House of Cards: Castillo de naipes

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“Castillo de naipes: construcción que entretiene y es
linda al finalizar, pero que es frágil y en cualquier
momento se puede desmoronar”.

“Mi turno”. Mirando a cámara y rompiendo la cuarta pared, Claire Underwood terminaba la quinta temporada de House of Cards con esas dos palabras que se convertirían en todo un presagio de lo que sucedería después. La sexta temporada corría peligro tras los casos de acoso y abuso sexual con Kevin Spacey, protagonista y eje de la serie. Tras parar la filmación de la sexta temporada, los rumores de una cancelación total inundaron las redes, hasta que Netflix salió a aclarar su decisión de dejar de trabajar con el actor y productor de la serie y buscar un final sin él. Habemus sexta y última temporada con todo el peso de HoC que caería sobre los hombros de Claire (Robin Wright).

No es spoiler decir que Francis Underwood (Spacey) murió y nos enteramos de esto cuando empieza la serie. ¿Cómo murió? Eso es otro tema y se irá vislumbrando a lo largo de los ocho capítulos que conforman esta última temporada. A pesar de no contar más con Frank, su ausencia misma lo convierte en un personaje relevante, su fantasma (metafóricamente hablando, tampoco flashearon tanto los guionistas) se hace presente en cada momento. La misma Claire deja de manifiesto esto cuando mirando a cámara y dice: “Sea lo que sea que Francis te contó estos últimos cinco años, no te creas una palabra de ello. Va a ser diferente para ti y para mí. Voy a contarte la verdad”.

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Claire Underwood Hale demuestra que puede ocupar el puesto de Francis igual o mejor que él, recurriendo a los mismos mecanismos cínicos con el que el ex presidente manipulaba cuanto podía a su favor. Y en eso es que desde mi punto de vista falla más esta temporada, porque tanto Frank como Claire eran personajes que se complementaban y se hacían contrapeso. El final de la quinta temporada marca esta dinámica y conflictiva relación con Claire no atendiendo el llamado de Frank y tomando lo que durante 65 episodios fue exclusivo del megalómano Underwood: romper la cuarta pared, hablarnos a nosotros, los espectadores. Obvio que, si Kevin Spacey no hubiese abusado de nadie, no estaríamos hablando de esto sino de una sexta temporada totalmente distinta (supongo, es que después de la segunda temporada erraron fuerte en la tercera y quinta), pero se nota la falta de un personaje lo suficientemente fuerte para hacerle contrapeso a Claire Hale, porque se los termina comiendo a todos.

El mejor ejemplo de esto los tenemos con los personajes interpretados por Diane Lane y Greg Kinnear (Annette y Bill Shepherd, respectivamente) que empiezan pisando fuerte como el poder en las sombras que maneja los hilos de los presidentes americanos, herederos de un conglomerado empresarial que siempre tuvo influencia en la Casa Blanca, sin embargo se van pinchando poco a poco, en especial Bill, ya que Annette aparece más al final y mete algunas escenas con diálogos interesantes.

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Otro ejemplo es Doug Stamper (Michael Kelly), cuyo conflicto se intenta llevar in crescendo, coqueteando con los periodistas Tom Hammeschmidt (Boris McGiver) y Janine Skorsky (Constance Zimmer) y los mismos Shepherd. Acercándose y alejándose de la presidenta. Por momentos parece contradictorio y no sabemos bien hacia dónde, no por una cuestión bien marcada por los guionistas, sino por agujeros de guion que aparecen a lo largo de los ocho capítulos.

Se nota que los guionistas tuvieron que rearmar la temporada tras lo de Spacey. Se nota en especial en el tercer capítulo con una acción (no voy a spoilear) mientras Claire corre, que hace perder toda verosimilitud de la serie. Se nota cuando hay un salto temporal en una parte que me hizo ver el capítulo de nuevo pensando que me quedé dormido (puedo ser lento, lo asumo). Y se nota especialmente en el final de la temporada. Los productores salieron a defenderlo con que es un final circular, creámosles aunque sea. Un profesor mío por lo menos diría que es un final polémico.

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Pero no quiero ser tan negativo. Hay un par de cosas que estuvieron muy bien. Primero y principal: Claire Hale-Underwood. Dentro de todo es quien salva la temporada, se ve el lado más oscuro de su personaje, usando su feminidad como herramienta en busca de igualdad de género en un gobierno y una sociedad machistas. Segundo, en uno de los primeros capítulos Shepherd Unlimited protagoniza un escándalo de contaminación que es una clara referencia hacia la Crisis del Agua de Flint, Michigan. Para saber más ver Michael Moore en Fahrenheit 11/9, Flint Town en Netflix y temporada 4, capítulo 15, de Vice en HBO.

En conclusión, House of Cards tiene un cierre opaco. Con o sin Spacey, este declive narrativo se notaba hace tres temporadas: lo mejor de la serie fueron las dos primeras. El Castillo de naipes se terminó desmoronando.

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