Reseña: Doctor Strange

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Hace poco mas de una década, cuando internet se utilizaba para mas que revisar Facebook obsesivamente, me había interesado por una página que me había recomendado un conocido. Esa web contenía información de un tema que me estaba volando la cabeza por esa época por culpa de ciertos comics (Sandman entre ellos), y de la vida de un par de autores (Alan Moore y Grant Morrison). Por supuesto que me refiero a “la magia”. No a la que practica Copperfield o el mucho mas popular Mago sin Dientes. No. La magia de Peter Carroll y de Aleister Crowley. Esa era la magia que me intrigaba y que tiene bastante mas de espiritualismo que de hacer portales interdimensionales.

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Mago de Cabecera

Y “Doctor Strange” también recorre ese camino. Aunque de manera bastante apresurada. El neurocirujano estrella fanfarrón e insoportable Stephen Strange (Benedict Cumberbatch) tiene un terrible accidente automovilístico que le destruye por completo las manos, su herramienta mas preciada. Tratamiento tras tratamiento, cirugía tras cirugía, no hay nada que le mejore su temblorosa condición hasta que su fisioterapeuta le cuenta que uno de sus pacientes logró caminar cuando parecía que no iba a poder hacerlo jamás. El paciente, llamado Pangborn (Benjamin Bratt), le cuenta a Strange que lo logró en Kamar-Taj, en la lejana Katmandu, en un tratamiento de corte casi metafísico al cual Strange desesperado asiste.
Todo eso que les conté pasa en unos quince minutos de película. Bueno, fantástico, nos reservan el gran nudo para Hogwarts. No, error. En aproximadamente otros 20 minutos con un montaje que no nos revela ni siquiera cuanto tiempo pasa, Strange, bajo el entrenamiento de Mordo y “The Ancient One” (Chiwetel Ejiofor y Tilda Swinton que en el original eran orientales y hubo toda una polémica sobre su whitewashing ) se convierte en un mago bastante dúctil capaz de bancarse una pelea con Kaecilius (el capo de Mads Mikkelsen) y sus acólitos y hasta de separarse al plano astral mientras lo opera su interés romántico Palmer (Rachel McAdams que es tan fetch). Ahora bien, si la película cuenta prácticamente un acto y medio en treinta minutos, ¿En que se van los restantes 76?
En lo mejor y en lo peor. Lo mejor es por lejos, el CGI que ya desde el trailer recordaba a “Inception” y que una vez vean la película van a notar que es una mezcla de la peli de Nolan con la primera “Matrix”. La escena del accidente con “Interestellar Overdrive” de fondo en esa ya conocida admiración mutua entre Pink Floyd y la obra original de Stan Lee y Steve Ditko. La escena psicodélica en el Kamar-Taj que es honestamente casi lo mejor de la película. Los momentos de Kaecilius (y Dormammu, cuya voz provee Cumberbatch también y suena IGUAL a Smaug) que son todos de acción. Y acá hago un paréntesis para proponer otra crítica: Mads Mikkelsen es casi lo mas acertado de todo el film y aún así está severamente desaprovechado. Apenas se nos ofrecen motivaciones para su accionar que es aparte clarísimo desde el primer minuto. La película es absolutamente lineal.
Las escenas de batalla, mezcla de artes marciales y magia son impresionantes. Un aplauso para Industrial Light and Magic porque demostró toda su capacidad. Los desdoblamientos de edificios, la dimensión espejo, Dormammu y su dimensión oscura. El nivel de detalle, y acá si, la posición de cámara y los planos que eligen Scott Derrickson y Ben Davis (director y DF que es el mismo de “Guardians of the Galaxy” y “Avengers: Age of Ultron”) son los correctos siempre. Se la juegan a ser originales desde el lado visual y les sale de maravilla. Cuando deciden seguir la vara de Marvel es que la pifian.

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Una Segunda Opinión

La rama fílmica de Marvel dirigida por el enorme Kevin Feige tiene un cuaderno de estilo. Feige lleva adelante el MCU como si fuera una revista de variedad. Cada nota, distinta entre sí, tiene que tener elementos que las hermanen. Visuales, de forma y extensión, y por supuesto de guión. El guión no puede estar desprovisto de lo que ya a esta altura podemos definir como “Humor Marvel”. Como si las películas fueran sitcoms, cada escena debe tener un paso de comedia. Asi Marvel se separa de la oscuridad de los vecinos de enfrente. No es que les haya ido mal, la venta de tickets sigue tan sólida como desde hace seis años, sin embargo, no siempre el tono cuadra. Los momentos de humor de “Civil War”, o “Winter Soldier” y desde ya en ambas “Avengers” les quitan a las tramas no solo la seriedad que merecen sino la sensación de peligrosidad. Nunca se llega a sentir que los protagonistas la estén pasando “mal”. Es acá donde Derrickson se equivoca por omisión. Nos hemos quejado cientos de veces por las películas que pecan de solemnes. “Doctor Strange” peca de lo contrario. Peca de no serlo cuando debería. Y así pierde valor. El chiste del wi-fi que se repite en los trailers tiene un doble valor positivo-negativo: por un lado moderniza el escenario que tantas veces vimos. El templo oriental místico. Pero a la vez visualiza el whitewashing. El único personaje “oriental” o no “blanco” es el de Wong, actuado por Benedict Wong… que es inglés.
Esa clase de doble situaciones reveladas por el humor innecesario casi siempre impulsado por el mismo Strange blanquean lo lineal del guión, las imperfecciones del mismo y lo cuadrado que esta resultando ser Marvel.

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Conclusión

“Doctor Strange” es una película muy clara, excesivamente lineal y sin vueltas de tuerca, que entretiene muchísimo sobre todo por sus impresionantes escenas cargadas de CGI maravilloso (en 3D es aún mas impactante) que por suerte son bastantes y evitan que uno se acuerde todo el tiempo que “Doctor Strange” es “Iron Man 1” pero con magia. No van a perder su dinero yendo a verla porque se van a divertir –sobre todo si van en blanco con respecto al personaje original- y a deslumbrar. Sin embargo, está unos pasos debajo de lo mejor de Marvel y no tan arriba de lo peor.

PD: hay dos escenas post créditos. Quédense hasta el final final

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