Blame!: cyberpunk a medio camino

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El año pasado, Netflix estrenó Blame!, una producción original de anime a la que le fue bastante bien tanto en los números como en la crítica. La película, de claro estilo cyberpunk, tiene sus orígenes en un manga que comenzó su edición a fines de los 90 y que por momentos nos recuerda a mil cosas distintas. En la 24 teníamos pendiente una reseña, y acá cumplimos.

Culpa

¿Por qué se llama Blame!? No tengo la más remota idea. Se podría haber llamado “Gris!” por lo que yo sé. Así que no pregunten. La atmósfera opresiva, sepia y apagada nos golpea instantáneamente y nos termina dando una idea de dónde están parados los primeros personajes: en un mundo post apocalíptico futurista. Zuru, una de las protagonistas, encabeza un grupo de adolescentes ataviados con una clase de traje protector. Están buscando comida. De repente, reciben el ataque de unos bichos extraños que caminan como arañas y tienen rostro de maniquí.

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Los robots rápidamente diezman al grupo de adolescentes, que solo se terminan salvando por la llegada de Killy, un misterioso ser de apariencia humana que si vieron tres animes en sus vidas, ni necesito describirlo. Si no lo hicieron, acá va: poderoso, de mirada severa, oscuro, atractivo. El silencioso Killy retorna con el grupo a la aldea de humanos donde, tras ofrecer comida a los aldeanos, termina haciéndose respetar y les explica, con muy pocas palabras su fin: encontrar a un humano que posea el gen de Red Terminal.

Origen

Como decía, la historia de Blame! comienza en el manga homónimo de Tsutomu Nihei, que se compiló en diez volúmenes, algunos spin off y varios one shots. La película, que dura hora y cuarenta, no llega ni siquiera a explicar un décimo del argumento general y se decide a contar una de las historias del manga que medianamente detalla muy grosso modo de qué va el universo de Blame!, que no se aleja mucho de la ya un tanto repetitiva historia de la rebelión de las máquinas. El tratamiento de la película nos pone en la vereda del Zion que muestra Matrix Reloaded. Una aldea que se protege del constante ataque de unas máquinas que buscan su extinción.

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Muy por arriba se nombra a los constructores, unos robots gigantescos que construyen estructuras sin parar. En el manga se sugiere que las construcciones han llegado a la luna. Todo esto en la película fue dejado de lado para concentrarnos en los personajes de Killy y Zuru y los aldeanos. Tiene sentido si planean hacer secuelas. En el caso de ser una película solitaria, es probable que muchos se sientan algo decepcionados por la falta de esclarecimientos porque Blame! no explica nada ni quiere hacerlo. Se limita a mostrar una serie de hechos y lo que generan en una comunidad. Eso es todo.

Conclusión

Por momentos, lo opaco y lo apagado de los colores de esta película de animación producen una opresión que es de seguro lo buscado. Por partes, en cambio, aburre y cansa. La seriedad de un argumento no puede estar atada a un estilo particular de animación o a la ausencia total de alegría de ninguna forma. Aunque una muy buena película de ciencia ficción cyberpunk, Blame! carece un tanto de espíritu. Todo es sugerido. Todo es silencioso. Ayuda muchísimo la preciosa banda sonora compuesta por Yoko Kanno, que ya está en el panteón particular de la revista. En algunos tramos, es lo más destacable de toda la película, a cuya animación, en ciertas secuencias, le falta algo de fluidez y se nota cuando esa fluidez sí existe (como en una de las batallas del final).

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No puedo decir que Blame! me disgustó. Tampoco puedo decir con certeza que me encantó. Tiene una morosidad por completo elegida, atada a su carácter, y no es lo que busco en un anime. En ese sentido, es probable que el del problema sea yo y no la película.

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