Reseña: Palo Alto

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Palo Alto es la ópera prima de Gia Coppola, nieta del célebre director Francis Ford Coppola y sobrina de Sofia Coppola. En esta primera incursión en el cine de Gia se ha basado bastante en lo que ha hecho su tía Sofia, especialmente en películas como The Virgin Suicides, Lost in Translation o Somewhere y no tanto en The Bling Ring. A pesar de que ésta última y Palo Alto comparten el hecho de que ambas tienen protagonistas adolescentes, en esta ocasión la de Gia ha apostado por un retrato más auténtico y no tan superficial como la que protagonizaron Emma Watson, Taissa Farmiga y compañía.

Palo Alto tiene como gran virtud su autenticidad. Estamos habituados a ver en los últimos años películas adolescentes de muy dudosa calidad (Crepúsculo o cualquiera de las de Nicholas Sparks) pero en ocasiones salen películas que realmente valen la pena como The Perks of Being a Wallflower o o la que os traigo hoy. En esta ocasión la historia nos habla de April (Emma Roberts), una joven de 17 años que trabaja como niñera para su entrenador de fútbol (James Franco) y que empezará una relación con él. La directora, que se basó en una serie de historias de James Franco para hacer el guion, ha trabajado junto al cast para reconstruir el guion y hacerlo más auténtico además le dio cierta libertad a los actores para que improvisaran haciendo así que quedara todo menos forzado.

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Aunque lo más interesante de la cinta seguramente no sea tanto los diálogos sino lo que se decide contar y cómo. La película parece en ocasiones más un documental que una ficción ya que se trata del reflejo de un grupo de chicos en un momento concreto de sus vidas. Aquí, a diferencia que en la mayoría de películas del estilo, no nos encontramos con grandes giros de guion. Estos adolescentes no pasan por situaciones inverosímiles, no son gente especialmente destacable que les suceda hechos especialmente destacables, son simplemente adolescentes. Y esa es la gran virtud, no hacer la historia grandilocuente sino que simplemente se cuenta una breve etapa de sus vidas. Evidentemente tenemos las típicas fiestas americanas con sus vasos de plástico rojo, chicos problemáticos, historias de amor… Pero nos encontramos con que si este guion lo hubiera contado otra persona le habría puesto mucho más énfasi y dramatismo en la parte del chico con problemas con la justicia, habría construido una historia de amor mucho más tópica o habría hecho un final arquetípico. Pero no, aquí ya desde el principio te das cuenta de que estás ante algo diferente cuando en la primera escena ves a dos chicos en un coche bebiendo y fumando mientras discuten sobre lo que harían si estuvieran en la Edad Media para terminar chocándose contra un muro por pura diversión. Y sobre todo nos damos cuenta que estamos ante algo difente con su final anti-climático que no cierra nada porque, como en la vida real, todo sigue y este es solo un fragmento de sus vidas.

Un retrato fuera del típico animadoras-futbolistas y que ha sabido retratar la vacía vida de sus personajes, que abusan del alcohol y las drogas, que no saben qué hacer con sus vidas en el futuro, algunos despreocupados, otros más conscientes de que van a la deriva… Aunque probablemente uno de los puntos que me ha fallado es desarrollar más la conexión de los hijos con sus padres para terminar de entender sus relaciones y por qué los jóvenes se sienten como se sienten. Por ejemplo Val Kilmer hace un pequeño cameo y te quedas con la sensación de que podría haber aportado algo más. Aun así, nos encontramos con que Emma Roberts, que actualmente se ha encasillado en sus rols de bitch en series como American Horror Story: Coven o Scream Queens, aquí nos ofrece una interpretación muy natural llena de matices. De igual manera nos sosprende Jack Kilmer en su primera película con un personaje muy contenido y muy bien llevado. Por otro lado, Nat Wolff, visto recientemente en The fault in our stars y Paper Towns, aquí nos trae el personaje más extranvótico de los tres jóvenes protagonistas. Con un personaje que en ocasiones roza lo psicótico y aunque hacia el principio de la película te apetecería pegarle, la verdad es que hace un muy buen papel, seguramente el más difícil de desarrollar e interpretar.

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Además del guion y de la buena mano en la dirección de Gia Coppola, nos encontramos con una destacable banda sonora de aire indie de la también debutante Devonte Hynes que encaja estupendamente con la película. En la música le ha ayudan también Robert Coppola Schwartzman (primo de Sofia e integrante del grupo Rooney) y nos encontramos además con canciones de dos de sus actores, Nat Wolff (junto a su hermano Alex) y Jack Kilmer.

Como hemos podido ver, además de la familia Coppola también tenemos a Emma Roberts, sobrina de Julia Roberts, y Jack Kilmer, hijo de Val Kilmer, que también actúa en la cinta. Pero no se trata del típico film que pasa por festivales importantes como el de Venecia simplemente por los nombres, por el poder y la fama de las familias de los implicados, sino que realmente estamos ante una propuesta interesante. No será tan icónica como The Breakfast Club o American Graffiti pero sin duda es una buena opción para aquellos que quieran ver una película sobre adolescentes fuera de lo superficial y lo tópico del Hollywood actual.

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