38° FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE MAR DEL PLATA: «Elda y los monstruos», «Las cosas indefinidas» y «Mar de fondo»

Elda y los monstruos (Dir. Nicolás Herzog)

Nicolás Herzog («Orquesta Roja», 2009; «Vuelo Nocturno», 2016 y «La sombra del Gallo», 2020), llega al festival con un relato profundo y hermoso sobre Diego Detona, quien a su vez personifica a Elda.

La película nos sumerge como espectadores en el mágico y contradictorio mundo de Diego Detona, un joven dedicado a la docencia quien también es Elda, una talentosa artista con aspiraciones de reconocimiento en el mundo del pop-rock.

Con planos notables y una dirección de fotografía preciosa, Elda y los Monstruos nos invita a explorar la intimidad de protagonisa y sus amigos, llevándonos en un road trip que destaca la importancia de la amistad como pilar fundamental para afrontar cualquier adversidad en la vida cotidiana. Además, nos permite reflexionar sobre la búsqueda no solo de la identidad, sino también de nuestro lugar en el mundo. El largometraje plantea la idea de que la vida no se reduce a una perspectiva binaria, mostrando que existen muchos matices y opciones para comprenderla y vivirla.

Sin lugar a duda, Elda y los monstruos se encuentra en el límite entre lo documental y lo ficticio, y su disfrute va más allá de la hermosa banda sonora compuesta por la banda de Elda. La calidez y ternura que brindan sus personajes también contribuyen en gran medida a que la experiencia cinematográfica sea grata. Vale la pena resaltar la inclusión de la canción «Encuentro en el Río» de Virus al inicio y al final de la película, otorgándole un toque especial la obra.

Las cosas indefinidas (Dir. María Aparicio)

Las cosas indefinidas, dirigida por María Aparicio, se proyectó en el festival dentro de la Competencia Latinoamericana. La película fusiona elementos de ficción y documental, presentándose como un drama que aborda temas profundos, tales como los desafíos cotidianos que enfrentan las personas ciegas y el proceso de duelo por la pérdida de seres queridos. La trama se centra en Eva, una editora de cine que experimenta la pérdida repentina de un amigo cercano con quien compartía numerosos proyectos y una profunda amistad.

A lo largo de la historia, Aparicio se propone mostrar al público el proceso creativo detrás de la producción cinematográfica, especialmente en los momentos en los que Eva (Eva Bianco) y su compañero Ramiro (Ramiro Sonzini) debaten sobre cómo dar continuidad al proyecto del documental en el que su difunto amigo Juan estaba trabajando. A través de la conexión que Eva va construyendo con Ramiro, emergen elementos inherentes al proceso de duelo, como la impotencia, el enojo, la tristeza, la dificultad de lidiar con lo no dicho a quienes han partido y la comprensión de que nunca seremos los mismos después de la muerte de nuestros seres queridos.

La historia también revela la profunda crisis de identidad que experimenta Eva durante su proceso de duelo, llegando a cuestionar si su gusto por la edición cinematográfica persiste o si era una preferencia compartida exclusivamente con su difunto compañero Juan. Esta reflexión sugiere que, en el duelo, no solo se pierde a la persona amada, sino que también se pierde una parte de nosotros que se va con ellos, como Ramiro mismo le señala a Eva en una de sus conversaciones. Eva se enfrenta así a la dolorosa realidad de que las cosas ya no serán como antes y que, si decide continuar dedicándose al cine, deberá hacerlo de una manera diferente, ya que la única constante es el cambio.

Además de lo mencionado, el film introduce como subtrama los testimonios de personas ciegas con relatos que destacan las sus dificultades y angustias. Aunque pueda parecer que esta trama queda un tanto apartada de la historia principal, podemos identificar un punto en común: transmitir que, a pesar de las dificultades, siempre es posible superar las adversidades. Eva, en su proceso, deberá aprender de la experiencia y resiliencia de estas personas.

En definitiva, Las cosas indefinidas, es una película que si bien está impregnada de melancolía y tristeza, también nos transmite esperanza al mostrarnos que, de alguna manera, es posible avanzar y sobrellevar el dolor apoyándonos en nuestros vínculos más cercanos y en nuestras pasiones.

Mar de Fondo (Dir. Oriana Castro)

Mar de Fondo es un documental dirigido por la cineasta Oriana Castro en el que se visibilizan los asesinatos y desapariciones de muchas mujeres, en su mayor parte trabajadoras sexuales, durante la década del 90 en la ciudad de Mar del Plata. Durante el desarrollo del documental, se expone que, gracias a la prensa sensacionalista, estos delitos fueron atribuidos a un supuesto asesino serial que fue conocido como el “Loco de la ruta”.

Un aspecto destacable de la película es el enfoque que toma al relatar los crímenes ya que evita entrar en detalles morbosos o adoptar un tono sensacionalista. En cambio, se muestra respetuosa hacia las víctimas y sus familias. Además, Mar de Fondo enfatiza en la falta de interés y las deficiencias en la investigación de estos trágicos eventos, poniendo en evidencia que la estigmatización de las víctimas por parte de los medios de comunicación y de la sociedad superó cualquier intento de búsqueda de justicia. Incluso esto provocó que algunos de los familiares de las víctimas desistieran de avanzar con las denuncias por el “qué dirán”.

Por otra parte, la directora busca, a través de diversos testimonios, reivindicar la importancia que tiene el movimiento feminista, el cual lleva varios años saliendo continuamente a las calles para exigir justicia por las desapariciones así como por los feminicidios. Esta narrativa nos demuestra que, aunque los años pasen, es fundamental y necesario seguir saliendo a luchar y pedir justicia en memoria de todas aquellas víctimas.

La directora logra, mediante conmovedores testimonios y material de archivo, sumergir al espectador en la angustia de enfrentarse a autoridades que prefieren mirar para el costado en lugar de llevar a cabo investigaciones adecuadas que garanticen la justicia como corresponde. A través de estas historias, Castro logra transmitir la sensación de impotencia y desesperación que sufren las víctimas y sus familias, evidenciando la falta de responsabilidad de las instituciones encargadas de asegurar la seguridad y la justicia. Este aspecto subraya la necesidad de que se lleven a cabo reformas en los sistemas de investigación, así como el llamado a un compromiso sincero para prevenir la repetición de casos similares a lo largo de los años.