minutos finales de “The Dark Knight Rises” diciéndole: “Héroe puede ser alguien que envuelve a un niño con una frazada”.

Gordon, como lo fuera Harvey Dent, es una reserva moral de Gotham. Lo es porque Batman no puede serlo. Ninguna persona por mas acciones generosas que emprenda puede ser una reserva moral si se esconde tras una máscara. Batman lo explica muy bien: la máscara es para proteger a mis seres queridos. ¿Por qué entonces Gordon no usa una? ¿Por qué no lo hacia Harvey Dent? Ellos tambien tenían seres queridos. Y ambos los arriesgaron. Y ambos sufrieron por sus perdidas. Porque siempre intentaron moverse dentro de la ley es que no usaron disfraces ni máscaras. El hombre murciélago es también un criminal. Un criminal necesario para las autoridades pero un criminal al fin. En la obra citada anteriormente, “Knightfall”, un gran personaje bordeando la villanía, Anarkia, explica muy bien a Batman. Es un criminal con buenas intenciones. Pero la culpa de todo es de él. No es extraño que de todos los verdaderos delincuentes de ciudad Gótica esten apurados por su propia demencia. Repasemos: el Guasón, Dos Caras, el Pinguino, Acertijo, el Espantapajaros, el Juguetero, Socko y el Ventrilocuo. Pocos, muy pocos son personajes medianamente normales. Ra´as Ghul, Bane. Piensen en Gatubela, Poison Ivy y Mr. Freeze. Los tres son medianamente villanos. Son delincuentes pero no los mueve un odio asesino. Tienen motivaciones concretas. Como Batman en definitiva. Pero desde el otro lado.

Nolan y Goyer han sabido demostrar esto desde el guión y tambien desde las imagenes. Batman hace una renuncia a su cargo en el final de la segunda parte (no todas las segundas partes son malas) y deja todo preparado para que su ausencia no se note. Pero si que se nota cuando Bane llega con su porte de mercenario brutal y super inteligente (al nivel del Joker incluso) y mostrando enormes diferencias con su avatar anterior, el de la execrable Batman y Robin. Bane, como en Knightfall pone a Batman al borde de la muerte y hace reencontrar a Bruce Wayne con sus motivaciones. El era Batman para morir. No para salvar. Necesitaba salir del agujero. Emerger.

Y finalmente salió. Enhorabuena encapotado. Brindemos con un Ferné.

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